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Amnistía denuncia la muerte en prisiones nigerianas de 950 presuntos islamistas

La ONG alerta de que sólo en los primeros seis meses del año han muerto de hambre, asfixiados o ejecutados cientos de presos que estaban bajo custodia militar

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Sólo durante los seis primeros meses de 2013 han muerto en cárceles militares nigerianas 950 personas por su presunta vinculación con la organización islamista Boko Haram, ha denunciado este martes Amnistía Internacional (AI). 

'AI ha recibido información verosímil de un alto mando del ejército nigeriano', expone la organización de defensa de derechos humanos, que recalca que la mayoría de estas cientos de muertes se produjeron bajo custodia militar, 'en instalaciones empleadas por el ejército para detener a sospechosos de pertenecer o estar asociados con el grupo armado de oposición islamista Boko Haram', contra el que el Ejército de Nigeria mantiene una amplia ofensiva desde mayo. Por ello, la ONG exige 'una investigación de urgencia'.

Lucy Freeman, directora adjunta del Programa de AI para África, apunta que 'los detalles de lo que ocurre tras las puertas de estos oscuros centros de detención deben salir a la luz, y los responsables de violaciones de derechos humanos deben ser obligados a responder de sus actos' ante la Justicia. Según los informes recopilados por la organización, un gran porcentaje de estos fallecimientos se produjeron en el cuartel militar de Giwa, en Maiduguri (estado de Borno), y en el Sector Alpha -conocido popularmente como Guantánamo- y el Pabellón Presidencial -también llamado el Calabozo-, en Damaturu, estado de Yobe. 

Varios detenidos liberados entrevistados por AI han relatado a la ONG que 'la gente muere casi a diario por disparos y asfixia y otras heridas causadas por el hacinamiento y el hambre'. 'Algunos sufrieron graves heridas debido a las fuertes palizas y murieron por la falta de atención médica', señaló el texto, que también apunta que 'en algunos casos, los detenidos podrían haber sido ejecutados de forma extrajudicial'.

'Algunos expresos relataron que los soldados se llevaban a detenidos de sus celdas amenazando con dispararles y matarlos. En muchos casos esos detenidos ya no volvían. Otros, al parecer, recibieron disparos en las piernas durante su interrogatorio y murieron desangrados', detalla el informe de AI, que también recoge el testimonio de otro alto mando del ejército nigeriano: 'Hay veces que empiezan a sacar gente a diario para matarla. Matan prácticamente todos los días a cinco personas por término medio'.

Desde el pasado 16 de mayo, Nigeria lleva a cabo una ofensiva militar en los estados de Yobe, Borno y Adamawa, en el noreste del país (todos ellos bajo estado de emergencia), tras un incremento de la actividad criminal en esa zona, donde opera Boko Haram. El grupo, cuyo nombre significa en lenguas locales 'la educación no islámica es pecado', lucha por imponer la ley islámica en este país africano, de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiana en el sur.

Desde 2009, cuando la Policía acabó con el líder de Boko Haram, Mohamed Yusuf, los radicales mantienen una sangrienta campaña que ha causado más de 3.000 muertos, según cifras del Ejército nigeriano, informa Efe. Con unos 170 millones de habitantes integrados en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África, sufre múltiples tensiones por las profundas diferencias políticas, socioeconómicas, religiosas y territoriales.