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ANÁLISIS

Salvador Allende, un líder del presente y del futuro

Su enfrentamiento con el cinismo neoliberal, que busca despojar a los ciudadanos de sus derechos y dignidad, firmó su sentencia de muerte.

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Salvador Allende, en una imagen de fecha desconocida.
LUIS SEPÚLVEDA * - 10/09/2008 19:28

 *escritor

La tragedia del otro 11 de septiembre empezó a gestarse con antelación: para ser preciso, el 4 de Noviembre de 1972, cuando un hombre de estatura mediana, enérgico y seguro habló ante la asamblea de Naciones Unidas.

En aquel discurso memorable y anticipatorio que empezaba con un "todos los pueblos al sur del río Bravo se unen para decir basta", Salvador Allende denunciaba el creciente poder de las empresas multinacionales que, al margen de la legalidad y del control parlamentario, amenazaban la existencia misma de los estados y se convertían en una fuerza dominante imposible de controlar con los mecanismos de la sociedad civilizada, pues representaban una idea puramente mercantilista de la existencia y los valores lentamente desarrollados desde la moral y la ética les eran tan ajenos como enemigos.

En Latinoamérica y algunas naciones del llamado Tercer Mundo, el discurso de Allende fue aplaudido, más no comprendido en toda su profética magnitud.

Salvador Allende era un líder premonitorio, su comprensión de la historia, de la economía y de la diversidad latinoamericana le permitían creer y ver como posible una vía chilena al socialismo que no pasara por la insurrección armada y que se basara en el fortalecimiento de las instituciones que la sociedad civil se había dado, porque estas eran la expresión de una legalidad conquistada tras duros combates por la igualdad y la justicia social.

Su discurso en Naciones Unidas fue minuciosamente examinado por tres inmorales: Richard Nixon, Henry Kissinger y Milton Friedman, un economista de Chicago aplaudido por los "Varguitas" de cualquier pelaje y que hoy defienden el liberalismo económico a ultranza, pero que son incapaces de reconocer el panorama de miseria humana que genera.

16 años de terror

El 11 de septiembre de 1973, los militares chilenos recibieron de los Estados Unidos la orden de dar un golpe de Estado y terminar con la vía chilena al socialismo y con la ejemplar democracia chilena. Hubo miles de muertos, desaparecidos, torturados, exiliados: el terror se prolongó durante dieciséis años.

La guerra sucia la hicieron los militares adiestrados por asesores norteamericanos especialistas en combatir al "enemigo interno", adversario para el que no existían convenciones de Ginebra ni hábeas corpus -Guantánamo se experimentó con los chilenos- y la otra guerra, la más sucia, la lideró Milton Friedman y el primer grupo de economistas neoliberales que aterrizaron en Santiago de Chile en 1974.

En 1970, cuando Salvador Allende ganó limpiamente las elecciones que lo llevaron al Gobierno, el índice de pobreza en Chile era del 23 %. El 11 de septiembre de 1973, ese índice se había rebajado a un 12% mediante políticas de empleo que, lejos de lesionar a la industria, hicieron que se mantuviera y aumentara la capacidad productiva y exportadora.

Chile exportaba cobre manufacturado (el planeta se electrificó con alambre de cobre hecho en Chile) y textiles, y tenía una industria de electrodomésticos que gozaba de prestigio en el mercado regional sudamericano.

Friedman sustentaba su teoría económica en la necesidad de mantener un "desempleo natural" y en Chile, además de terminar con la industria nacional, logró que el índice de pobreza subiera hasta un 49% en menos de cinco años. En ese breve tiempo, consiguió que la mitad de los chilenos fueran pobres.

La teoría del neoliberalismo económico inventada por Friedman y los Chicago Boys sólo era posible de aplicar en un país sin oposición, sin sindicatos, sin libertad de expresión y con una población aterrorizada por la represión.

Básicamente, el neoliberalismo económico propone que mediante una elevada tasa de desempleo natural, el trabajo deje de ser un derecho y se convierta en una oferta de trabajo a disposición de un mercado en el que ni los gobiernos ni las leyes deben intervenir.

Mientras mayor es la cuota de desempleados naturales, mayor será la flexibilidad laboral. Y para conseguirlo es menester destrozar la vinculación del Estado con los ciudadanos, sólo así se entienden privatizaciones tan aberrantes como las de la Sanidad pública y la Educación.Así ocurrió en Chile, así intentan que ocurra en todo el continente latinoamericano, así también lo proponen en Europa.

Multinacionales como Repsol-YPF, Telefónica, Telekom son empresas multinacionales que reclaman de los gobiernos, de los estados fuertes que presionen para que los estados débiles no se inmiscuyan en su accionar y exijan garantías para que la tasa de desempleados naturales, de incomunicados naturales, de gentes que viven a oscuras naturales, de no dueños naturales de la riqueza energética se mantenga, crezca, pues ese es su sacrosanto mercado.

Las palabras de Salvador Allende en Naciones Unidas denunciaban la existencia de una fuerza económica cuyo único norte era despojar a los ciudadanos de su historia y sus derechos, de su dignidad y de su futuro.

Hoy, tímidamente, cada gobierno progresista de Latinoamérica retoma el legado de Allende, pues casi todos los pueblos al sur del río Bravo exigen el fin de los desmanes neoliberales y el retorno a políticas justas que consideren la existencia de las grandes mayorías, de los desposeídos, de los condenados de la tierra.

Cinismo neoliberal

A 35 años de ese otro 11 de septiembre, el recuerdo, la imagen, el legado de Salvador Allende crecen, se agigantan, su memoria reclama inteligencia política, audacia y determinación de izquierdas para terminar con el cinismo de los neoliberales de cualquier pelaje, esos que reclaman intervención estatal para salvar empresas en tiempos de crísis, pero que al mismo tiempo rechazan cualquier control del Estado sobre los beneficios en los tiempos de bonanza.

Allende vive en cada escuela pública y laica, en cada hospital público, en cada recurso energético salvado de la voracidad de las multinacionales, en la recuperación de la dignidad ecológica, en el derecho a existir de las mayorías indígenas y de las minorías segregadas.

Esos son los caminos que conducen a las "amplias alamedas" que anunció en su último discurso, bajo el fuego y las balas, antes de morir fiel a su dignidad de hombre y de socialista.


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  • 0.0  |  0  |  Mynor Martínez  |  21-10-2008 04:08:34

    Estimado Luis, muy buen ensayo, pero creo que hace falta un punto y es el que le quiero comentar.

    Desde hace un tiempo (antes de la "crisis financiera", en dónde está la rajadura de los sistemas económicos, y tengo una hipótesis, que no es más que el agua azucarada, pero ahora con un sabor diferente.

    El problema del capitalismo es la acumulación del recurso, el problema del comunismo fue que no había iniciativa personal para atender los recursos existentes.

    En síntesis mi propuesta está en conjugar las visiones.

    Por un lado mantener el mercado de bienes y servicios, como las calles de una ciudad, pero dentro de los edificios deben haber "EMPRESAS SOCIALISTAS".

    Para mi el socialismo no radica en el Estado, Nooooooooo, porque los gobiernos son efímeros y transitorios....radican en la EMPRESA COMUNITARIA.

    Es urgente la distribuición de la riqueza, no la distribución de la pobreza.

    La única forma es distribuir las ganancias, entre quienes participen de la producción, pero no a través del Estado, sino de empresas cuyos dueños son los mismos trabajadores.

    Lastimosamente, el espacio aquí es pequeño, pero me gustaría contribuir con estas letras, ahora que todo mundo anda buscando soluciones.

    Ejemplo de mi propuesta son las Cooperativas, las Empresas Rescatadas, las Asociaciones de productores, las Empresas Campesinas....Etc.

  • 0.0  |  0  |  Gladys  |  20-09-2008 12:45:28

    Excelente artículo y síntesis. ¿Cómo no? si es de Sepúlveda.

    ¡Ojo!, que el autor no habla de historia, ni de utopías, si no del día de hoy -anticipado genialmente por Allende.

    No se puede dejar de reconocer que ya ni siquiera se trata de que sea el poder público el que controle el poder de las empresas transnacionales; sino que, al revés, hace rato que es el capital transnacional el que controla a los poderes públicos: Las políticas públicas,como por ejemplo,las educacionales, laborales, de inmigración, de los servicios públicos básicos, etc.,así lo demuestran. El casi único criterio (disfrazado de otros "políticamente correctos") que prima a la hora de decidir, es el de la "productividad". Sin duda, es evidente que nos movemos en "una idea puramente mercantilista de la existencia", o casi, si es que lo aceptamos y permitimos totalmente.

  • 0.0  |  0  |  el gran chileno  |  15-09-2008 02:41:25

    desde muy niño e probado el bello gusto de aquella epoca en mi pais: los tiempos de allende, los dias de mi tio que se convirtio a las ideas del che para luchar contra la dictadura, esas personas que dieron la vida por chile pero que NO son nombrados en la historia oficial, en fin ese chile utopico que emergio, nuestra propia edad de oro. sin embargo aun creo esas utopias, creo que somos la semilla sembrada por allende y por el pueblo de la unidad popular, hoy dia florece firme, ojala y lo digo con mucho sentimiento, que mueran prontos los rancios señores que disfrutaron del horror de la dictadura, y de los buenos tiempos exclusivos de hoy, para logre imponerse la mirada juvenil, latinoamericana y revolucionaria a la ves, los hijos del che, allende, recabarren, tupac, castro y tantos, tantos que ofrendaron su vida para liberarnos de los gringos, de los yankies, imperialistas como quieran llamrlos

  • 1.0  |  1  |  Davic  |  11-09-2008 17:45:06

    Alguien a hablado sobre ideólogos y, efectivamente, tener un único ideólogo líder, por muy lúcido que sea, es una debilidad. El camino debe ir hacia una emancipación de los trabajadores que no necesite de líderes ni ideólogos. Esos discursos tan manidos de no estamos preparados, la plebe necesita que la orienten... Si nadie trabaja por ti que nadie decida por ti.

    Se puede no creer en esto, pero hacerlo es equivalente a no creer en la mayoría de edad del ser humano.

  • 0.0  |  0  |  Garcia  |  11-09-2008 17:09:39

    Chapeau

  • 0.0  |  0  |  Disparen sobre Santiago  |  11-09-2008 16:29:43

    Es el título de un documental que me conmovió mucho y que recomiendo sobremanera a todo el que no lo haya visto. También me ha gustado mucho el artículo.

  • 1.0  |  1  |  Pilar  |  11-09-2008 16:07:50

    AMEN

  • -1.0  |  1  |  faustino callejas  |  11-09-2008 15:38:34

    Pues tengo mis dudas. Aparte de los ideales, también hay que tener los pies en el suelo. La gente se ilusiona con las ideas, o más bien con el ideal; luego no tienen paciencia para cruzar el charco antes de recolectar lo que hayan sembrado y se vuelven contra los ideólogos.

  • 6.0  |  6  |  Juan Manuel Morer  |  11-09-2008 12:44:57

    Pienso que hay qe recuperar la figura de Allende como el probablementeúnico gobernante que llegó a tocar el Socialismo democrático real. He leido por ahí, comparaciones con Corea de Norte y no confundamos: Eso es una dictadura, como lo fue todo el bloque del este y otros. Pero hace ya muchos años, que los neoliberales, confunden a la opinion pública equiparando socialismo con dictadura y capitalismo con libertad. No olvidemos, que el problema de esos paises mal llamados socialistas, no era el socialismo como modelo económico, sino la represión como dictaduras que eran.Lo de Allende era otra cosa. Por cierto, ¿No creeis que le están haciendo algo parecido a lo que le hiciron a Allene a Evo Morales?

  • -4.0  |  4  |  juanjo  |  11-09-2008 12:38:02

    para juan luis, ¿cuándo he comparado yo a Allende con corea del norte?, solo he dicho que el tal luis parece añorar el verdadero socialismo y por eso le he indicado donde puede disfrutar de sus innumerables ventajas. lo liberal va en contra del autoritarismo, tanto de derechas como de izquierdas, yo abomino de los dictadores en general: castro, pinochet, china, corea del norte, franco...


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