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Al Asad amenaza con un nuevo "Afganistán" si Occidente ataca Siria

La oposición pide una zona de exclusión aérea para impedir la matanza de civiles. Los activistas acusan al régimen de secuestrar a mujeres 

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Si tocáis Siria, habrá guerra. Con esa seria advertencia a Occidente, el líder del régimen sirio, Bashar al Asad, rompió este domingo su silencio. 'Siria es ahora el centro de la región. Es la línea de falla y si juegas con la tierra causarás un terremoto. ¿Queréis ver otro Afganistán o decenas de Afganistanes?', dijo el presidente sirio en la primera entrevista que concede tras siete meses de revueltas populares. Directo y sin tapujos, Al Asad declaró al periódico británico Sunday Telegraph que 'cualquier problema en Siria incendiará toda la región'.

Sus declaraciones tienen lugar después de la enésima condena de la comunidad internacional a la matanza de civiles en Siria. Desde marzo, han muerto más de 3.000 civiles y un millar de miembros de las Fuerzas de Seguridad. Sólo este fin de semana perdieron la vida medio centenar de activistas cuando las fuerzas de Al Asad atacaron con saña las céntricas localidades de Homs y Hama. Ayer morían, al menos, seis más.

«Cualquier problema en Siria, incendiará la región», advierte el dictador sirio

Pese a la fiereza de la represión gubernamental, las protestas populares no cejan y crece la demanda a los países occidentales de que tomen medidas serias que asfixien al régimen alauí, como el establecimiento de una zona de exclusión aérea similar a la que se impuso en Libia.

Anas Abdah, presidente del Movimiento por la Justicia y el Desarrollo en Siria, exiliado desde hace tres décadas en Reino Unido, dijo a Público que las declaraciones de Al Asad 'son una mera propaganda. Juega con los miedos de Occidente y pretende amenazar al mundo y crear un clima de temor que le permita mantenerse en el poder. Es la misma estrategia que han usado en los últimos 20 años los dictadores árabes, que se presentan como única alternativa frente al islamismo radical'.

«Juega con el miedo de Occidente, es pura propaganda», asegura un exiliado

Para Abdah se trata de 'una reacción normal de un dictador. Al Asad dice lo mismo que dijeron Ben Alí en Túnez, Mubarak en Egipto o Gadafi en Libia: cuidado que vienen las fuerzas islamistas. Él ha ido tan lejos como para decir que será otro Afganistán. Pero ahora los gobiernos occidentales son más maduros y saben que alguien como Al Asad no es ninguna garantía de estabilidad en la región sino al contrario, es un gran elemento de inestabilidad. Si este dictador continúa, habrá más guerra y más muertes'.

La oposición, agrupada desde principios de este mes en el denominado Consejo Nacional Sirio, está haciendo avances en materia internacional y sus representantes han mantenido en las últimas semanas encuentros oficiales con el Ministerio de Exteriores turco, la Liga Árabe, funcionarios estadounidenses, las nuevas autoridades de Egipto y Libia, la Unión Europea y miembros de la diplomacia francesa, alemana e italiana, asegura Abdah.

'Al Asad sabe que está acabado como presidente y como régimen. No puede tener ya autoridad moral ni política sobre el pueblo sirio. Sólo está comprando tiempo con la esperanza de que ocurra algo entre medias', añade.

La población duda del apoyo militar internacional y teme una guerra civil

Louay Safi, miembro del Consejo Nacional, declaró a la cadena Al Jazeera que 'Al Asad está invitando a la intervención' porque 'el mundo tiene un límite sobre la violencia contra civiles desarmados que puede tolerar'.

Representantes de la Liga Árabe se reunieron ayer en Doha con una delegación siria encabezada por el ministro de Exteriores, Walid Muallen, para tratar de poner fin a la violencia. Según Al Arabiya, el grupo advirtió a Damasco que, de no encontrar una 'solución árabe' a la crisis, el conflicto se internacionalizará, en lo que podría interpretarse como una velada amenaza de que los países árabes podrían permitir una intervención occidental en la zona.

Ali al Homsi (nombre ficticio), del Consejo de la Revolución de la localidad de Homs, explicó a Público por teléfono que, 'llegados a este punto, hace falta o bien una actuación de la Liga Árabe o de un país fuerte como Turquía, o bien una intervención de la OTAN para proteger a la población siria'. Asegura, sin embargo, que 'la gente no confía en que vaya a llegar ayuda de Occidente' y cree que, de prolongarse la situación actual, podría estallar pronto una guerra civil.

'El Gobierno no puede seguir más de unos meses así. Ahora se enfrenta a un problema económico y está dejando de pagar a sus sicarios, lo que ha hecho que empiecen a robar en las casas y negocios de las ciudades que asaltan', afirma.

Los grupos opositores también informan de que están aumentando las deserciones. Según Al Homsi, sólo en Homs entre 200 y 300 soldados han abandonado las filas del régimen represor y se han unido a los opositores.

El viernes, una veintena de militares murieron y otro medio centenar resultaron heridos en choques contra desertores, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Damasco no confirmó la cifra, aunque la agencia estatal Sana informó ayer del entierro de siete miembros de las Fuerzas de Seguridad 'asesinados por grupos terroristas en Homs y a las afueras de Damasco' y, el sábado, de otros 16.

Pero también llegan señales de debilitamiento desde los grupos opositores. 'El problema es que pagamos un precio muy alto. Ahora hay muertos todos los días, mientras que antes era sólo los viernes. Y además, han empezado a secuestrar mujeres, algo muy, muy grave en nuestra sociedad', dice Homsi que, sin embargo, no cree que las protestas vayan a cesar porque sus protagonistas 'luchan por algo muy básico: la dignidad'.