Publicado: 27.02.2014 19:01 |Actualizado: 27.02.2014 19:01

Absuelto el expresidente alemán Wulff de los cargos de cohecho

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La Audiencia de Hannover (norte) ha absuelto este jueves al expresidente alemán Christian Wulff de los cargos de corrupción por haber aceptado una invitación en 2008 para asistir a la popular Oktoberfest de Múnich. La cámara desestimó las acusaciones presentadas por la Fiscalía contra el político cristianodemócrata, quien dimitió como presidente en febrero de 2012 en medio de sospechas de corrupción y cohecho en su etapa anterior como primer ministro de Baja Sajonia.

El juez de la audiencia, Frank Rosenow, afirmó en su sentencia que en todo el proceso no se ha aportado "ninguna prueba fundamentada" en contra del encausado, al que asiste ahora el derecho a pedir una indemnización por los registros efectuados en su vivienda. El expresidente, de 54 años y totalmente apartado de la vida política desde su dimisión, se mostró aliviado por la sentencia exculpatoria, con la que aspiraba cuando menos una rehabilitación moral.

La sentencia dictada se refiere a una entre las muchas sospechas de corrupción que envolvieron al político, relativa a la invitación formulada por el productor de cine David Groenewold al matrimonio formado por Christian y Bettina Wulff, por un valor de 719 euros. Tanto Groenewold como Bettina Wulff, quien se separó de su marido poco después de su retirada como presidente, testificaron en el juicio a favor del político y declararon que tal invitación se debió exclusivamente a motivos de amistad.

La acusación sostenía, en cambio, que el productor se gastó 719 euros -entre gastos de viaje, alojamiento y niñera- para agasajar al matrimonio en Múnich y hacer que intercedieran ante el presidente de la compañía Siemens a favor de un proyecto cinematográfico suyo. El caso ocurrió siendo Wulff primer ministro del Land de Baja Sajonia, cargo que ocupó de 2003 a 2010.

El expresidente asumió ese proceso como una oportunidad para restituir su honor y rechazó el ofrecimiento de la Fiscalía de no ir a juicio a cambio del pago de una multa de 20.000 euros. Wulff ha sostenido en todo momento que promocionó el proyecto de su amigo y productor, impresionado con la historia que narraba, la vida de un comerciante y diplomático alemán afiliado al partido nazi.

El político accedió a la presidencia del país en 2010 a propuesta de la canciller y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) Angela Merkel. Apenas dos años después dimitió del cargo en 2012 tras conocerse que había aceptado un crédito privado de medio millón de euros de otro amigo empresario para la compra de una casa. A ello siguió una larga lista de vacaciones junto con su esposa, pagadas por otros amigos empresarios, así como las presiones ejercidas por Wulff contra los medios que desvelaran el asunto.

Siendo aún presidente, Wulff llamó a la dirección del popular diario Bild para tratar de que no aireara el primer caso, a lo que siguió una cruzada común de la prensa considerada más seria -del semanario Der Spiegel- con un goteo de nuevas revelaciones. La apertura del proceso estuvo envuelta en cierta polémica por considerarse desproporcionada, dado el costo menor de la invitación en que se sustentaba. La Asociación de la Prensa Alemana insistió en que no había habido una campaña mediática de acoso o caza de brujas contra el político por los intentos de intimidación de entonces.