China blinda el retorno de la antorcha olímpica a Tíbet

La llama pasa por Lhasa rodeada de enormes medidas de seguridad para evitar nuevas revueltas.

ANDREA RODÉS Corresponsal en Pekín 21/06/2008 21:00 Actualizado: 21/06/2008 21:57

Paramilitares chinos pasan ante un cartel en chino que reza 'Bienvenidos a los Juegos' en Lhasa, capital de Tíbet.

Paramilitares chinos pasan ante un cartel en chino que reza "Bienvenidos a los Juegos" en Lhasa, capital de Tíbet.

La antorcha olímpica desfiló ayer por Lhasa, la capital de Tíbet, a pesar de la dura represión policial que mantiene el Gobierno chino sobre todo el territorio tibetano desde que el pasado 14 marzo estallaran las violentas revueltas.

El segundo relevo tibetano del símbolo olímpico estuvo blindado por un despliegue gigante de medidas de seguridad y transcurrió entre un público seleccionado, que acudió vestido con camisetas rojas, ondeando banderas chinas o con un corazón y el nombre de su país estampados en las mejillas.
A pesar de la tensión provocada por la elevada presencia de paramilitares, el breve recorrido por Lhasa transcurrió sin incidentes -según el Gobierno chino- y marcado por un ambiente festivo y propagandístico, gracias a los espectáculos folclóricos.

Muy lejos parecía quedar ayer la polémica ocasionada por las protestas protibetanas y en contra de la violación de derechos humanos en China, que estropearon el relevo internacional de la antorcha hace apenas tres meses.

Inicialmente, la llegada del fuego olímpico a Lhasa estaba prevista para el viernes 20, pero el Gobierno chino decidió modificar el recorrido original y acortar su estancia en el Techo del Mundo, ocultando la fecha definitiva hasta finales de esta semana, por temor a nuevas revueltas.

Un gesto conciliador

Pekín mantiene bloqueado desde marzo el acceso a Tíbet y a las regiones chinas colindantes, donde vive una numerosa población tibetana. El hecho de que la prensa internacional no pueda entrar en este territorio
es uno de los motivos por los que se desconoce el número exacto de víctimas durante las revueltas, en las que murieron 20 ciudadanos chinos, según Pekín, y cientos de tibetanos, según el Gobierno en el exilio.

Este sábado, sin embargo, un grupo reducido de periodistas extranjeros fue autorizado a viajar a Lhasa exclusivamente para cubrir el relevo olímpico.

Las autoridades chinas hicieron también ayer un gesto de reconciliación al anunciar la liberación de 1.157 tibetanos detenidos durante los disturbios. Un primer grupo de 30 detenidos fue juzgado en abril. Sus condenas van desde los tres años de cárcel a la cadena perpetua, pero las organizaciones de derechos humanos internacionales acusan a China de llevar a cabo una represión policial exagerada y de violar los derechos de los detenidos.

Pekín ha silenciado los esfuerzos de un grupo de abogados chinos que se prestaron a ofrecer asistencia legal gratuita a los tibetanos detenidos y ha suspendido las licencias para ejercer la profesión a dos de sus líderes, entre ellos el conocido defensor de los derechos humanos Teng Biao. Teng fue coautor, junto al disidente Hu Jia -condenado a tres años y medio de cárcel por subversión-, de una carta difundida por la prensa internacional para denunciar las violaciones de derechos humanos durante los años previos a los JJOO.

India detiene a 30 tibetanos

Una fuente policial india informó ayer de que al menos 30 tibetanos exiliados en la India, que supuestamente intentaban cruzar la frontera para manifestarse durante el recorrido de la antorcha olímpica en Lhasa, han sido detenidos en los últimos días.

Pekín aprovechó ayer para acusar de nuevo al Dalai Lama, líder espiritual tibetano en el exilio, de estar detrás de la violencia y de querer la independencia del territorio.

El Dalai Lama siempre ha desmentido estas acusaciones, pero China necesita demonizar su figura ante la población para justificar su actuación en Tíbet, donde millones de ciudadanos se sienten discriminados por las autoridades de Pekín.

1 Comentario
  • Maratonista de base
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    0 i Maratonista de base 22-06-2008 20:01

    Debe ser muy difícil y arriesgado ser dentro de China un opositor activo contra la dictadura. Más aún viendo las reacciones extremas que toma el gobierno contra ellos ante la pasividad del resto del mundo. Capitalismo y dictadura, nada nuevo, suelen funcionar bien juntos. Ojos que no ven, corazón que no siente: miremos para el lado, celebrando alborozados un nuevo record en salto alto. En Argentina, el año 1978, vivimos la ignominia de soportar un mundial de fútbol con los feroces dictadorzuelos sentados en la tribuna y entregando la copa a los ganadores. Han pasado justo treinta años, seguimos en el mismo circo. (Santiago Chile)

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Generado: 2012-05-25 17:03:39