Un centenar de rumanos, ocultos en una iglesia de Belfast tras sufrir ataques racistas
Unas veinte familias tuvieron que abandonar sus casas en la capital norirlandesa
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Primero fue en Italia. Y tras levantarse un amplio debate en Bruselas sobre los prejuicios y los gestos racistas que la población gitana procedente de Rumanía están sufriendo por toda Europa, hoy se ha conocido que más de cien rumanos, entre ellos una niña recién nacida, tuvieron que refugiarse anoche en una iglesia del sur de Belfast tras ser víctimas de ataques racistas.
Las fuerzas del orden ayudaron ayer a unas veinte familias rumanas a abandonar sus hogares en el área de Lisburn, sur de la capital norirlandesa, porque en la última semana unos desconocidos atacaron sus casas con botellas y ladrillos. Ante las continuas agresiones, agentes de policía y residentes de distintas comunidades en Belfast protestaron el pasado lunes por la noche en la calle en apoyo de los inmigrantes rumanos, pero unos jóvenes lanzaron botellas contra los manifestantes.
Las familias rumanas buscaron refugio en una casa de Lisburn, pero eran tantas las personas que querían permanecer allí que se vieron obligadas anoche a pedir ayuda a la iglesia local, informan hoy los medios británicos. El pastor Malcolm Morgan, a cargo de la iglesia, lamentó la situación de estas personas y manifestó su deseo de que muchos norirlandeses puedan mostrar que también hay gente solidaria.
El primer ministro irlandés, Martin McGuinness, ha calificado los hechos de "capítulo vergonzoso para la ciudad", y llamó ha "hacer un esfuerzo colectivo por llevar ante la justicia a estos criminales que intentan atemorizar a gente tan vulnerable".
Una mujer con su hijo en brazos es escoltada por la Policía de Belfast. AFP
Buscan a los racistas
Una portavoz del PSNI dijo que "la Policía del sur de Belfast ayudó a varias organizaciones (a buscar) la recolocación temporal de un número de familias tras consultar con representantes de la comunidad. Las familias se mudaron a una iglesia cercana y son ayudadas por diversas organizaciones".
La alcaldesa de Belfast, Naomi Long, afirmó que "estas escenas son totalmente inaceptables" y agregó que Belfast es una ciudad que cuenta cada vez más con gente de culturas diferentes. "Cada ciudadano tiene el derecho de vivir sin temor o intimidación", puntualizó Long.
"Pido a la gente que vive en el área que muestre apoyo a sus vecinos y trabajen juntos para garantizar la seguridad de todos los que viven en Belfast", dijo.
La Policía indicó que observa grabaciones tomadas de los circuitos cerrados de televisión de la zona para establecer quiénes han sido responsables de estos ataques racistas.
