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Al Bashir acepta la partición de Sudán

El 98% de los habitantes del Sur votó por la independencia

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Decidido por el Sur, aceptado por el Norte. Las dos partes del país, a punto de divorcio, han confirmado el camino hacia la independencia del sur de Sudán. Los sudaneses del Sur, que decidieron masivamente separarse de Jartum en un referéndum de autodeterminación celebrado el 9 de enero, tienen la aprobación del presidente sudanés, Omar al Bashir, para empezar a construir el nuevo Estado soberano.

'Aceptamos y damos la bienvenida a estos resultados porque representan la voluntad del pueblo', dijo el presidente Al Bashir, horas antes de que la Comisión para el referéndum del Sur de Sudán confirmara en Jartum que más del 98% de la población había votado a favor de la secesión.

En Juba, por ahora la capital del Sur, los términos 'opresión' y 'marginalizados' son los más recurrentes cuando se buscan los porqués. 'Si vas a las zonas árabes del Norte, especialmente en Jartum, puedes ver un desarrollo que nunca nos llegó aquí', dice Steven, uno de los miles de jóvenes que esperan que esta etapa a punto de nacer traiga trabajo, carreteras, educación y salud en una de las zonas más pobres del planeta.

El referéndum ha sido la culminación del acuerdo que, en 2005, sentó las bases para la paz

El referéndum ha sido la culminación del acuerdo que, en 2005, sentó las bases para la paz, después de más de dos décadas de guerra entre el Norte y el Sur, un conflicto que dejó más de dos millones de muertos y una población rociada por las balas y la violencia. El camino recorrido y el logro de su objetivo por parte de la oprimida población del Sur explican la ilusión casi incrédula que inunda Juba.

Pero la expedición no ha llegado a la cima. El camino tiene brechas abiertas y muchos retos. Solamente este último fin de semana 55 personas murieron en enfrentamientos en Malakal y Paloich, aunque no afectaron la producción de la petrolera Petrodar (copropiedad de China y de Malasia). Y es que el petróleo es el gran mural de fondo en toda la zona fronteriza. Paloich es el punto de partida del oleoducto que transporta el oro negro hasta Port Sudan, en el mar Rojo.

Quedan importantes cuestiones en las que Jartum y Juba tienen aún que llegar a un acuerdo. Hay que acabar de trazar la frontera queda un 20% por decidir, acordar cómo distribuir las ganancias procedentes del petróleo el 80% de las reservas se encuentra en el Sur, pero el oleoducto pasa por Jartum y negociar el destino de Abyei, una codiciada zona de la que ni el Norte ni el Sur quieren prescindir. Allí se debería haber celebrado un referéndum para que su población decidiera a qué parte del país se adscribía, pero la votación se aplazó indefinidamente.

La ilusión por la separación se palpa entre las familias y entre los miles de retornados que vuelven a 'su país' después de décadas. Todo está por hacer. Incluso decidir cuál será la capital.