Los haitianos rezan y lloran por los muertos del seísmo
Una multitud recuerda que ya hace un mes de la tragedia
Una mujer reza en Puerto Príncipe. REUTERS
Madeleine Monfort se arrodilla. Junto a ella, Haití entero. Son las 16.53 horas, justo un mes después del 12 de enero, cuando la tierra aniquiló Puerto Príncipe . El día maldito en que naufragó su futuro siempre incierto.
Madeleine levanta al cielo la fotografía de Michel. La aprieta y la retuerce con fuerza suave, como si la acariciara y la ofreciera a su Dios. Como si sus rezos ayudaran a que su hija sane de las heridas que le produjo el terremoto y que todavía la mantienen hospitalizada.
"No tengo nada, pero Dios nos salvó"
No interrumpe sus cánticos, no importan las lágrimas. "Dios salvó a mi hija, ayudó a que la rescataran entre los cascotes de nuestra casa en Bel Air. No tengo nada, vivo en el Campo de Marte. Mi padre y mi abuela murieron. Pero Dios nos salvó. Y por eso estoy alegre".
Puerto Príncipe se convirtió ayer en un gigantesco oratorio en la primera jornada de luto nacional. Mareas humanas, llegadas desde todos los barrios, se concentraron junto al Campo de Marte, refugio desde hace un mes para miles de desplazados. Fue el mayor templo al aire libre, pero hubo cientos por todo el país. La Universidad de Notre Dame acogió al presidente René Préval. Y en Jacmel y Leogane, otras ciudades golpeadas. Y en Petit Goave, territorio de las tropas españolas.
Y en el centro, el primer ministro Jean-Max Bellerive, que ha asumido la resurrección del Estado ante la ausencia de Préval. Y líderes católicos, evangélicos y vuduistas, incluida la hermana Clara, de voz atronadora, que hace meses predijo que la tierra se movería.
Del millón de desplazados, sólo el 27% tiene una tienda de campaña
Con sus ropas limpias, lavadas quién sabe dónde, blancas para el funeral, negras por el luto, acudieron llenos de fe. "Muchos se fueron, tú tienes suerte. Da gracias y pide perdón. Sé que hay mucho que llorar", clama el maestro de ceremonias. Y todos le siguen, cantando, bailando, levantando sus manos al cielo.
La esperanza pervive
Haití tiene fe, pero no puede mover montañas. La realidad, a pocos metros: la capital necesita 18.000 letrinas para mitigar el hedor y el peligro de epidemias que aquí tanto se percibe. Del millón de desplazados, sólo el 27% ha recibido una tienda de campaña.
El orador interrumpe los cánticos. Una mujer está dando a luz. Pide una ambulancia. Y habla de futuro: "Haití es como esta mujer, que hoy se retuerce de dolor, pero que va a parir un niño". La esperanza. Y las ambulancias, que tuvieron mucho trabajo en una jornada interminable de intenso calor, ayuno parcial y rebosantes emociones.
Estuvieron todos los Haitís: el que llora, el que se fue, el que lucha. Todos los Haitís, entre viejos símbolos y nuevas metáforas. El Palacio Presidencial, que se derrumbó y arrastró en su caída a un Estado todavía en ruinas. El monumento a Henri Christophe, héroe de la Independencia que enloqueció hasta proclamarse rey, inmortalizado por Alejo Carpentier en El reino de este mundo. Y la poderosa estatua del negro cimarrón, junto a la Plaza de los Mártires. Pegaditos a ella, Patrick y Patricia, hermanos de 9 y 8 años, clavan unas maderas.
"Estamos haciendo una casita para nosotros, para cuando llegue la noche", dicen. ¿Y sabéis construirla? "Hemos aprendido mirando a la gente. Nuestro papá murió y mamá está allí, entre las tiendas". Con tres palos y un cerrojo para golpear los clavos, los hermanos construyen su imposible refugio para las lluvias que vienen en Haití.
12 Comentarios
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Por eso en territorio del " Eje del Bien " nos la suministran en cantidades importantes incluso como preventivo para el dolor ....
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Que adelantan con rezar, así se entretiene a la gente humilde, a los desprotegidos por la sociedad y los derechos, en la creecia de que u diosles salvará, ¿no será más aconsejable que exijan derechos a quienes les explotaron y esquilmaron sus tierras? Pero de esta manera lava las conciencias los creyentes y los gobiernos de los paises pudientes se quedan tan tranqulos e sus palacetes, viendocomo rezan entre el lodo de las tierras que ellos han hundido y arruinado. Menos rezos y más derechos y justicia.
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Después de lo sucedido todavía creen en dios. Si existiera ¿no sería él también el culpable de tanta desgracia? Encima contentos porque no se les llevase por delante. Malditas religiones
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No hace falta que recuerde la frase de Marx, verdad? ;)
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Dado que suele ser el lugar donde se alimentan intelectualmente los líderes de este país, es posible que ahí estén las fuentes por las que manan, políticamente la intransigencia, y empresarialmente la incompetencia. Oyendo tertulias de personas curricularmente atómicas, observo, al menos yo, que la culpa de la formación está en los niños de 12 años que insultan al profesor, y la de las empresas en los empleados-remeros. Nunca hablan de la enseñanza que socialmente transmiten nuestros políticos, de educación, respeto o tolerancia, y empresarialmente solo se habla de la mala o baja productividad de nuestros trabajadores. Lo primero tiene difícil arreglo, pues no es de universidad ni de preescolar. Los espectáculos que gratuitamente nos brindan, es la falta de esos principios en la raíz familiar y esos señores parece que no pertenecen precisamente a familias desestructuradas. Y la productividad comparada que suelen utilizar entre trabajador español y alemán o francés, a lo peor es, porque esos empresarios dan a sus trabajadores martillos para clavar clavos y formación para hacerlo, y para hacer ese trabajo, el empresario español proporciona una zapatilla y exige que no la estropeen. ¡¡Jolines si fuesen por ahí los tiros!!
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La ignorancia elevada a los altares gracias ella pueden vivir ricamente algunos y miserablemente muchos mas, Colon, Hernan Cortes y demas tropa, pueden estar orgullosos
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Yo en lugar de rezar por los muertos, maldeciría a los dioses por permitir la gran tragedia y la muerte.
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Parece el mundo al reves, dan las gracias a dios ese ente onnipotente, que permitio que murieran mas de 200.000 ¿si pudo salvarles a ellos porque no lo evito?
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Mucha culpa de la miseria de este pais la tiene la religión y su fanatismo. Haiti tiene que comprender que por mucho que rece no le van a devolver las victimas. Lo que tienen que hacer es menos rezar y ponerse manos a la obra para intentar recontruir su pais. Dicen que se acercan la epoca de lluvias y ellos rezando.
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Me uno a las oraciones de los ciudadanos de Haití por saber poner a cada cosa en su sitio.
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Pues como esperen que rezando se acaben los problemas...
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Este dios es la monda. Cuanto más le rezan, más putadas hace. Pero eso sí, generalmente a los pobres. Y eso sin existir, porque si existiera, ya sería la de dios...



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