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El derecho a la vida del pueblo cubano

ALEJANDRO GONZÁLEZ GALIANO*

Una abrumadora mayoría de 187 países miembros de las Naciones Unidas han condenado en la sesión de la Asamblea General de ayer por decimonoveno año consecutivo al Gobierno de Estados Unidos por la política de bloqueo que impone a Cuba desde hace más de 50 años y que ha ocasionado a la economía cubana pérdidas por más de cien mil millones de dólares.

El sector de la salud pública es uno de los que más severamente sufre los efectos de este bloqueo económico, financiero y comercial. Sólo entre mayo del 2009 y abril del 2010 los daños se calculan conservadoramente en 15 millones 200.000 dólares.

Estos perjuicios, se deben fundamentalmente a la necesidad de adquirir medicamentos, reactivos, piezas de repuestos para equipos médicos, instrumental y otros insumos en mercados alejados y en muchas ocasiones con el uso de intermediarios, lo que trae aparejado el incremento de los costos de estas importaciones, al estar prohibido para Cuba el acceso al mercado norteamericano y las compras a compañías extranjeras subsidiarias de Estados Unidos.

A lo anterior se añade el sufrimiento y desesperación que esta situación provoca en los pacientes y sus familiares, al no poder contar con el medicamento idóneo para la atención de una enfermedad y, en muchas ocasiones, en el momento necesario para salvar una vida; dolor que no podrá jamás ser cuantificado.

Cuando analizamos casos como el que sigue, queda claro que el Bloqueo es una política cruel, cuya única finalidad ha sido tratar de rendir por enfermedad y hambre al pueblo de Cuba.

La niña cubana María Fernanda Vidal, que tan sólo ha cumplido 5 años de edad, tuvo la desdicha de nacer con una cardiopatía congénita. Prestigiosos especialistas en cardiología que la atienden en el habanero Hospital Pediátrico William Soler han diagnosticado el uso del dispositivo Amplatzer para cerrar su abertura defectuosa entre las arterias aorta y pulmonar. Sin embargo, María Fernanda no tiene derecho a ese tratamiento, pues el mencionado dispositivo es de fabricación norteamericana, inaccesible para Cuba. Razones de espacio de esta columna me impiden ejemplificar con miles de otros casos de esta naturaleza.

De acuerdo con las convenciones internacionales vigentes, la política de bloqueo se clasifica como un acto de genocidio, es absolutamente ilegal y extraterritorial, viola los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y las normas del sistema de comercio internacional, impidiendo la libertad de navegación entre los países.

Es además una transgresión al derecho a la paz, al desarrollo y a la seguridad de un Estado soberano, de acuerdo a la forma en que las Naciones Unidas conceptualizan esos derechos inalienables a los seres humanos.

El Gobierno norteamericano hace caso omiso al reclamo de la comunidad internacional para que ponga fin a su política de bloqueo hacia Cuba. La guerra económica permanece intacta, sus regulaciones están en completa aplicación y continúan persiguiendo ferozmente las transacciones comerciales de la isla.

El 26 de octubre, Cuba presentó ante la Asamblea General de Naciones Unidas el proyecto de resolución Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, el mundo levantó su voz una vez más por el derecho a la vida de los niños cubanos, que, como María Fernanda, son víctimas de la crueldad, el genocidio y la falta de ética de las sucesivas administraciones norteamericanas.

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