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30.000 euros por asistir a la toma de posesión de Obama

Los 'brokers' de las entradas se las han ingeniado para conseguirlas con anterioridad y ya las ofrecen por 40.000 dólares en Internet

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El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, está llegando a alcanzar el caché de una superestrella del rock. Así lo demuestra el precio que ya están alcanzando en Internet las invitaciones para asistir personalmente a su toma de posesión, en la ceremonia que se celebrará el próximo 20 de junio en la escalinata del Capitolio de Washington.

Lo paradójico del asunto es que las entradas para dicho evento son públicas y gratuitas. Sin embargo, los espabilados los 'brokers' se las han ideado para conseguirlas de antemano y venderlas en algunos portales de Internet por más de 30.000 euros.

Las invitaciones para asistir a la toma de posesión de Barack Obama en el Capitolio se pueden conseguir de forma gratuita a través de las oficinas anexas del Congreso estadounidense. Sin embargo, las entradas no se reciben hasta unos días antes de la ceremonia, precisamente, para evitar una reventa similar a la de los conciertos. Aún así, los 'brokers' de entradas se las han ideado para conseguirlas a través de empleados del Capitolio o de gente que las obtiene a través de los miembros del Congreso.

'Esas entradas se entregan gratuitamente a la gente. Es el mayor evento cívico de estos tiempos y nadie paga por sus entradas', explica la senadora Dianne Feinstein, encargada de organizar la ceremonia de la toma de posesión.

'Hemos oído informaciones de que hay gente intentando revender las entradas por más de 40.000 dólares (30.000 euros) cada una', añade Feinstein en declaraciones a la CNN recogidas, quien asegura que se está planteando llevar una iniciativa al Congreso de EE.UU. para que considere esta actividad un crimen.

Además, la senadora se muestra preocupada por la seguridad de la ceremonia, considerando que se celebra en el exterior del Capitolio.

'Estoy preocupada porque sea tan seguro como humanamente sea posible. Es una área muy difícil de asegurar y necesitamos prestarle especial atención', señala Feinstein, que admite que 'por supuesto' Barack Obama es objeto de especial peligro por ser el primer presidente afroamericano de EE.UU. Por ello, los servicios secretos, la Policía del Capitolio y las Fuerzas Armadas del Comité Inaugural velarán por la seguridad del presidente.