Publicado: 13.08.2014 18:04 |Actualizado: 13.08.2014 18:04

Al Maliki se aferra al poder mientras sigue perdiendo apoyos

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Nuri al Maliki se ha aferrado este miércoles a su cargo como primer ministro de Irak, pero su poder parece delibitarse después de que el líder supremo de Irán, un aliado de su Gobierno, apoyara públicamente a su sucesor.

En un discurso televisado, Maliki ha dicho que el Tribunal Supremo debe validar la decisión del presidente de pedir a Haider al Abadi - otro miembro del partido chií - que forme nuevo gobierno, un cambio que Irán, Estados Unidos y muchos iraquíes ven como vital para detener el avance de la insurgencia suní.

Jameini espera que la designación de Abadi "de una buena lección a quienes buscan la sedición en Irak"Pero aunque la lealtad de algunas milicias chiíes y tropas gubernamentales sigue siendo incierta, existen nuevas señales de que Maliki, al que se ha culpado de alienar a la minoría suní durante sus ocho años en el poder, ha quedado aislado, incluso por parte de su propia comunidad chií.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, - cuyos aliados europeos se sumaron el miércoles en la decisión de armar a las fuerzas kurdas, que han asumido recientemente la mayor parte del peso de la lucha contra el grupo integrista Estado Islámico - ya ha ofrecido su apoyo a Abadi. De hecho, Washington ya ha perdido la paciencia con Maliki, quien llegó al poder desde la clandestinidad durante la ocupación estadounidense.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene un interés común con su adversario Estados Unidos de evitar el avance de los yihadistas suníes en Irak y Siria, ofreció su apoyo personal a Abadi y se distanció públicamente de Maliki, que pasó sus años de exilio en Irán cuando era opositor del dictador suní Sadam Husein.

"Espero que la designación del nuevo primer ministro de Irak una fuerzas y lleve al establecimiento de un nuevo gobierno para dar una buena lección a aquellos que buscan la sedición en Irak", dijo Jamenei en un comunicado publicado en su sitio web.

Medios iraníes publicaron que el mes pasado, Jamenei envió un delegado para que participara en discusiones con líderes religiosos y políticos chiíes iraquíes a fin de encontrar a un sucesor para Maliki, quien celebró elecciones parlamentarias en abril pese a una crisis en la que se le culpó de avivar las divisiones interconfesionales.

Entre ellos estaba el reclusivo clérigo iraquí Ali al Sistani, el gran ayatolá y máxima figura religiosa del país que también ha ofrecido su respaldo a Abadi.

Muchos políticos iraquíes creen que Abadi podría incluir en el Gobierno a suníes moderados a fin de que cooperen con el objetivo de detener el avance de los integristas en el norte. Maliki se ha quejado ante la corte federal de que, como líder del mayor bloque en el nuevo Parlamento, tiene el derecho de recibir la primera nominación para formar gobierno. La decisión del presidente Fuad Masum de nombrar a Abadi como primer ministro designado representa una violación a la Constitución, declaró.

Y mientras las tropas kurdas, los pershmerga, se veían obligadas a retroceder en el norte de Irak ante el Estado Islámico, Francia anunció que unirá fuerzas con Estados Unidos para suministrar armas de manera urgente a la unidad militar de la región. Los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea podrían reunirse el viernes para abordar la crisis iraquí.

Además de armar a los pershmerga, y en el caso de Washington, de bombardear posiciones de los insurgentes, las potencias occidentales han estado ayudando a las agencias de asistencia humanitaria a enviar suministros y proveer refugio a cientos de miles de personas que no pertenecen a comunidades suníes y que se ven amenazadas por la insurgencia extremista.

La violencia de Irak volvió a percibirse en Bagdad el miércoles tras el estallido de un coche bomba en un distrito chií que causó la muerte de al menos 10 personas y dejó 21 heridos.