Los monjes no se rinden
Manifestación progubernamental en Rangún. Los birmanos son convocados por carta a las protestas.
Los monjes budistas volvieron ayer a las calles del epicentro de la revolución azafrán birmana: Pakokku. Un centenar de ellos desfilaron desafiantes en esta ciudad, situada 600 kilómetros al noroeste de la capital. Ningún civil se unió a la marcha pacífica, pero desde el portal de sus casas inclinaron la cabeza a su paso en señal de veneración.
“Nuestras peticiones son: reducir el precio del combustible y los productos básicos, la reconciliación nacional y la liberación inmediata de Aung San Suu Kyi (la líder opositora en arresto domiciliario)”, dijo ayer un bonzo en condición de anonimato a la radio noruega Democratic Voice of Burma. Estas exigencias se han repetido, como un mantra, desde el inicio de la revuelta. Ninguna de ellas se ha cumplido.
“Nos gustaría pedir a la gente que no tenga miedo porque estamos haciendo esto por el futuro de nuestra nación”, añadió. Según su testimonio, en los próximos días aumentará el número de participantes. Tanto la radio DVB como otros medios dirigidos por birmanos exiliados han anunciado que la cúpula militar investiga ya qué monasterios están detrás de la nueva protesta.
Pakokku es un centro de aprendizaje budista con más de 80 monasterios. Fue allí donde los monjes se unieron por primera vez, a principios de septiembre, a las protestas antigubernamentales por la subida de los precios del petróleo. Después, las manifestaciones se propagaron como la pólvora por las principales ciudades del país antes de ser duramente reprimidas por la Junta Militar.
Desde entonces, los militares han rastreado miles de casas en busca de los participantes de la revuelta. Han intentado comprar a los monjes con generosas donaciones a los monasterios. Han difundido mensajes propagandísticos a través de sus medios de comunicación. Pero, pese a la sensación de fracaso generalizada entre la población, la cúpula dirigente no ha podido recuperar por completo el control. La calma tensa en que ha vivido el país las últimas semanas se tambaleó ayer.
Campaña propagandística
El líder de la Junta Militar, Than Shwe, encabeza desde hace unas semanas una campaña de “control de daños –en palabras del periodista birmano Aung Zaw– para minimizar los efectos adversos de las protestas. La espina dorsal de la propaganda del régimen es acusar a EEUU de estar detrás de la rebelión.
La Junta ha convocado a todos los birmanos a participar en manifestaciones progubernamentales. En ellas, se critica la interferencia extranjera en los asuntos internos, la imposición de sanciones que impiden el desarrollo del país. Los militares advierten que son los únicos capaces de prevenir una guerra civil entre los diferentes grupos rebeldes étnicos.
Dawn, una joven birmana, critica la manipulación informativa del diario oficial del régimen en su blog Dawn 109 y cuestiona la veracidad del mensaje gubernamental: “Yo también quiero una transición democrática pacífica. No quiero una guerra civil. Sé que a veces es necesario algún sacrificio para conseguir algo mejor en el futuro, pero me gustaría que fuese lo menos violento posible. Una vez hablé con un amigo y me dijo que nunca habríamos conseguido la independencia si hubiésemos tenido miedo de la violencia”.
4 Comentarios
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Me dá mucha tristeza que el ser humano se prepare durante años mentalmente contra la injusticia y luego salga a la calle sólo descalzo y sin armas a ponerse delante del más violento de todos los seres del planeta: al dictador militar sanguinario. Lo que más pena me dá es que a los demás seres, por ejemplo nosotros los españoles, se nos haya negado el conocimiento, ó más técnicamente hablando no se nos ha permitido originar en nuestros cerebros, ningún circuito cerebral, ninguna neurona espejo, que nos haga identificarnos con estos verdaderos hermanos (en el sentido de que son los unicos que salvaguardan una de las pocas técnicas que quedan para el bien de la humanidad: la paz). Esa palabra sólo queda bien en la boca de un budista. En las demás a mi particularmente me da asco, aunque yo voy al siquiatra, ó sea que no te duelas mucho porque estoy loco. Seres humanos que en estos momentos son el único grupo que antepone el bienestar del ser humano a la maldad en que se nos educa, con su ejemplo, y su única arma: el discurso y la accion, ó mejor expresado EL DISCURSO ES IGUAL A LA ACCION. Mientras nosotros nos seguimos mintiendo a nosotros mismos y mirando como los matan por television, sin mover un dedo ni para escribir un email de apoyo ni un triste comentario en una noticia.
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