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Un senador italiano llama "orangután" a una ministra negra

Roberto Calderoli, actual vicepresidente del Senado italiano, forma parte de la Liga Norte, un partido de ultra derecha con una dura línea en contra de la inmigración

PÚBLICO / EFE

El exministro para la Simplificación Normativa y actual vicepresidente del Senado de Italia, Roberto Calderoli, de la secesionista Liga Norte, comparó anoche con un 'orangután' a la titular de Integración, Cécile Kyenge, originaria de la República Democrática del Congo.

Durante un acto en Treviglio (norte de Italia) de su partido, conocido por su férrea oposición a la inmigración ilegal, con declaracioness xenófobos en ocasiones, Calderoli indicó además que Kyenge, la única titular de raza negra del Ejecutivo de Enrico Letta, 'hace bien en ser ministra, pero lo debería hacer quizá en su país'.

'Yo me consuelo cuando navego en Internet y veo las fotografías del Gobierno. Amo a los animales, a los osos y lobos como es conocido, pero cuando veo las imágenes de Kyenge no puedo dejar de pensar, aunque no digo que lo sea, en las facciones de orangután', dijo quien fuera ministro del último Gobierno de Silvio Berlusconi, en declaraciones que recogen hoy los medios italianos.

Estas palabras desataron una gran polvareda entre la clase política italiana, con reproches tanto desde el centroizquierda como desde las filas del partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PDL), otrora socio de Gobierno de la Liga Norte y actual miembro de la coalición del Ejecutivo.

'No puedo dejar de pensar, aunque no digo que lo sea, en las facciones de orangután'

El propio Letta difundió hoy un comunicado de apoyo a la ministra de Integración, objeto de ataques de miembros de la Liga Norte y ahora también de quienes se oponen a la posibilidad de que se cambie la legislación para que los hijos de inmigrantes nacidos en Italia puedan acceder directamente a la nacionalidad italiana.

'Las palabras recogidas hoy por medios de comunicación y atribuidas al senador Calderoli hacia Cécile Kyenge son inaceptables. Más allá de todo límite. Plena solidaridad y apoyo a Cécile. Adelante con tu y con nuestro trabajo', aseveró el primer ministro socialdemócrata.

Preguntada por los medios de comunicación, la propia afectada quiso quitar hierro al asunto, aunque recalcó que el enfrentamiento político 'tiene que llevarse a cabo sobre el plano de los contenidos, no tiene que basarse en las ofensas'.

'Las palabras de Calderoli no las tomo como una ofensa personal, sino que me entristecen por la imagen que damos de Italia. Creo que todas las fuerzas políticas tienen que reflexionar sobre el uso que hacen de la comunicación. Se tiene que hacer un debate serio en el interior de la Liga para saber si Calderoli tiene intención de continuar su batalla política con las ofensas', ha dicho Kyenge.

El propio Calderoli quiso este domingo restar importancia a sus declaraciones en una radio: 'ha sido sólo una broma simpática. He hablado en un mitin, mi broma ha quedado como parte de una intervención más articulada de crítica a la ministra y su política'.

El exministro italiano descartó además que tenga intención de dimitir del actual cargo de vicepresidente del Senado que ocupa, como le pidieron varios políticos de centroizquierda y usuarios de redes sociales como Twitter.

Calderoli ya ha desatado varios escándalos por sus declaraciones xenófobas en otras ocasiones. Tras la victoria de Italia frente a Francia en el Mundial de 2006, el exministro del segundo gobierno de Berlusconi dijo: 'La de Berlín ha sido una victoria de nuestra identidad, donde un equipo que ha alineado a lombardos, calabreses, napolitanos y vénetos, ha vencido a una formación que ha perdido, sacrificando por el resultado, su propia identidad, al alinear a negros, musulmanes y comunistas'.

Ocupando el cargo de ministro para las Reformas, provocó un conflicto diplomático con Libia que acabó con su dimisión al aparecer en la televisión pública italiana con una camiseta que mostraba una de las caricaturas de Mahoma que se habían publicado en un diario danés y que habían sido consideradas una gran ofensa por las comunidades musulmanas.

El episodio provocó una manifestación en frente del consulado italiano en Bengasi que acabó en enfrentamientos en los que murieron al menos diez personas.

Dos años más tarde, Calderoli aseguró en otro programa de televisión que estaba 'arrepentido' por las 'consecuencias' que había tenido su aparición con la viñeta, aunque dijo que su gesto fue mal interpretado, ya que sólo quería ser 'un mensaje de paz entre las religiones monoteístas'.

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