Publicado: 25.12.2013 18:11 |Actualizado: 25.12.2013 18:11

Dos atentados contra cristianos dejan 38 muertos en Bagdad

Varios ataques en otras zonas de Irak causan uno 15 fallecidos más

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Al menos 38 personas murieron este miércoles y 70 resultaron heridas en dos atentados contra la comunidad cristiana en el sur del Bagdad, uno de ellos contra una iglesia en la que se celebraba la misa de Navidad. A pesar del aumento de las medidas de seguridad en estas fechas, un coche bomba estalló frente a la iglesia de la Virgen María en el barrio bagdadí de Al Dura. Esta explosión, que se registró cuando los fieles cristianos salían del templo tras la misa, causó la muerte de al menos 27 personas y heridas a 56, informaron.

También en Al Dura, un barrio de mayoría suní pero que cuenta con una importante comunidad cristiana, tres bombas estallaron en el mercado de Azurrien. Once personas fallecieron y 14 resultaron heridas en este mercado, muy frecuentado por los cristianos, cuyos comercios sufrieron grandes destrozos materiales.

No solo los cristianos fueron hoy objetivo de atentados. Al menos ocho personas murieron y otras doce resultaron heridas en varios ataques perpetrados en otras localidades del país, especialmente contra los chiíes y las fuerzas de seguridad, afirmó una fuente policial. Asimismo, militares abatieron a siete supuestos terroristas y cuatro soldados resultaron heridos en el desierto de la provincia de Al Anbar (oeste), donde se desarrolla una operación militar contra los combatientes de la red Al Qaeda que se refugian en la zona.

Por el momento ningún grupo ha reivindicado la autoría de los atentados contra la comunidad cristiana, aunque es probable que hayan sido perpetrados por el Estado Islámico de Irak, vinculado a Al Qaeda. La minoría cristiana, que representa algo menos del 3% de la población iraquí, tuvo que reducir este año las celebraciones de la Navidad debido a la inestabilidad y el repunte de la violencia en los últimos meses. Entre otros cambios, la duración de las misas fue acortada en varias iglesias de Bagdad y de las provincias de Nínive y Kirkuk, en el norte del país, y de Basora, en el sur.

Más suerte tuvieron los cristianos que viven en la región autónoma del Kurdistán iraquí, donde las condiciones de seguridad son mejores. En esta región, en la que el Gobierno local ha destinado 100 millones de dinares iraquíes (unos 80.000 dólares) para estas celebraciones, las familias cristianas decoraron las calles y las tiendas con abetos, luces y velas.

El primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, felicitó a los cristianos e invitó a todos los iraquíes a la unidad y la cooperación por el bien del país. Al Maliki también pidió a los ciudadanos que protejan Irak de aquellos que "quieren romper la unidad y diversidad religiosa, intelectual y cultural" del país. En anteriores ocasiones, Al Maliki ha hecho llamamientos a que los cristianos permanezcan en Irak y criticado las ofertas de algunos países de ofrecerles refugio. En la década de 1980, se calculaba que había unos 2 millones de iraquíes cristianos de una población de 30 millones, pero el número de estos fieles ha descendido debido a que muchos de ellos han emigrado huyendo de la violencia. Esta comunidad no se salvó de la ola de violencia confesional desatada tras la invasión estadounidense de Irak en 2003 y el derrocamiento de Sadam Husein.

Algunos de los ataques más graves fueron el secuestro y asesinato del arzobispo católico caldeo Paulos Faraj Raho en marzo de 2008 y el asalto contra la iglesia Nuestra Señora del Socorro de Bagdad en octubre de 2010. Más de 60 personas, la mayoría mujeres y niños, murieron en esa iglesia en el ataque armado y en la operación posterior para liberar a los rehenes retenidos en el interior del templo por cinco terroristas. Tres personas fueron condenadas a pena de muerte en agosto de 2011 por este suceso, que llevó a algunos países occidentales, como Francia, a ofrecer asilo a las víctimas. Irak sufre un repunte de la violencia confesional y de los atentados terroristas, que causaron durante el mes de noviembre la muerte de 948 personas, la mayoría de ellas civiles, según cifras del Gobierno.