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Una activista mexicana por los derechos de las mujeres denuncia haber sido violada en prisión por una policía

"El hecho que sea una mujer mi agresora, me hace confirmar que nuestros enemigos no son los hombres: es el machismo, el sistema, el patriarcado, son las prácticas, es el Estado con rostro de hombre o con rostro de mujer", dice Yndira Sandoval

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Yndira Sandoval, en una imagen colgada en su cuenta de Twitter. @YndiraSandoval

Una activista mexicana por los derechos de las mujeres ha denunciado haber sido víctima de una violación y de malos tratos en una cárcel de su país por parte de una policía. Según informa el diario La JornadaYndira Sandoval se encontraba en Tlapa de Comonfort para dar una conferencia en la Universidad Autónoma de Guerrero. Entonces, se hirió con un clavo durante un pequeño accidente. Sandoval afirma que para pagar los gastos al médico que la atendió necesitaba sacar dinero de un cajero, y que fue entonces cuando la Policía la detuvo a ella y a su compañero.

Ahí fue donde empezaron las agresiones. "¡Cállate, pendeja! Te vale madre quién soy, ya te dije que calles y aquí en Tlapa te chingas", le contestó la policía que abusó de ella, Claudia Juárez Gómez, cuando pidió a un agente que la revisara una policía.

Entonces la golpearon para entrar en el furgón policial y la agente le apretó la herida, mientras le preguntaba, riéndose: "¿Te duele?", según relata la activista. "¡Aquí te vas a chingar, aquí valen verga tus derechos, aquí te chingas, pinche güerita pendeja, aquí estas en Tlapa y te voy a enseñar quién manda", le advirtió la agente que abusó de ella.

Yndira denuncia que cuando llegaron a la cárcel, le metieron en una celda y, mientras otra agente vigilaba, Claudia Juárez Gómez la agarró del pelo, la puso contra la pared y abusó de ella: "La violación duró unos cinco minutos, pero se me hizo eterno, y todo el tiempo estuvo diciéndome al oído: Te dije que te ibas a chingar, te dije que te callaras, pendeja", recuerda.

Una vez salió de prisión tras un día, Sandoval tuvo problemas hasta para presentar denuncia y conseguir el parte médico de lesiones. Ahora, tras denunciar el caso ante la Fiscalía General de Guerrero, vive con escolta. "El hecho que sea una mujer mi agresora, me hace confirmar que nuestros enemigos no son los hombres: es el machismo, es el sistema, es el patriarcado, son las prácticas, es el Estado con rostro de hombre o con rostro de mujer. El hecho que me violara una mujer me confirma que nos está carcomiendo el propio sistema, que normaliza la violencia y nos quiere obligar a pensar que este es nuestro destino. Las instituciones están podridas. Quiero caminar sin miedo; el Estado me pudo haber quitado la seguridad, pero no me va a quitar ni la dignidad ni mi vocación de seguir defendiendo los derechos de las mujeres", asegura.