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La OTAN ataca por error a las fuerzas insurgentes

Los aviones de la Alianza matan a 30 milicianos en Brega y Ajdabiya

MAYTE CARRASCO

La OTAN ha entrado con mal pie en Libia. La toma de las riendas de la operación militar hace cuatro días coincide con el aumento de daños colaterales, un eufemismo que sirve para definir un error, una bomba que cayó donde no debía matando a las personas equivocadas.

La Alianza Atlántica, muy criticada en Afganistán por casos similares, aseguró que está investigando el ataque de sus aviones a un grupo de milicianos rebeldes que circulaba el viernes por una carretera cerca de Brega, en el este del país, donde el fuego amigo acabó con diecisiete combatientes, según informaron Reuters y Al Yazira.

Los insurrectos disparaban al aire para festejar la retirada de las tropas de Gadafi cuando se les vino encima la ofensiva aliada. Los aviones occidentales repitieron el mismo error en Ajdabiya, lo que aumentó a 30 la cifra de rebeldes muertos en esta caótica operación, que también acabó con decenas de soldados del bando favorable a Muamar Gadafi, según las mismas fuentes.

'Fuimos atacados por aviones de la coalición. Nosotros somos los revolucionarios, la coalición no debe confundirnos con los perros de Gadafi, que están a 50 kilómetros de aquí', confirmaba un rebelde a la cadena Euronews.

La Alianza se ha comprometido a investigar estos ataques

Los combatientes del este dejaron de mirar al cielo cuando entró en vigor la zona de exclusión aérea, hace dos semanas, despejando la amenaza de los bombardeos de los aviones del régimen. En Brega, importante enclave petrolero en el que las dos partes se disputan la ciudad barrio por barrio, también murieron esta semana siete civiles, tres de ellos niñas y algunos adolescentes de una misma familia. Según diversas fuentes, sufrieron el impacto de un proyectil destinado a un camión del Ejército libio que pasaba por delante de su casa. Según otras, la explosión del camión, que transportaba explosivos, arrasó dos casas de habitantes de la ciudad.

El Vaticano, que se ha atribuido un papel muy activo en las denuncias de muertes de civiles a través de la voz de su máximo representante en la capital libia, el vicario apostólico Innocenzo Martinelli, denunció hace un par de días que otros ocho inocentes murieron en un bombardeo de la OTAN en Sirte, ciudad natal y bastión de Gadafi.

Monseñor Martinelli abrió la caja de Pandora de los daños colaterales acusando a los bombardeos occidentales de matar hace días a 40 habitantes de Trípoli con las bombas de la coalición.

Sin embargo, las autoridades del régimen, tan dadas a la contrapropaganda, no han mostrado hasta ahora ninguna prueba creíble de estos hechos a los cientos de periodistas que están en la capital invitados por el régimen. En cambio, la prensa internacional sí que obtuvo imágenes de las bombas de la coalición que cayeron en un hospital de Mizda, a 145 kilómetros al sureste de Trípoli.

Los rusos acusan a la OTAN de parcialidad en el conflicto

El teniente general canadiense Charles Bouchard, al mando de la campaña de la OTAN en Libia, dijo hace días que 'cada acción de la Alianza Atlántica será llevada a cabo de modo que el daño colateral sea reducido al mínimo' para hacer cumplir la resolución 1973, que debe ceñirse a la estricta protección de los civiles.

La realidad de las operaciones ha hecho que los rusos pongan el grito en el cielo, convencidos de que la coalición apoya a un solo bando, el rebelde.

Ante el estancamiento de la situación en el terreno militar, algunas fuentes señalan que régimen de Gadafi busca una salida negociada con varios países europeos, aunque no ha trascendido si la solución puede o no estar próxima.

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