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Ahmadineyad: "Tenemos derecho a la energía nuclear, igual que España"

El presidente de Irán mantuvo un encuentro con un reducido grupo de periodistas en Nueva York antes de que trascendiera que su Gobienro ocultó una gran instalación atómica  

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El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, sigue en sus trece: 'Irán no tiene la bomba atómica, pero reclama su derecho a usar la energía nuclear de forma pacífica, como hacen otros países, entre ellos España'.

«No producimos bombas atómicas y pensamos que el desarme es bueno»

Así de claro estuvo el dirigente iraní a la hora de defender su programa nuclear en un encuentro con un reducido grupo de medios españoles y latinoamericanos, en el que participó Público y que se produjo pocas horas antes de conocerse que su Gobierno ha ocultado hasta el pasado lunes la existencia de una instalación nuclear a 165 kilómetros al suroeste de Teherán.

Ahmadineyad no sólo se mostró determinado a llevar a cabo su programa nuclear, sino que optó por el contraataque ante quienes cuestionan su posición oficial de que no tiene intención de hacerse con el arma nuclear. Él mismo puso en duda el anuncio hecho por Estados Unidos y Rusia de reducir sustancialmente sus arsenales: 'Pensamos que el desarme nuclear es necesario. Nosotros no producimos bombas atómicas y pensamos que el desarme es beneficioso para la humanidad. Esperemos que el anuncio hecho no se quede simplemente en un eslogan', dijo.

Eliminado el uso militar de la energía nuclear, el dirigente iraní defendió con ahínco su uso civil y el derecho de todos los países a disponer de esa energía, tal y como se reconoce en el Tratado de No Proliferación (TNP), al que pertenece su país.

«Queremos colaborar sin límite con América Latina y nadie tiene que preocuparse por ello»

Ahmadineyad también destacó la necesidad que en su opinión el mundo tiene de la energía nuclear. Dio dos motivos: el primero, porque se trata de una alternativa al petróleo al 'ser una energía limpia que contribuye a mejorar el medioambiente'. Y el segundo: porque 'tiene aplicaciones que no pueden lograrse por otros medios, como la medicina'.

Además, el presidente iraní justificó que Teherán produzca su propio uranio enriquecido con fines sanitarios porque durante la guerra entre su país e Irak 'Irán estuvo sometido a un embargo de medicamentos'.

Durante todo el encuentro con periodistas, Ahmadineyad mantuvo inalterable su estrategia de dar a entender que no tiene ninguna intención de adquirir la bomba atómica y que lo único que pretende es reclamar su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos.

«En Irán, las mujeres son muy respetadas. En el capitalismo han perdido el honor»

Sus palabras están sin embargo bajo sospecha porque la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) considera que Irán no ha contestado a las preguntas que se le han hecho para desmostrar que no tiene intenciones militares. También porque al mismo tiempo que niega esa actividad incrementa su poderío militar. Por ejemplo, su visita a Nueva York estuvo precedida por el lanzamiento en pruebas de un misil de largo alcance en Irán.

Compra de uranio a EEUU

No obstante, Ahmadineyad, que mantuvo un tono calmado y hasta sonriente durante todo el encuentro, admitió la posibilidad de 'comprar uranio enriquecido con fines médicos', confirmando lo que había dicho con anterioridad al diario The Washington Post, acerca de comprar ese uranio a Estados Unidos.

Ahmadineyad eludió en todo momento aclarar si va a permitir que los científicos internacionales entrevisten a los iraníes y si va a abrir todas sus instalaciones a los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Átomica (AIEA), una reserva que ha mantenido en las escasas entrevistas con la prensa que ha concedido desde su llegada esta semana a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU. El viaje se enmarca dentro de su campaña para explicar la posición de su Gobierno en la cuestión nuclear ante la celebración, el día 1 de octubre, de una reunión entre los negociadores iraníes y del llamado Grupo 5+1, que integra a los cinco miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China, además de Alemania.

Esa campaña se ha visto trastocada tras conocerse la existencia de la instalación nuclear oculta, que ha motivado tanto una dura declaración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y de todas las potencias.

Giro de Rusia

Obama, junto con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, Gordon Brown, declararon en Pittsburg, donde se reunió el G-20, que Irán debe colaborar con la comunidad internacional o, de lo contrario, tendrá que responder por infringir las leyes internacionales.

La declaración se produce en un momento en el que Barck Obama ha dejado sin parte de sus argumentos a Mahmud Ahmadineyad, ya que acaba de afirmar que va a cumplir las exigencias que el TNP impone a Estados Unidos y va a comenzar a reducir sus arsenales atómicos. Y en un momento en el que Rusia parece haber endurecido su posición, después de que el miércoles su presidente, Dmitri Medvédev, dijera que 'parecen inevitables' las sanciones a Irán.

En su encuentro con los medios de comunicación, Ahmadineyad puso en duda el giro de Medvédev al afirmar que las palabras del líder ruso 'habían sido malinterpretadas'. El presidente iraní también abordó otros asuntos, desde la Alizanza de Civilizaciones hasta la consideración de la mujer en Irán y las relaciones con América Latina. Respecto a la primera, señaló que cree en la iniciativa puesta en marcha a propuesta del presidente del Gobierno español, José Luis Rodriguéz Zapatero, ya que aseguró que 'las civilizaciones se complementan y tienen que dialogar'.

Sobre la consideración de la mujer en su país, dijo que son 'muy respetadas' y consideró que, en cambio, 'en el capitalismo han perdido el honor', lo que calificó de 'muy grave, porque la mujer es el reflejo de la belleza de Dios'.

Sobre sus relaciones con Latinoamérica, en especial con países como Brasil y Venezuela, declaró que su Gobierno está dispuesto a 'colaborar sin límite', lo que terceros países 'no deben ver como algo preocupante'.