La hora de Raúl Castro, el hombre en la sombra
El misterioso número dos de Cuba tiene fama de ser partidario de las reformas económicas
Raúl ha estado siempre un paso por detrás de Fidel. AFP
Cuando un periodista le preguntó en 1993 a Raúl Castro por qué llevaba más de tres décadas sin conceder una entrevista a la prensa latina, el segundo del régimen cubano respondió que "para eso estaba Fidel". Y en esa misma entrevista, concedida al diario mexicano El Sol, Raúl afirmaba su idolatría por el hermano mayor: "Siempre fue mi héroe, mi más cercano compañero".
Detrás de esa frase, los analistas políticos siempre enhebraron retorcidas teorías sobre el complejo de inferioridad de Raúl y sobre su incapacidad para llegar a los pies de Fidel. Pero quizá en este talón de Aquiles de Raúl -la imposibilidad de imitar la figura de Fidel, la ausencia de carisma- resida su fuerza y su personalidad política. Y un estilo de trabajo sui generis basado en la constancia, el diálogo y la eficiencia.
A finales de diciembre de 2007, en el discurso de clausura del Congreso de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Raúl Castro se ganó la simpatía del pueblo reivindicando su diferencia: "Cuando alguien trata de imitar, fracasa. Yo me quise montar una vez en un caballo a pelo, como vi que hacía un muchacho, y cuando traté de imitarlo fui a dar al suelo con todos mis huesos. Un viejito que me ayudó a levantarme me dijo que el que imita fracasa. Fidel es insustituible, lo sé porque lo conozco desde que tengo uso de razón".
Durante ese mismo discurso, que su día fue interpretado como una señal del fin del fidelismo, Raúl se resarció de sus complejos. Salió de la sombra. Y argumentó incluso que para ser un líder no hace falta "dar discursos largos, como hace Fidel". Curiosamente, a Fidel Castro se le conoce como el caballo (¿el que nunca supo montar Raúl?), ya que este animal es el primero -el más fuerte e importante- de la charada china, muy popular en Cuba. ¿Podrá Raúl montar el caballo? ¿Se convertirá en otro indiscutible número uno?
¿Burócrata o demócrata?
Con complejo o sin él, por casualidad, destino o hasta por genética, Raúl Castro es radicalmente opuesto a Fidel. El lampiño Raúl -ni siquiera en la época de lucha guerrillera mostró barba- es una persona reservada, tímida, callada. No le gusta demasiado aparecer en público. Y menos exponer su vida privada. No es un hombre de discursos, y sí de hechos. Y, al contrario de Fidel Castro, que gobernaba con su autoridad cada milímetro de la isla, Raúl Castro basa su carácter y obra en el diálogo y en las decisiones colectivas. "Discuten hasta la saciedad y después me traen las discrepancias", afirmó Raúl en
el mencionado discurso.
Mientras Fidel se preocupaba por el destino de la humanidad, Raúl meditaba sobre lo doméstico. Quizá por ello se haya ganado la fama de burócrata. Y tras cincuenta años comandando las Fuerzas Armadas de Cuba es casi inevitable que se le asocie con "la mano dura" de los años más
férreos del régimen cubano.
Al menor de los Castro, nacido el 3 de junio de 1931 en la hacienda de su familia en Birán, en la provincia oriental de Holguín, se le atribuyen los fusilamientos cometidos a inicios de la Revolución y el nacimiento de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), a donde eran llevados entonces disidentes, religiosos y homosexuales. Y es que para muchos, Raúl Castro, convertido oficialmente al marxismo mucho antes que su hermano mayor, fue visto en el pasado como un dogmático que acercó a Cuba a la Unión Soviética. En el Ejército, como contrapeso a la fama de autoritario, se le ve como una persona leal dispuesta a dar la vida por cada uno de sus hombres.
Sin embargo, quienes lo conocen dicen que es un hombre simple que gasta bromas a sus oficiales, tolera las críticas y le gusta pasar tiempo con sus hijos y nietos. De hecho, en su carácter familiar podría encerrarse la esperanza de apertura de
millones de cubanos.
Raúl no es tan frío como le pintan sus críticos. Su entorno personal afirma que es sensible y humano. En junio de 2007, por ejemplo, Raúl enterró con lágrimas en los ojos a su esposa Vilma Espín, ex guerrillera e influyente líder feminista. Mariela, una de sus cuatro hijos, es una popular sexóloga que defiende los derechos de las minorías sexuales en Cuba. Se lleva muy bien con su padre. E intentó aproximar a Fidel y a su hija disidente, Alina Fernández Castro.
Pero los que pensaron durante décadas que Raúl tenía una línea ideológica férrea, un comunismo inquebrantable, se confundieron de lleno. Después de la caída de la
URSS, durante el difícil periodo especial que asoló la isla, Raúl Castro declaró en público que la prioridad de la revolución era llevar "comida a la mesa". Y por eso redujo a un quinto un Ejército que entonces disponía de 300.000 soldados.
Además, fue el gurú de las reformas que permitieron en los años noventa el aperturismo económico. Y quizá por eso, por su admiración por el sistema comunista/consumista chino -y no tanto por fisonomía-, a Raúl se le conozca en la isla como el chino. Desde que Fidel Castro se apartó de la escena pública el 31 de julio de 2006, Raúl ha protagonizado el debate y el espíritu de cambio. Ha incentivado el debate. Ha hablado de la existencia "de prohibiciones absurdas" en la isla. Y ha reconocido públicamente que los salarios que paga el Gobierno cubano son "demasiado bajos". Por eso, Raúl -el burócrata, el hombre familiar, el militar, el segundón, el chino- encarna para muchos las esperanzas de apertura económica. Sin embargo, en lo ideológico, como en numerosas ocasiones el mismo Raúl ha declarado, "no hay ni un ápice de diferencia
entre los dos hermanos".
Salir a la luz pública
El próximo domingo 24, cuando el Consejo de Estado elija al sucesor de Fidel Castro, se sabrá si Raúl saldrá definitivamente de la sombra. Raúl, desde que Fidel Castro decidió en 1959, ante el temor de ser víctima de un atentado, que su hermano le sucedería por su "capacidad como organizador y militar", siempre ha estado en la sombra.
Como el personaje Don segundo sombra, del argentino Ricardo Güiraldes -un maestro gaucho que nunca aparece y del que se duda hasta de su existencia-, Raúl ha estado décadas prácticamente apartado de la primera línea visible de la Revolución.
Incluso tuvo que aparecer en los Juegos Panamericanos de 1991 en un acto público para desmentir un rumor que decía que estaba muerto.Las apariciones públicas de los hermanos Castro han estado minuciosamente estudiadas. Desde el triunfo de la revolución, el 1 de enero de 1959, las reglas de seguridad establecieron que no compartieran escenarios públicos para que, si uno moría víctima de un atentado, el otro pudiera sobrevivir. Las excepciones se limitaron a algunas sesiones del Parlamento y a reunio-nes del partido.
Ahora, con Fidel escondido en algún rincón de la isla y con todos los focos iluminando al heredero en jefe, Raúl va a tener que demostrar que es el nuevo caballo. O cuando menos, que es capaz de montar el caballo de los cambios de la revolución castrista. Sólo el tiempo dirá si será un ligero trote o un imprevisible galope.
4 Comentarios
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Viva la cuba de Fidel,porque aunque con sus defectos es mejor que la que quieren los GUSANOS.BASTA YA DE IMPERIALISMO YANQUI.
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La derecha española, primer representante del capital, ante la falta de argumentos, no sabe mas que insultar mentir y manipular,los trabajadores intelectuales o manuales comunistas no debemos entrar al trapo de los provocadores y con nuestro trabajo y ejemplo seguir avanzando en el SOCIALISMO, en Cuba,China,Rusia,España y CHIPRE donde a vencido democrá ticamente en las Elecciones Presidenciales el Candidato del Parido Comunista por mayoría incontestable.
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Que a este "periodista" le parezca que "llevar comida a las mesas" de los cubanos se aleja de un comunismo inquebrantable solo demuestra su ignorancia. VIva Cuba Socialista!!!
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Si Pasionaria levantara la cabeza y viera lo que hoy hace IU en su tierra, en Euskadi. Una vasca de la cabeza a los pies. Hoy no te dejarían hablar. Siempre te recordaremos, te recordaremos junto a las Brigadas Internacionales. Te recordaremos luchando codo con codo con el pueblo.

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