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Ahmadineyad desafía a Israel en el sur de Líbano

El presidente iraní es recibido como un héroe por Hizbolá

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El persistente pulso entre Irán e Israel ascendió ayer otro peldaño cuando el presidente Mahmud Ahmadineyad, en una visita oficial a Líbano, se acercó a la frontera israelí y animó a los libaneses a continuar la resistencia contra un país 'la entidad sionista' al que volvió a augurar una pronta 'desaparición'.

Ahmadineyad realizó las etapas más emotivas de su viaje por la tarde, cuando rodeado de unas extremas medidas de seguridad visitó las localidades de Bint Yubail y Kfar Qana, dos de las que más han sufrido las invasiones israelíes. En Kfar Qana, la artillería israelí masacró a un centenar de civiles en 1996, cuando Shimon Peres era primer ministro, y en 2006 la aviación mató a decenas de civiles.

El mismo año de 2006, Bint Yubail resistió a sangre y fuego al poderoso ejército israelí, que finalmente acabó arrasando prácticamente toda la localidad. El pueblo, situado a unos cuatro kilómetros de Israel, está siendo reconstruido con el dinero que han donado los iraníes, de modo que Ahmadineyad fue recibido allí como un auténtico héroe.

'Habéis demostrado que vuestra resistencia, paciencia y solidez fueron más fuertes que los tanques y los aviones de guerra del enemigo', dijo a la multitud en Bint Yubail, conocida como 'la capital de la resistencia'.

'A los ocupantes sionistas no les queda ya más opción que aceptar la realidad y volver a sus países de origen', dijo antes de pronosticar que Israel 'desaparecerá', algo que no es la primera vez que proclama y que ya le ha traído más de un problema.

De la misma manera que una parte de los libaneses le acogieron con cariño y admiración, también se percibió hostilidad por parte de los libaneses suníes, que tienden a odiar todo lo que huela a chií. Estos suníes, y la mitad de los cristianos libaneses, no encajaron bien que milicianos chiíes de Hizbolá uniformados recibieran a Ahmadineyad con consignas en lengua farsi.

El distanciamiento es recíproco, pues los chiíes también abuchearon al primer ministro suní, Saad Hariri, cada vez que Ahmadineyad lo mencionó en sus discursos. Saad Hariri es hijo de Rafiq Hariri, el ex primer ministro que fue asesinado en Beirut en 2005 sin que hasta la fecha se haya encontrado a los culpables.

Los medios de comunicación israelíes siguieron de cerca todo el viaje del presidente iraní a través de la radio y la televisión libanesa. Un comentarista señaló que nadie hace mejor propaganda de Israel que Ahmadineyad.

El diputado israelí Aryeh Eldad, del partido ultranacionalista Unión Nacional, pidió al ejército que aprovechara la cercanía de Ahmadineyad para matarlo. 'Asesinar hoy a Ahmadineyad es como asesinar a Hitler en 1939', manifestó Eldad a la radio pública. Tanto Israel como EEUU calificaron de 'provocativo' el viaje del presidente iraní hasta la misma frontera.