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Filipinas Al menos 34 muertos por asfixia en el asalto a un casino en Manila

Al menos 54 personas resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad, durante la estampida general al escucharse los primeros disparos y por intoxicación de humo. Aunque el Estado Islámico ha reivindicado el ataque, el Gobierno filipino asegura que fue "un acto criminal cometido por una persona emocionalmente inestable".

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Una columna de humo emana del Resort World, en Pasay City, Manila, Filipinas. REUTERS/Erik De Castro

Al menos 34 personas han perdido la vida asfixiadas durante el asalto para robar un casino en Manila perpetrado anoche por un hombre armado, han informado las autoridades filipinas.

La mayoría de las víctimas perecieron asfixiadas por el humo después de que el sospechoso prendiera fuego a varias mesas de juego y otras durante la estampida general, declaró un portavoz de los bomberos, según recoge el canal ABS-CBN.

El superintendente de la Policía Tomas Apolinario señaló que los fallecidos se encontraban entre la segunda y la octava planta del complejo de ocio Resort World Manila, que alberga un hotel, un cine, un casino y una galería comercial, reporta el diario Inquirer.

El ataque se produjo a medianoche del miércoles cuando un varón con una carabina M4 entró en la segunda planta del complejo y comenzó a quemar mesas de juego con gasolina, intentar robar fichas del casino y disparar.

Al menos 54 personas resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad, durante la estampida general al escucharse los primeros disparos y por intoxicación de humo, mientras que la Policía confirmó que ninguno fue alcanzado por las balas.

Un herido en el asalto al centro de ocio en Manila es atendido. /REUTERS

El director General de la Policía, Ronald Dela Rosa, descartó el incidente como acto terrorista y lo calificó de robo, a pesar de que el Estado Islámico (EI) ha reivindicado el asalto. "Él no disparó a nadie (...) Si fuese un terrorista, sembraría el terror", declaró a los medios Dela Rosa.

Hipótesis que también ha sostenido el Gobierno filipino. El portavoz de la Presidencia, Ernesto Abella, ha recalcado que no hay pruebas que apunten a que se trate de un ataque terrorista, agregando que fue "un acto criminal cometido por una persona emocionalmente inestable", según ha informado el diario local Manila Standard.

El atacante finalmente murió al inmolarse a lo bonzo tras resistirse a ser detenido. Su cadáver carbonizado fue hallado en la quinta planta del hotel. La Policía asegura que el presunto responsable se atrincheró en la habitación 501, se envolvió en sábanas rociadas de gasolina y se prendido fuego a sí mismo, en lo que ha sido catalogado como suicidio.

Conforme a la versión oficial, el móvil del asalto era hacerse con un botín de 130 millones de pesos filipinos (unos 2,6 millones de dólares o 2,3 millones de euros) en fichas del casino.

Las autoridades han reforzado la seguridad del aeropuerto internacional Ninoy Aquino, cercano al casino asaltado, el palacio de Malacañang, embajadas y ministerios, entre otros emplazamientos de la capital filipina.

Los combates del Ejército con los yihadistas

El asalto del complejo de ocio coincide con los enfrentamientos entre Ejército y yihadistas del Grupo Maute, afín al Estado Islámico, en la sureña ciudad de Marawi que continúan hoy por undécimo día. Sin embargo, la Presidencia de Filipinas ha negado que haya una relación entre el asalto y los combates contra el grupo Maute en la localidad de Marawi.

Los enfrentamientos en esa ciudad de la región de Mindanao, de mayoría musulmana, han causado más de 170 muertos, y según analistas locales no tienen visos de concluir a corto plazo. El Ejército filipino informó el jueves de que un grupo de entre 40 y 50 combatientes del yihadista Grupo Maute se han atrincherado en el centro urbano y usan como escudos humanos a mujeres y niños, lo que ha frenado el avance de las Fuerzas Armadas.

Empleados del Resort World evacuados, en la entrada de un hotel cercano, en Manila. REUTERS/Erik De Castro

Los combates comenzaron el martes de la semana pasada al fracasar una operación del militar para capturar a Isnilon Hapilon, líder del grupo yihadista Abu Sayyaf, también vinculado al EI, y quien permanecía guarecido por miembros del Grupo Maute. Los islamistas contraatacaron para tomar parcialmente la ciudad y prendieron fuego a una comisaría, un colegio, una cárcel y una iglesia, donde secuestraron a un cura y 13 feligreses, que todavía mantienen cautivos.

El Ejército se ha desplegado en Marawi bajo el amparo de la ley marcial, declarada el mismo día en que se inició el conflicto por el presidente Rodrigo Duterte en toda la región de Mindanao, a la que tradicionalmente han circunscrito sus operaciones armadas los grupos islamistas que luchan por la independencia de la zona.