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Assange vende sus memorias para pagar su defensa y la de Wikileaks

El australiano ganará un millón de euros con la venta de los derechos en EEUU y Reino Unido

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La publicación del libro sobre las revelaciones de Wikileaks y su fundador, Julian Assange, de oficio periodista, era inevitable. El autor ha decidido que si lo escribe él tendrá más veracidad, generará más beneficios económicos y se adelantará a otros autores de segunda mano. El motivo, según Assange, es poder pagar los costes de su defensa y proteger mejor a Wikileaks.

El libro, como las revelaciones, ya está negociado y ayer en una entrevista a The Sunday Times el autor adelantaba jugosas insinuaciones sobre su contenido político-sexual. El periodista australiano de 39 años de edad conseguirá más de un millón de euros por la publicación. 'Yo no quiero escribir este libro, pero tengo que hacerlo porque ya llevo gastadas 200.000 libras (unos 235.000 euros) en gastos legales, necesito defenderme en Suecia y mantener Wikileaks a flote', cuenta en la entrevista.

Las editoriales que publicarán su relato personal abarcan los dos lados del océano Atlántico en una operación editorial que tiene ramificaciones en todo el mundo. En EEUU la editorial Alfred A Knopf le pagará unos 610.000 euros por la publicación en esa parte del planeta. La editorial que nació en la primera década del siglo XX es hoy parte de uno de los grupos editoriales que forman el sello Random House.

En Reino Unido, Assange ha sido un poco más selectivo al pactar con la editorial, fundada en Escocia, Canongate, que le pagará al menos 382.000 euros, y que le abrirá la puerta al mercado de su Australia natal donde la editorial tiene parte de la propiedad de Text Publishing, con sede en Melbourne. Canongate no es de las primeras en Reino Unido, pero tiene buena conexión con Australia.

El contenido del libro se adelantará en una serie de avances en publicaciones periódicas para la promoción del volumen. De los avances periódicos y de las traducciones a otras lenguas, el australiano recibirá otras cifras que sumar al millón de euros conseguidos en el eje Londres-Nueva York.

Assange está pasando las navidades en Inglaterra oponiéndose a la petición de extradición a Suecia, donde le acusan de delitos sexuales. Afirma que si va a Suecia acabará extraditado a EEUU. 'Los americanos pueden meterme en la cárcel y tirar la llave por la borda', dice Assange en la entrevista, recordando también las amenazas de muerte que ha recibido desde que empezó a revelar mensajes secretos del Gobierno norteamericano.

Assange considera que es víctima de la política feminista de Suecia. 'Suecia es la [machista] Arabia Saudí del feminismo. He caído en un nido de avispas del feminismo revolucionario', opina el fundador de Wikileaks, añadiendo que sus dos acusadoras enfurecieron cuando contactaron entre ellas y descubrieron que él había compartido cama con ambas en un intervalo de poco tiempo el pasado agosto en Suecia.

Juntas fueron a la comisaría a asesorarse de qué podían hacer contra lo que ellas consideran un depredador sexual. La mujer policía que las atendió, tras oír sus relatos, les aconsejó denunciarle por delitos sexuales. Y la saga continúa.

La saga política-sexual de Julian Assange tomó ayer un giro morboso al anunciar el fundador de Wikileaks que existen fotos de él desnudo tomadas por una de las acusadoras (Señorita A) en la cama de ella en Suecia.

Assange considera ahora el “trofeo fotográfico” como parte de la trama contra él. Desde la comodidad de la mansión en la campiña inglesa que le acoge, Assange cuenta detalles insinuadores sobre la relación que mantuvo con las dos mujeres que le acusan de acoso sexual y violación.

Sobre el caso A, de 31 años de edad, él asegura que ella insistió en que se quedara a vivir una semana en el piso de ella y que durmiese en su cama. Una vez en la cama, él desnudo, ella tomando fotos, él deja a la imaginación del lector lo que sucedió entre los dos adultos.

El preservativo que utilizaron se deterioró en la penetración sexual, según cuenta Assange. De la segunda acusadora (Señorita W), el acusado explica que la conoció en una cena, ella se le insinuó, coquetearon y ella le invitó  a ir a su casa a pasar la noche.

La primera relación sexual fue de mutuo acuerdo, pero en el caso W, en la acusación presentada por su abogado, Claes Borgström, dice que despertó a la mañana  siguiente siendo penetrada por él sin el permiso de ella.