Publicado: 04.04.2015 13:00 |Actualizado: 04.04.2015 13:00

Unos 30 taxistas heridos tras una protesta en Pekín que casi acaba
en suicidio masivo

Bebieron pesticida a modo de protesta para quejarse, en plena zona de tiendas de lujo, por la manera en que su empresa había renovado el contrato de alquiler de sus vehículos.

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Taxistas

Los taxistas, inconscientes en el suelo

PEKÍN.- Una treintena de taxistas fueron hospitalizados hoy después de que las autoridades les encontraran tirados en el suelo en una de las avenidas comerciales más importantes de Pekín tras, al parecer, haber bebido pesticida a modo de protesta.

Los conductores viajaron desde la provincia norteña de Heliongjiang, donde trabajan, hasta la capital y, según un comunicado publicado en internet por la Policía local, tomaron ese producto.




Medios locales informaron de que los taxistas decidieron ir a Pekín para quejarse por la manera en que su empresa de taxi en Heliongjiang había renovado el contrato de alquiler de sus vehículos.

Los taxistas llevaron a cabo su protesta en Wangfujing, una de las zonas de tiendas de lujo más conocidas de la capital china y cercana a la plaza de Tiananmen.

Allí, la Policía encontró a los ciudadanos inconscientes en el suelo y botellas de lo que al parecer era pesticida, algunas de ellas vacías.

Las autoridades aseguran que los taxistas están estables, y han enviado a varios equipos a Heliongjiang para investigar lo ocurrido.

La odisea de protestar

En las fotografías que han circulado por las redes sociales chinas aparece el grupo de taxistas tumbados en el suelo, una furgoneta policial y un gran número de personas tras un cordón policial, expectantes. Las autoridades trasladaron a los taxistas y dispersaron a la gente concentrada, según pudo comprobar Efe.

En China, es común que personas de otras provincias o regiones se trasladen a Pekín a protestar por algún problema que no ha sido atendido por las autoridades de su lugar de origen. Estos ciudadanos son denominados "peticionarios" en el país asiático, y comúnmente son perseguidos por el gobierno de su localidad, que trata de impedir que viajen a la capital a protestar.

En ocasiones, las autoridades locales incluso acaban arrestándoles de manera preventiva e ilegal y encerrándoles en las llamadas "cárceles negras", desde hostales hasta centros para la tercera edad que son usados a modo de prisiones temporales.