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Unos 800 agentes ocupan la favela carioca de Mangueira

Los agentes sólo taradon 40 minutos en ocupar la barriada

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Unos 800 agentes de los cuerpos de seguridad del Estado ocuparon hoy la favela de Mangueira, una de las más populosas de Río de Janeiro, en un intento por desalojar de esa barriada a los narcotraficantes que la han dominado durante décadas.

Las fuerzas de seguridad entraron al intrincado barrio sin encontrar ningún tipo de resistencia,  según dijeron fuentes oficiales.

La operación contó con el apoyo de seis blindados de la Marina y cinco helicópteros y se enmarca en los planes del Gobierno de llevar seguridad a las zonas más pobres de la ciudad, que durante décadas estuvieron abandonadas por el Estado y se convirtieron en refugio de todo tipo de delincuentes.

Los agentes sólo tardaron 40 minutos en ocupar la barriada

En la barriada se instalará una Unidad de Policía Pacificadora (UPP), como se conoce a unas instalaciones en las que trabajarán agentes de seguridad y sociales de forma permanente.

En los últimos dos años, las autoridades de Río de Janeiro han instalado ya 17 UPP en igual número de favelas de la ciudad, en las que se han reducido sensiblemente los niveles de violencia urbana. Muchos críticos del programa sostienen que en Río hay más de un millar de favelas y que, al anunciar las ocupaciones con días de antelación, las autoridades permiten que los delincuentes que se ocultan en esas barriadas se muden hacia otras y continúen operando.

En esta favela, que es cuna de una de las más famosas escuelas de samba cariocas, viven alrededor de 20.000 personas, que apoyaron hoy con carteles y aplausos la llegada de los policías.

Los agentes tardaron unos 40 minutos en ocupar toda la barriada, que se extiende por un área de unas 80 hectáreas, en su mayoría por un cerro situado frente al estadio Maracaná, que será el centro neurálgico del Mundial de fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

En parte, las autoridades cariocas decidieron acelerar los planes de ocupación de las favelas por esos dos grandes eventos deportivos, que obligarán a reforzar la seguridad en toda la ciudad, pues ese es precisamente uno de los puntos que más preocupan a las autoridades de la FIFA y del Comité Olímpico Internacional.