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Arabia Saudí ordena la retirada de sus observadores en Siria

Riad presiona para "internacionalizar" el conflicto y acabar con Al Asad

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El ministro de Exteriores de Arabia Saudí, Saud al Faisal, anunció anoche que su país ha ordenado la retirada de sus observadores destacados en la misión de la Liga Árabe que opera en Siria una medida que se interpreta como un acto de presión al resto de los 22 países miembros de la organización, agregando de una manera explícita que su intención es 'internacionalizar' el conflicto.

'Pedimos a la comunidad internacional que asuma su responsabilidad, y esto incluye a nuestros hermanos de los estados islámicos y nuestros amigos en Rusia, China, Europa y Estados Unidos', dijo Faisal en El Cairo durante un encuentro de los ministros de Exteriores de la Liga Árabe.

En el seno de esta organización se enfrentan dos corrientes. La primera, que todavía es mayoritaria, defiende una implicación limitada en la crisis, mientras que la segunda es partidaria del tadwil o 'internacionalización' del conflicto. Esta segunda corriente está liderada por Arabia Saudí y Qatar, y cuenta con el apoyo de las potencias occidentales que continuamente incitan a un debate sobre esta cuestión. Rusia y China, en cambio, defienden una salida dialogada que no cuenta con el respaldo de la oposición siria ni de Occidente.

Los ministros de Exteriores se reunieron en El Cairo con la intención de prolongar durante un segundo mes la misión de los observadores que se desplegaron el 26 de diciembre con el objetivo de verificar que el Ejército evacuaba las ciudades y que las autoridades de Damasco liberaban a los millares de civiles detenidos, dos demandas que no se han cumplido.

El comité de la Liga Árabe que se encarga del expediente sirio recomendó a los ministros de Exteriores que extendieran la misión que manda el general sudanés Muhammad al Dabi, a pesar de las múltiples críticas que este ha recibido. El comité propuso también que el número de observadores se incrementara, puesto que de esta manera el despliegue sería más efectivo. Hasta ayer, el número de monitores era de 165.

Desde que la misión empezó a trabajar sobre el terreno ha recibido numerosas críticas por parte de la oposición, que considera que está siguiendo el juego del régimen de Bashar al Asad.

En Siria, las Fuerzas de Seguridad leales al régimen tuvieron que retirarse de Duma, un suburbio de Damasco, ante el empuje de soldados rebeldes que han desertado de las filas del Ejército.

No está claro si las fuerzas regulares salieron de Duma en función de una táctica, pero es la segunda población que se ve obligada a abandonar en pocos días, ya que algo parecido ocurrió la semana pasada en Zabadani, un balneario situado también en el área de la capital, cerca las montañas fronterizas con Líbano.