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La Asamblea francesa aprueba la ley de pensiones

Los sindicatos convocan otra huelga general

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Los sindicatos franceses han organizado para mañana la novena jornada nacional de movilización contra el recorte de pensiones deseado por el presidente, Nicolas Sarkozy, tras más de dos semanas de huelgas indefinidas. Para esta protesta, que llega un día después de la aprobación definitiva del proyecto de ley en el Parlamento tras la votación en la Asamblea Nacional, las centrales apuestan por lograr colapsar los aeropuertos.

La jornada tiene el objetivo de mantener viva la protesta cuando, aprovechando las vacaciones escolares de otoño en vigor en toda Francia hasta el próximo miércoles, Sarkozy ordenó acelerar y finalizar el calendario de tramitación parlamentaria del cuestionado proyecto de ley.

Los trabajadores no aguantan más sin sueldo y vuelven al trabajo

El texto, que fue aprobado en la Asamblea Nacional por 336 votos a favor y 233 en contra, prevé elevar de 60 a 62 años la edad legal de jubilación, y de 65 a 67 la edad que abre derecho al 100% de la pensión de base. La mayoría de las centrales sindicales, unidas en la intersindical desde la primavera de 2009, cuando arrancaron en defensa de un plan alternativo al de Sarkozy, exigen al Gobierno la no promulgación de la ley y la apertura de negociaciones.

Con la aprobación por los diputados, tras los senadores ayer, el proyecto de ley ha terminado todo el circuito parlamentario en un tiempo récord y sin auténticas respuestas del Gobierno a las objeciones documentadas que planteó la oposición. Los parlamentarios del grupo socialista prevén ahora presentar un recurso ante el Consejo Constitucional para que este controle la legalidad, antes de promulgación, de un texto que cuenta con la oposición de entre el 60% y el 73% de los franceses, según diferentes sondeos.

Una nueva jornada de acción está prevista para el 12 de noviembre

Tras el paréntesis de las vacaciones, una nueva jornada nacional de acción tendrá lugar el 6 de noviembre. Las 12 refinerías francesas seguían ayer sin recibir bruto para poder refinar, a causa de la huelga en las terminales petroleras. No obstante, en seis de ellas, los trabajadores no pudieron aguantar más semanas sin sueldo por la huelga y cesaron el paro. Los basureros de Marsella, bajo fuerte presión por acusaciones de exponer la ciudad a la insalubridad, también han suspendido su movimiento contra el recorte de pensiones.

Anteayer, las movilizaciones convocadas por los estudiantes universitarios sólo reunieron a varios miles de personas, y únicamente un número marginal de universidades estuvo en huelga o bloqueada. La movilización atraviesa un momento duro, porque Sarkozy ha disparado dos señuelos para abandonar lo antes posible el terreno de una reforma que él quería que fuera estelar y brillante, y que se ha convertido en el lastre que podría terminar de hundirlo, según apuntan varios analistas y los sondeos más recientes.

El primer señuelo es un globo sonda lanzado afirmando que, en una inminente remodelación ministerial, el actual ministro de Ecología y Transportes, Jean-Louis Borloo, sería primer ministro, dando un tinte centrista y social al Sarkozy de la expulsión de gitanos, del caso Bettencourt y de la reforma de las pensiones. El segundo señuelo es la inminente apertura de 'conversaciones sobre el empleo de los mayores y los jóvenes', una cantinela que la derecha francesa ya anunció en 2003 sin que surtiera efecto alguno en el empleo.

El proyecto de ley ha terminado todo el circuito parlamentario

Bernard Thibault, número uno del sindicato CGT, espera para hoy unas manifestaciones con movilización moderada pero suficiente para seguir luchando, como ya ocurrióen mayo pasado, cuando el Gobierno dio por terminado el conflicto social al ver que la oposición a su proyecto cedía terreno con cifras de manifestantes que no superaban los dos millones.

Los sindicatos franceses tienen puesta su vista en el más reciente precedente histórico: en 2006, con Sarkozy en el Ejecutivo conservador, se retiró una ley promulgada que intentaba por enésima vez instaurar por primera vez en Francia un contrato basura para jóvenes.