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Argelia reprime las protestas por la democracia

Unos 30.000 policías impiden a la oposición manifestarse contra el régimen militar

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El régimen militar de Abdelaziz Buteflika lo tenía todo preparado: 30.000 policías se desplegaron en la plaza del Primero de Mayo, en el centro de Argel, para enfrentarse a unas 3.000 personas. Los manifestantes, hartos de la hogra el desprecio de las autoridades e inspirados por sus vecinos tunecinos y egipcios, exigieron más democracia y libertad en su país bajo el grito de: 'Buteflika, ¡lárgate!'. La Policía cargó: varias personas resultaron heridas y unas 400 fueron detenidas, según Amnistía Internacional.

'El pueblo quiere la caída del régimen', gritaban los manifestantes

Creada el pasado 21 de enero tras varias protestas contra la subida de los precios e intentos de suicidios a lo bonzo, la Coordinadora Nacional por el Cambio y la Democracia que reúne formaciones de la oposición, representantes de la sociedad civil y sindicatos había prometido 'un gran día para la democracia en Argelia'. Lo que pasó en la capital y en grandes ciudades del país magrebí fue una muestra de la mano de hierro de los militares que gobiernan Argelia desde el golpe de Estado con el respaldo de Occidente de 1992 contra el recién elegido Gobierno islamista.

En su edición digital, el diaro Al Watan, cercano a la oposición, narró los acontecimientos en la plaza del Primero de Mayo de Argel. A las nueve de las mañana, dos horas antes del inicio de la protesta, cuatro diputados del Reagrupamiento Constitucional Democrático fueron detenidos, y sus oficinas, cercadas por la Policía.

El objetivo del régimen era callar una manifestación que había sido declarada ilegal la víspera. Las fuerzas de seguridad impidieron cada movimiento encerrando a los manifestantes, que no consiguieron salir de la plaza del Primero de Mayo. Lo mismo pasó en Orán o Constantina. La gente gritaba 'Buteflika, serrak' (ladrón), 'Echaab yurid iskat enidham' (El pueblo quiere la caída del régimen).

El trauma de la guerra (1991-2002) está en la mente de cada argelino 

Argelia es un país rico, que exporta cada año petróleo y gas por un valor de 50.000 millones de dólares, y que nunca aceptó las ingerencias políticas ni de Francia la antigua potencia colonial ni de EEUU desde su independencia en 1962. Pero es también un país traumatizado. Los analistas insisten en que si existe un pueblo en el mundo árabe que puede estallar ese es el argelino, que vive bajo el estado de emergencia desde hace 19 años. El miedo a una nueva guerra civil hubo más de 150.000 muertos entre 1991 y 2002 está presente en cada casa de familiares de víctimas, que aún esperan Justicia. Este contexto explica quizá que históricos partidos de la oposición como el Frente de Fuerzas Socialistas o el Partido de los Trabajadores no hayan respaldado la marcha.