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Allende recibió dos tiros y Chile duda de su suicidio

La autopsia de 1973 no se hizo en una morgue, sino en un hospital militar de Santiago 

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La investigación que se está llevando a cabo en Chile para determinar si la muerte del expresidente Salvador Allende fue un magnicidio de las tropas del general Pinochet o un suicidio ha dado un primer paso: se probó que el cadáver correspondía a Allende. Pero ayer se supo algo más: un reportaje de la televisión pública chilena reveló que Allende pudo haber muerto de un disparo distinto al que, según la versión oficial, él se disparó el 11 de septiembre de 1973 con su Kalashnikov AK-47.

El juez que investiga la muerte de Allende, Mario Carroza, informó de que se confirmó la identidad del mandatario gracias al análisis de odontología legal, aunque se esperan los resultados de las pruebas de ADN. Esta confirmación era necesaria, ya que Allende fue enterrado la misma noche del golpe de Estado sin que su familia pudiera reconocer el cuerpo. En 1990 se realizó un funeral, pero sin practicar pericias.

Carroza aseguró que 'los restos óseos exhumados se encuentran íntegros; no hay pérdida de piezas pese a las inhumaciones y exhumaciones realizadas en 1973 y 1990. Esto permitirá al equipo de expertos trabajar en las indagaciones de la causa de muerte'. El equipo forense del Servicio Médico Legal chileno se ha fijado un plazo mínimo de tres meses para emitir el informe final sobre las circunstancias de la muerte de Allende.

El proceso por su muerte se ha abierto por iniciativa de los tribunales chilenos, que ordenaron realizar un catastro sobre todas las denuncias de crímenes ocurridos durante la dictadura (1973-1990) y que hasta ahora no contaban con un proceso en la Justicia.

Ayer, en la televisión chilena, se enseñó el expediente original que estuvo extraviado durante años y fue encontrado por una empresa de demoliciones mientras echaba abajo la casa de un excoronel. El documento contiene datos desconocidos, como que la autopsia de Allende fue hecha en el Hospital Militar de Santiago, en el pabellón de Otorrinolaringología y no en la morgue. Dicho expediente se encuentra en poder del juez Carroza, quien ordenó la exhumación del cuerpo que se llevó a cabo el 23 de mayo.

La autopsia original, realizada en 1973 por José Luis Vásquez (ginecólogo) y Tomás Tobar (legista), la noche del 11 de septiembre, reveló que en el cráneo de Allende se identifican dos disparos: uno se cree que procedió de su AK-47, el que provocó el estallido de la parte superior, y el otro parece haber sido realizado por un arma de bajo calibre.

Médicos chilenos y uruguayos expertos en medicina forense insisten en que el disparo del arma menor necesariamente tuvo que realizarse primero, porque el proyectil de la AK-47 provocó un estallido del cráneo. Después de eso, cualquier bala hubiese pasado de largo sin dejar marcada la salida de proyectil en el cráneo.

En el informe de la autopsia que se enseñó por televisión, se dice en el último párrafo: 'El disparo [que le ocasionó la muerte] pudo ser hecho por la misma persona'. La familia de Allende siempre ha mantenido la tesis de que se suicidó.