El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ha fallado a favor de un transexual suizo que denunció a las aseguradoras de su país por negarse a pagar los costes de su operación de cambio de sexo y le concedió una indemnización de 23.000 euros.
Nadine Schlumpf, nacida varón en 1937 y con el nombre de Max Schlumpf, decidió cambiarse de sexo a los 67 años y vivir el resto de su vida como mujer, una vez que sus hijos habían alcanzado la edad adulta y que su esposa había fallecido de cáncer.
En 2003 comenzó una terapia hormonal y psiquiátrica, así como un tratamiento endocrinológico y obtuvo el certificado de un experto médico que le diagnosticó "transexualismo masculino-femenino", quien afirmó que el paciente cumplía las condiciones para someterse a una operación de cambio de sexo.
Un año más tarde, Schlumpf solicitó a su aseguradora SWICA que se hiciera cargo de los costes de su operación.
Ésta se negó y adujo que no había transcurrido el tiempo mínimo necesario de evaluación, establecido en dos años por el Tribunal Federal de Aseguradoras (división independiente del Tribunal Supremo suizo), por lo que no se podía determinar que el paciente sufriera "verdadero transexualismo".
Aún así, Schlumpf se sometió a la operación y en 2005 cambió incluso su estado civil y su nombre, pasando a llamarse Nadine en lugar de Max.
Tras no obtener satisfacción jurídica en diferentes instancias suizas y no poder siquiera presentar su caso en audiencia pública, Schlumpf elevó su batalla al Tribunal de Estrasburgo, que entiende que la Convención de Derechos Humanos garantiza el derecho a la "vida privada" y establece la indemnización en 15.000 euros de daños no pecuniarios y 8.000 euros por costes.
El tribunal admite también que no se respetó el derecho a un juicio justo y a una audiencia pública, recogidas en la Convención de Derechos Humanos.
Considera que "el respeto a la vida privada del demandante requería que se tomasen medidas a tenor de los hechos médicos, biológicos y psicológicos expresados inequívocamente por expertos médicos, para evitar la aplicación médica de los dos años de espera".
Esta persona no es un transexual, es una transexual, es una mujer, de eso versa todo el artículo, y no cambió de sexo. Un médico le ha diagnosticado disforia de género, es decir, que es una mujer en el cuerpo de un hombre, con lo cual no cambió de sexo sino que reasignó su sexo "físico" como si dijéramos, para adecuarlo a su sexo "psicológico". Periodistas de Público, por favor, aprended ciertos términos que trabajáis mucho estas realidades. Gracias.
A Luis. ¿Se puede saber qué estás diciendo? ¿Que una persona no puede ser transexual por tener familia y 67 años? Qué listo eres. Como si para esta persona hubiera sido fácil vivir con su propio género hace 40 años. Si no es fácil dar el paso a día de hoy.
Deberías de informarte antes de opinar, pues son miles los casos de personas transexuales, hombres y mujeres, que viviendo con un sexo que no sentían como propio se han casado y han tenido hijos. Pero llega un día en el que no pueden soportar más esa situación y se atreven a vivir como la persona que son.
Y a la mujer de la noticia (porque es así como se siente) le honra que haya esperado a que sus hijos sean mayores y su mujer ya no esté para dar el paso.
Os recomiendo la película "Normal".
Doble clic en cualquier palabra para ver su definición.