Publicado: 10.08.2015 22:43 |Actualizado: 10.08.2015 23:30

Alarma en la banca israelí ante posibles sanciones de la UE

Directivos de la banca israelí hablan de un “tsunami” que afectará al conjunto de la economía del país, y advierten de que es necesaria una intervención enérgica de Netanyahu para frenar a tiempo una iniciativa que todavía está en pañales.

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El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tras una rueda de prensa en Jerusalén, el pasado 1 de abril. EFE

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tras una rueda de prensa en Jerusalén, el pasado 1 de abril. EFE

JERUSALÉN.- El sistema bancario israelí sufrirá un serio revés si la UE decide finalmente imponer sanciones a los bancos de este país que operan en los territorios ocupados, tanto en Cisjordania, incluida Jerusalén oriental, como en el Golán sirio. Sus sucursales del otro lado de la línea verde de 1967 realizan todo tipo de operaciones y actividades que en Bruselas consideran cada vez con mayor claridad como “ilegales”.

La preocupación es tan grande que un directivo de un banco ha advertido de que existe el riesgo real de que en un breve plazo se produzca un auténtico “tsunami económico-político”, si es que el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu no contrarresta de alguna manera la amenaza, algo que no va a resultar sencillo, según ha informado el diario Maariv.

La señal de alarma la dio el informe que en julio confeccionó un reputado e influyente think tank integrado por exaltas personalidades de la UE. El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores recomendó a la UE que imponga sanciones contra los bancos israelíes con el fin de presionar para que acabe la ocupación, puesto que la política de declaraciones que Bruselas aplica desde hace décadas no ha surtido ningún efecto.

Aunque el informe no es vinculante, los expertos señalan que la UE tiene muy en cuenta con frecuencia los documentos que publica el CERE. Desde que apareció el informe, el 22 de julio, las autoridades políticas israelíes lo han orillado en público, pero los bancos temen que tenga consecuencias desastrosas, tanto desde un punto de vista económico como desde un punto de vista político.



Hasta ahora, el malestar de Occidente se ha traducido en una creciente campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), que se inició hace una década y que en su mayor parte ha corrido a cargo de individuos que a título personal han boicoteado los bienes que exporta el Estado judío, pero, al margen de unos escasos pero sonados éxitos, las consecuencias de esta campaña han sido limitadas.

Otra cosa muy distinta sería que la UE impusiera, como institución, sanciones que afectaran seriamente a la economía de Israel. Estas medidas, que hasta ahora se han circunscrito a una exigencia de etiquetado de los productos originados en las colonias, podrían comenzar con los bancos y seguir luego en otras áreas, una posibilidad que causa pavor en Israel.
“Las soluciones a un problema de este tipo solo pueden ser políticas”, ha advertido un directivo de la banca israelí. Sin embargo, en las tres semanas que han transcurrido desde el informe del CERE no consta que el gobierno de Netanyahu haya adoptado ninguna medida política para contrarrestarlo, aunque se supone que la diplomacia está actuando de manera discreta.

Israel siempre ha contado con el apoyo incondicional de Estados Unidos para frenar este tipo de iniciativas y no se descarta que los americanos presionen a la UE en ese sentido, especialmente antes de que Bruselas adopte medidas concretas. Es probable que Washington lo esté considerando si es que todavía no ha dado ningún paso en esa dirección.

En medios políticos se teme que las complejas relaciones entre Netanyahu y el presidente Barack Obama a raíz de la reciente firma del acuerdo del programa nuclear iraní tengan consecuencias negativas en este asunto. Netanyahu no para de incitar al Congreso y a la comunidad judía de Estados Unidos contra Obama y el presidente podría castigarlo sin ejercer una presión adecuada sobre la UE, advierte el rotativo de Tel Aviv.

En la mente de los israelíes está el caso de Sudáfrica. “Los negros lucharon contra el régimen del apartheid durante décadas, de manera violenta y pacífica, y no consiguieron nada. Pero la comunidad internacional solamente necesitó dos años de boicot para acabar con el apartheid”, señaló recientemente un diplomático israelí.

Directivos de los bancos israelíes advierten al gobierno de que si Bruselas se pone seria y aplica las recomendaciones del CERE, los bancos europeos dejarán de operar con los israelíes y hasta las tarjetas de crédito entrarán en el limbo, de manera que un turista israelí que se encuentre en Europa de vacaciones no podrá sacar dinero de los cajeros automáticos. “Entonces no habrá nada que podamos hacer ante un caso así”, ha advertido un responsable bancario.

Cualquier banco que conceda una hipoteca para financiar una vivienda en cualquiera de las 180 colonias judías autorizadas o no autorizadas por el gobierno, “entrará en una lista negra”. La totalidad de los bancos se encuentran dentro de esta categoría, de manera que las penalizaciones de Bruselas, si se confirman, afectarán a todo el sistema económico.
Algunos economistas están tan alarmados que hablan de un “colapso total” del conjunto de la economía, lo que quizás es una exageración, pero revela la naturaleza del miedo que suscita la posibilidad del boicot bancario por parte de la UE.

En cualquier caso, una decisión de esta naturaleza puede tener una gran trascendencia para forzar la retirada israelí de los territorios ocupados, más trascendencia que todos los kilos de papel que Europa ha malgastado desde hace veinte años con comunicados obsoletos y con declaraciones que no han servido para nada.