REPORTAJE

Confesiones del hombre que mató a 492 personas y duerme tranquilo

Como miles de matones en Brasil, Julio Santana presta sus servicios a alcaldes, políticos, empresarios, latifundistas o maridos celosos. Casi todas las muertes de este pistolero están aún sin esclarecer

BERNARDO GUTIERREZ 15/12/2007 09:50 Actualizado: 15/12/2007 18:37

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Después de cada muerte, el ritual siempre era el mismo: rezar diez ave marías y veinte padres nuestros. Ni uno más, ni uno menos. Tras la rezo-terapia, Julio se deshacía de la culpa. Y tenía la certeza de que nunca iría al infierno. Hace treinta y seis años, cuando mató a su primera víctima, un imberbe Julio no consiguió pegar ojo ni probar bocado. Después de 492 muertes, aprendió a convivir con los cuerpos sin vida que dejaba a su paso, a olvidar el peso de sus víctimas. “Al principio, soñaba con los muertos constantemente. Pero llegó un día en el que entendí que era parte de mi profesión y lo asimilé”, asegura Julio Santana desde algún rincón perdido de la geografía brasileña.

Su voz suena tímida al otro lado del teléfono. Las frases, entre amplios silencios, llegan entrecortadas, como si el arrepentimiento le amordazase el cuello o el recuerdo de los muertos le asfixiase. “Tengo la conciencia tranquila. No maté a una sola persona por voluntad propia. Sólo porque alguien me pagaba para ello”, afirma Julio Santana.

Silencio. Respiración lenta. Ahora, Julio se relaja, se confiesa sin nervios/presión.

Después de que el periodista Klester Cavalcanti publicase el libro O nome da morte, editado en portugués por Planeta, Julio Santana ha pasado a ser un personaje público. Un héroe/villano que despierta miedo, desprecio e, incluso, admiración. Casi todas sus muertes –niños, adolescentes, mujeres, ancianos– están sin esclarecer. Impunidad para los contratantes y para la mano ejecutora. Y nadie (sólo Klester) sabe dónde se esconde Julio, el señor de la muerte, un asesino de alquiler al servicio de alcaldes, políticos, empresarios, latifundistas o maridos celosos. “Es una profesión como otra, nada más. Igual que la de chófer o camarero”, asegura Julio sin tono de arrepentimiento.

Matar al padre borracho

Desde que se jubiló, en junio de 2006, Julio quiere “vivir en paz con su mujer y sus dos hijos”. Su último trabajo fue, según Julio, “sencillo”: un joven de 24 años le contrató para matar a su padre porque siempre llegaba a casa borracho. Aquella madrugada, después del crimen, tomó un bañó. Se acostó al lado de su mujer. La abrazó. Y susurró: “Se acabó”. Atrás quedaron los muertos. Casi 500, entre ellos cuatro  menores de 16 años y 59 mujeres. 

Julio, entre silencios, recuerda cómo entró por casualidad en el negocio de la pistolagem, como se conoce en Brasil a la industria de pistoleros. Un día, el 7 de agosto de 1972, su tío Cícero llegó a su casa, en la paupérrima localidad de Porto Franco, aislada en la Amazonia, en el estado de Maranhão, a orillas del río Tocantins. Y le sugirió matar a Amarelo, un hombre que había violado a una ñiña. “Me ofreció mucho dinero y mucha comida. En mi familia, no teníamos nada. Acepté porque no tenía muchas salidas en la vida. No sabía entonces que mi tío era matador profesional”, asegura Julio. Aquella noche, después de “apuntar a Amarelo al corazón como si fuese una fiera” y apretar el gatillo, Julio durmió mal. Se juró que “nunca más mataría a nadie”. Apenas tenía 17 años. No sospechaba entonces que nunca tendría otra profesión.

Pato Donald mortal

Cada página, un nombre. Y los detalles del trabajo: fecha, nombre del contratante, precio. El cuaderno de la muerte, con una desgastada portada del Pato Donald, acompañó a Julio en sus últimos 36 años. En él, figuran historias que ni la imaginación más truculenta podría sospechar. Muertes, muertes, muertes. A navajazos. O con su inseparable pistola de 38 milímetros. Muertes/asesinatos como la del sindicalista Nativo da Natividade, en Carmo Verde, a quien liquidó en 1985 por encargo de Roberto Pascoal, el alcalde de la ciudad. O la de los seis agricultores que masacró en Pimenta Bueno, en 1987. O la de un banquero endeudado de Teresina, en 1983, que asesinó la misma noche en la que conoció a su futura esposa. O como la muerte de la guerrillera Julia Petit, en el sur de Pará, donde operaban la guerrilla del Araguaia contra la dictadura brasileña. El caso de Julia Petit ocupa un espacio relevante en el libro de Klester Cavalcanti. Y es que no es para menos: Julio Santana fue reclutado como pistolero a sueldo por el Ejército brasileño. Desde la destartalada ciudad Imperatriz –sembrada de prostíbulos y miseria–, Julio Santana se convirtió en todo un “caza comunistas”.

Entres sus hazañas principales, destaca la captura del José Genuino, futuro diputado y presidente del Partido de los Trabajadores (PT). “Yo ni tenía odio ni simpatía por los comunistas. En aquella época, no entendía por qué eran bien acogidos por la población que los ocultaba, pues mi tío los comparaba con el demonio. Pero para mí era un servicio más”, afirma Julio Santana. ¿Convicciones políticas? “No, nunca he votado en toda mi vida”, matiza el pistolero.

Dos momentos difíciles

Cuando a Julio se le pregunta si hubo alguna muerte especialmente difícil, no responde con claridad. ¿Alguna más difícil de ejecutar?¿Alguna que pese más en la conciencia? Julio reacciona. Habla de dos momentos difíciles. El primero, en mayo de 1987, en Tocantinópolis. Después de matar a Alzimara, una joven de  29 años, Julio fue detenido. La única vez en su vida en la que se vio entre rejas. Gracias a su mujer, que sobornó al comisario con una motocicleta, Julio salió libre. Y el segundo caso, la muerte por equivocación, en 1982, de João Baiano, un garimpeiro (buscador de oro) de 19 años, en la Serra Pelada, la mayor mina de oro del mundo. “Maté a un inocente, me equivoqué. Aquel es el muerto que más ha aparecido en mis pesadillas”,  confiesa Julio. 

¿Qué se siente al apretar el gatillo? ¿Al cobrar por ello? ¿Qué pasa por la cabeza de un mercenario de la muerte? Julio –voz amable, frases sencillas llenas de errores léxicos– confiesa que no produce placer, sino “más bien un alivio”. Y se refugia, erre que erre, constantemente en una idea: “Yo nunca maté con ganas de matar. Sólo porque me pagaban”.

Reconoce, eso sí, que entró en el la profesión porque le gustaban las “aventuras y cambiar de lugar”. ¿Y qué se siente después de disparar? ¿Haciendo desaparecer a una persona demasiado inocente? ¿Qué hay tras el disparo a bocajarro?.

–Julio, en febrero de 1978, usted mató a un niño de 13 años. Era el hijo de un matrimonio que trabajaba en condiciones análogas a la esclavitud. Ellos se escaparon y el terrateniente te contrató para matar a su hijo. Después, les amenazó con matar a los otros hijos para obligarles a volver. ¿No se sintió especialmente culpable?

La línea cae. Julio, sin voz ni eco al otro lado del teléfono, se hace invisible. Desaparece. ¿Será que Julio Santana, por un día, alguna vez, sintió una culpa que ni todos los padres nuestros del mundo pudieron limpiar?

Nadie al otro lado… “¿Julio, Julio?”. Julio no responde. Klester Calvancanti ya me advirtió: “Está nervioso. No quiere que su mujer le escuche”. Desde que Julio confesó a su mujer, muchos años después de casarse, que era asesino a sueldo, su matrimonio fue una tortura. Ella (de quien oculta el nombre a toda costa) le recriminaba constantemente su profesión. Incluso, le amenazó duramente con abandonarle y huir con los hijos. Julio, con sangre de plomo, respondía siempre lo mismo

–Mujer, es mi profesión. ¿Qué voy a hacer?

Currículum impecable

Julio nunca supo hacer otra cosa que matar. Y aunque prometió durante años colgar la pistola, no lo hizo. Su fama legendaria en Porto Franco (donde vivía). Su currículum impecable. Todo una vida de muertes perfectas. Y una lluvia de encargos.

Julio reaparece al otro lado de la línea. Su voz tímida renace. Ahora, algo nerviosa.

Llegó la hora de la mano izquierda. De la diplomacia.

–Julio, usted siempre fue un profesional que cumplió la ética de los pistoleros.

Silencio. Respiración relajada. Y Julio brillando, aparecido, limpiando su conciencia inconscientemente. “En el mundo de los pistoleros, existen reglas. Y yo siempre cumplí”, matiza. Julio se refiere a las cinco reglas que su tío Cícero le inculcó desde adolescente. Una especie de cinco mandamientos que compiten de alguna manera con el bíblico “no matarás”: “Nunca matar a una mujer embarazada. No robar a las víctimas. No matar a otros pistoleros. No hacer servicio sin cobrar antes. No matar a nadie cuando duerma”.

 En O nome da morte, Julio confiesa que se convirtió en un pistolero porque quería ser rico. Acumular bienes. Casas. Dinero. “Al final, me di cuenta de que tampoco tenía tanto. No sé si había valido la pena”, afirma Julio. Cuando embarcó con su familia hacia “un lugar remoto donde nadie me conociese”, hizo un balance de lo que había conseguido: una casa pequeña, una TV de 20 pulgadas, un aparato de sonido, un DVD, un Fiat 147. Y una lancha. ¿Había valido la pena derramar tanta sangre? Julio, aquel adolescente que comenzó a matar porque con lo que ganaba “compraba todas las coca-colas que quería”, habla cada vez más suave. Como anunciando una retirada definitiva. Antes, su última confesión: sigue soñando con João Baiao, el garimpeiro inocente. “Es como si Dios no me hubiese perdonado del todo”, matiza. Cuando aquel joven de 19 años interrumpe sus sueños, Julio se lava la cara. Respira en profundidad. Y reza. Como siempre: diez ave marías y veinte padres nuestros. Ni uno más ,ni uno menos. D

23 Comentarios
  • Edgar
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    -7 i Edgar 15-12-2007 11:05

    Impresionante el artículo, anhorabuena.

  • Herr Issywoo
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    -12 i Herr Issywoo 15-12-2007 11:32

    deleznable personaje. no se merece ni una línea del artículo (y lo he leído entero). Ahora bien, que lleva al periodista que sabe donde vive este cabrón a no delatarle? no podría ser considerado el periodista complice? (no tengo ni idea de la respuesta, y me conozco lo del revelar fuentes etc, pero aún así)

  • pedro jose narvaez benitez
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    -12 i pedro jose narvaez benitez 15-12-2007 12:19

    DUERME TRANQUILO. LOS ASESINOS NO TIENEN CORAZON. TAMBIEN DURMIO TRANQUILO FRANCO, PINOCHET, HITLER.DOS PADRENUESTROS, TRES AVEMARIAS Y UNOS GOLPECITOS AL CORAZON.

  • VZ
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    -11 i VZ 15-12-2007 13:11

    Muy buen artículo. Sólo una pega: las pistolas no son de 38 mm, sino de .38 pulgadas. ¡Con una pistola de 38 mm es difícil pasar desapercibido!

  • javier arana
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    -6 i javier arana 15-12-2007 13:37

    Este mundo es un manicomio. Estamos todos locos.

  • jorge
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    -32 i jorge 15-12-2007 14:49

    Comentario oculto por la valoración de los lectores
    (ver comentario)

    franco no fue un asesino, mal que les pese a muchos....si no, todos estos socialistas y comunistas, no estarian aqui, jodiendonos cada dia...

  • rene
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    -12 i rene 15-12-2007 14:54

    la religión no solo es el opio del pueblo para soportar la injusticia, también la morfina de las conciencias..dios lo perdona todo, la ética desaparece....

  • jos bilbao
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    -3 i jos bilbao 15-12-2007 18:58

    VZ, ninguna pega con los milímetros. Hablamos de pistolas, no de televisores: te imaginas una pistola de 38 pulgadas?. Comparala con tu tele.

  • darwin
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    -8 i darwin 15-12-2007 19:00

    Lo más triste es que siempre habrá mercenarios que, por una mierda de salario, se prostituyen para asesinar a los más debiles, sirviendo mezquinamente los intereses de los ricos. Pero, reflexionemos un poco, ¿acaso los policias, militares e incluso muchos periodistas,no son igualmente mercenarios al servicio de los más poderosos ? ? cuántos ecologistas, indigenas, y defensores del medioambiente y los derechos humanos, incluido algún periodista (honrosa excepción, claro!) han sido asesinados por militares, policias, etc, sirviendo los intereses de alguna multinacional maderera o petrolera ? El animal humano es el ser más criminal que ha creado la naturaleza.

  • veronica
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    0 i veronica 15-12-2007 19:17

    uhhhhhh .bueno creo que falta un poco de etica en este negocio del SR. debe de tener un codigo aunque adolecio del mismo creo que solo deberia no incluir ni#os..un poce de decencia no le hubiera venido mal ..y si son tantos muerto espero que por lo menos vivan bien ...ya que de tantos deberia tener una respetable suma en su colchon..

  • bs
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    -8 i bs 15-12-2007 19:20

    reoportaje amarillento, como los del antiguo diario "Pueblo" de cuando Franco vivia.

  • manumenorca
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    -6 i manumenorca 15-12-2007 19:29

    ... Lo de siempre = gente muy religiosa que reza y reza y así se sienten perdonados por dioses que no existen, justificando su patente de corso. Las creencias o supersticiones siempre me han parecido sospechosas. Y que no me digan que son sólo algunos creyentes los que emborronan a todos los demás. Entre los que matan en nombre de dioses y los que acuden a ellos para justificarse, vamos listos.

  • Tovical
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    -3 i Tovical 15-12-2007 20:46

    manumenorca | 15-12-2007 19:29:55 ¡Pero cómo dice lo que dice! Primero: lo de creer en Dios o dioses o en la no existencia de los mismos, todo es cosa de fe que, en tanto acto humano es necesario y totalmente libre en cuanto orientación positiva o negativa porque no tenemos prueba de cuanto se refiere a aquello de más allá de la experiencia y de la ciencia. Segundo: Lo de la coherencia o incoherencia con lo que uno por fe acepta o rechaza, es otra cuestión y aquí cada "creyente"(teísta o ateo) es quien tiene que asumir la responsabilidad culpable o no de sus actitudes y comportamientos. Nada más injusto que esa generalización de las consecuencias de creer.

  • VSL
    #14 Vota Vota

    -4 i VSL 15-12-2007 20:46

    E aquí un genuino producto del capitalismo, lumpen proletariat

  • anton
    #15 Vota Vota

    -4 i anton 15-12-2007 21:24

    leyenda urbana, esto es lo que son los titulares ultimamente. Se copia de un libro de ficción un texto como noticia. Esto pasa por no estudiar periodismo.

  • Ave
    #16 Vota Vota

    -5 i Ave 15-12-2007 21:31

    ¿Matador profesional? Será "asesino" profesional; de otro modo, no me queda claro si hablamos de un asesino, o de un torero :-S

  • james
    #17 Vota Vota

    -3 i james 15-12-2007 22:27

    Pero que tonterias decis, como va a ser una pistola de 38 pulgadas,el cañon de una pistola oscila desde la más pequeña de 2 hasta la más grande de 6 pulgadas,un arma de 6 pulgadas de cañon tiene una longitud de unos 25 ctms, 38 es el calibre, 38 special. o lo que es lo mismo la bala tiene un diametro de 9,6 mm.Como todo lo argumenteis de la misma manera seguro que el mundo es cuadrado....y el universo finito.

  • David
    #18 Vota Vota

    -5 i David 16-12-2007 00:33

    ¿Pero cómo puede la publicación de un libro de estas características convertirse en un reportaje tan extenso en Público? No entiendo que se pretende...

  • VZ
    #19 Vota Vota

    0 i VZ 16-12-2007 10:11

    Oye, que he puesto .38, que significa 0.38, en notación anglosajona. ¡Por supuesto que no pueden ser 38 pulgadas! Los calibres se nomban así: .22, .38, .45 etc

  • El Buen Salvaje
    #20 Vota Vota

    -16 i El Buen Salvaje 16-12-2007 12:41

    Como los médicos abortistas: matan a 80.000 seres humanos cada año y duermen tan a gusto. Saludos salvajes.

  • fsancho
    #21 Vota Vota

    0 i fsancho 16-12-2007 19:02

    Felicidades Bernardo, te ha quedado un buen reportaje, aunque me cuesta entender como se aguanta uno las ganas de delatar a un asesino de ese calibre, por mucho que esté retirado. No se si el es directamente responsable de acabar como acabó, pero si es culpable de cada uno de sus asesinatos, aunque quizá es una utopía el que pueda ser juzgado, siendo, como son, algunos de sus clientes, gente poderosa. Lo mas probable es que si diesen con el se lo cargasen antes de que pudiese abrir la boca.

  • O nome da verdade
    #22 Vota Vota

    -1 i O nome da verdade 17-12-2007 15:10

    http://www.digestivocultural.com/colunistas/coluna.asp?codigo=2202 no es un reportaje propio, es la reseña de un libro

  • OMAR
    #23 Vota Vota

    0 i OMAR 16-08-2008 21:53

    Vaya para nada me parece interesante este articulo de que manera se cree q sabiendo lo que se esta haciendo ,pensamos q dios puede perdonar todo aquello, estoy muy de acuerdo con lo de para nada vale este articulo...y el periodista donde queda ...acaso nos vanagloriamos de hacer famoso a un pobre infeliz....no sirve

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Generado: 2012-02-13 02:21:51