Publicado: 13.12.2013 10:28 |Actualizado: 13.12.2013 10:28

Avalanchas en el ultimo día de capilla ardiente de Nelson Mandela

El féretro con los restos mortales del expresidente serán trasladados a su ciudad natal, Qunu, para ser enterrado este fin de semana.

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Decenas de miles de personas, algunas de las cuales rompieron las barreras policiales, acudieron en masa el viernes a un edificio del Gobierno de Sudáfrica para despedir al héroe antiapartheid Nelson Mandela en el último día de su capilla ardiente en Pretoria. Tal era la multitud que quería ver el cuerpo de Mandela en Union Buildings que el Gobierno pidió a otras personas que se mantuvieran alejadas de las instalaciones montadas para que los asistentes pudieran acceder al lugar.

"No podemos garantizar que todas las personas que están actualmente haciendo cola en los distintos centros tendrán acceso a Union Buildings", dijo el Gobierno en un comunicado. Unas 50.000 personas esperaban en los estacionamientos adyacentes al centro de la ciudad.

Hubo momentos de tensión cuando la policía intentó alejar a los asistentes. En uno de los puntos de reunión, la multitud se abrió paso a través de una puerta de metal cuando los agentes intentaban impedir su ingreso. Algunos cayeron al suelo y cientos lograron entrar antes de que el orden fuera restablecido. En otra calle de acceso, la policía tuvo que forcejear con personas que intentaban saltar las vallas. "Estoy realmente enfadado, intentamos durante dos días ver al señor Mandela y agradecerle haber cambiado este país y habernos unido. Ahora tenemos que irnos a casa con una gran tristeza", dijo Ilse Steyn, de Pretoria.

Las colas ondulantes se extendían por kilómetros desde el edificio del Gobierno ubicado en una ladera que mira a la ciudad, en el corazón de la capital.

El cuerpo del primer presidente negro de Sudáfrica yacía allí por tercer y último día antes de ser trasladado en avión el sábado a la provincia del Cabo Oriental para su funeral el domingo en su casa ancestral en Qunu, a 700 kilómetros al sur de Johannesburgo. Mandela murió la semana pasada a los 95 años. "No me importa esperar, hoy es el último día y debo decirle gracias. Soy quien soy y estoy donde estoy debido a este hombre", dijo la residente de Johannesburgo Elsie Nkuna, quien se tomó dos días libres en el trabajo para verlo. Al pasar frente al ataúd, algunos se detenían para inclinarse ante el cuerpo dispuesto con una camisa batik color verde y dorado, un estilo que Mandela usaba y lo hizo famoso. Su rostro estaba visible.

El viernes, su nieto Mandla se sentó al lado del ataúd, agradeciendo a las personas que pasaban con una sonrisa.

En el calor del verano sudafricano, capellanes militares y médicos entregaban botellas de agua y paquetes de pañuelos. La enorme asistencia superó por mucho la de los días previos. Unas 21.000 personas despidieron el miércoles a Mandela y unas 39.000 el jueves, dijo el ministro de la Presidencia, Collins Chabane, a la emisora SAfm. "Está claro para nosotros que probablemente veamos más y más personas que querrán tener su oportunidad de ver al (ex) presidente antes de que sea transferido a Cabo Oriental", dijo Chabane.

Algunas personas hacían cola desde el jueves. "Teníamos hambre y sed y no teníamos dinero para comida. La idea de que debo estar aquí para dar mis respetos me hizo continuar", dijo Leena Mazubiko, quien viajó desde la provincia oriental de Mpumalanga.

La semana de luto desde la muerte de Mandela el 5 de diciembre ha registrado muestras sin precedentes de emoción hacia un hombre de estado y ganador del Nobel de la Paz, que fue honrado el martes por un número de líderes mundiales en un servicio conmemorativo en Johannesburgo. Pero el homenaje a un hombre que fue un símbolo global de reconciliación no ha pasado sin controversia.

El presidente sudafricano, Jacob Zuma, quien lidera las ceremonias nacionales de luto, fue abucheado por una multitud hostil en el acto del martes, una señal preocupante para el Congreso Nacional Africano (CNA) a seis meses antes de las elecciones. También han habido muestras de indignación y preguntas sobre un intérprete del lenguaje de signos acusado de expresar conceptos sin sentido en el mismo acto conmemorativo. El intérprete se defendió diciendo que sufrió un episodio de esquizofrenia.

Comparado con el masivo acto del martes, el funeral estatal del domingo en Qunu será más pequeño y centrado en la familia, pero algunos dignatarios, que incluyen al príncipe Carlos de Inglaterra y un grupo reducido de líderes africanos y caribeños, también asistirá. El acto en Qunu combinará la pompa militar con rituales funerarios tradicionales del clan xhosa de Mandela.