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Las asociaciones agrarias temen que el acuerdo acabe con el campo español

"Marruecos no respeta ni los contingentes ni los precios de entrada", aseguran los agricultores

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'Sólo en el sector del tomate y en el último año, el acuerdo [con Marruecos] en vigor ha provocado la destrucción de 12.500 empleos. Por cada mil toneladas de tomate que se dejan de exportar, se pierden 50 empleos'. Esta frase, incluida en la Declaración de Almería del Comité del Tomate de FEPEX (Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas) resume la postura de las principales asociaciones agrícolas españolas. Estos colectivos consideran que, de aprobarse el nuevo acuerdo comercial tal y como se ha planteado hasta ahora, las consecuencias para el sector serán 'devastadoras'.

El negro futuro que dibujan las asociaciones no se basa tanto en las condiciones que prevé el nuevo convenio, que consideran de por sí excesivas (como el aumento de más de 50.000 toneladas en el contingente de tomate) sino con el proceder que, denuncian, ha mantenido Marruecos con la aquiescencia de la UE: el incumplimiento de los contingentes y de los precios de entrada de productos hortofrutícolas en la UE.

El informe del eurodiputado José Bové, que se votará hoy en la Comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara, avala su denuncia: 'La fiabilidad del sistema de precios de entrada de frutas y verduras es un problema'.

'El precio medio de exportación del tomate español ha sido en enero de 85 céntimos, mientras que Marruecos lo ha vendido a 46 céntimos', explica José María Pozanco, director de FEPEX.

¿Por qué Marruecos puede vender a la UE hortalizas más baratas? Tanto Pozanco como Benjamín Fauli, de la Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA) en Málaga, subrayan que la diferencia estriba en los costes de producción. 'No podemos competir', deploran.

En España, recalca Fauli, la jornada de trabajo agrícola se paga 'entre 50 y 60 euros', diez veces más que en Marruecos. A ello hay que sumar los mayores costes en 'embalaje y transporte', subraya Fauli.

Las asociaciones agrarias temen además que el futuro 'amenazado' de cultivos sensibles como el tomate se convierta en una moneda de cambio política. Andrés Góngora, de la Coordinadora de Asociaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), advierte de la posibilidad de que Rabat pueda 'tratar de chantajear' a España y a la UE con temas 'como la inmigración ilegal o el control del narcotráfico', cuestiones que 'no están en el acuerdo pero sí detrás del telón'. Aun así, la decisión de los eurodiputados socialistas españoles de votar contra el acuerdo (los populares ya habían anunciado su rechazo) ha dado alas a la esperanza de que se rechace un pacto que, en opinión de los agricultores, amenaza la supervivencia del campo español.