Publicado: 05.09.2011 00:41 |Actualizado: 05.09.2011 00:41

El avión chileno que cayó al mar iba sobrecargado

La falta de combustible al llegar a destino, en unas islas del Pacífico, parece ser la causa del accidente aéreo que costó la vida a 21 personas

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La falta de combustible parece ser la principal causa de que se precipitase al mar el avión CASA 212 de la Fuerza Aérea de Chile, en la tarde del viernes, lo que costó la vida de 21 personas que viajaban desde la capital chilena al archipiélago de Juan Fernández, en el Pacífico. Entre ellas, uno de los más afamados presentadores de televisión de ese país sudamericano, Felipe Camiroaga, y un conocido filántropo que participaba en la reconstrucción de áreas destruidas por el tsunami de 2010.

Fuentes de las familias y técnicos vinculados a la tragedia informaron ayer a Público de que el avión de la Fuerza Aérea de Chile viajaba desde la capital con peso por encima de su capacidad.

El aparato militar llevaba 7 personas más de la capacidad de pasaje prevista

El aparato fue diseñado para transportar unas 14 personas, y ese viernes iba con 18 pasajeros más tres tripulantes. El grupo lo componían miembros de la ONG Desafío Levantemos Chile, destinada a la reconstrucción de Juan Fernández, una de las zonas más devastadas por el tsunami. En el vuelo fatal se encontraba su presidente, el empresario y filántropo Felipe Cubillos.

El avión además transportaba un equipo de cinco profesionales de la Televisión Nacional de Chile (entidad semiestatal), encabezado por el presentador Camiroaga, que iba a hacer un reportaje sobre la labor de beneficencia. Camiroaga era soltero y no llegó a tener hijos.

En el 'CASA 212' también se habían cargado materiales de construcción

Según afirmaron a Público técnicos aéreos que se encontraban en la isla en el momento del accidente, el CASA 212 no sólo iba con exceso de pasajeros, sino que además llevaba material de construcción para la ONG. Eso hizo que la nave consumiera más combustible de lo normal y que tuviera que afrontar el aterrizaje en condiciones de inestabilidad. Las mismas fuentes indican que la Fuerza Aérea no realizó la comunicación telefónica habitual para chequear, en el momento mismo, las condiciones climáticas que había en la isla, como suele hacerse.

Todo esto habría provocado problemas a la teniente de aviación, Carolina Fernández, al aterrizar. La piloto hizo dos intentos, para luego desaparecer de los radares.

El caso más dramático que deja este accidente es el de la pareja formada por el arquitecto Sebastián Correa Murillo y Catalina Vela. Ambos están desaparecidos en las aguas del Pacífico y dejan huérfanos a sus tres hijos: Laura, de 11 años; Sebastián, de 8, y Leonor, de 5. Al no ser un vuelo comercial sino militar, no hay seguros para ninguno de los pasajeros.

Las familias destacan que la Armada no comenzó el rescate en el mar hasta 11 horas después del siniestro. Los pescadores y trabajadores de la isla, en cambio, echaron sus embarcaciones al mar en breve y fueron ellos quienes avistaron el primero de los cuatro cuerpos que hasta ahora se han hallado.

El ministro de Defensa, Andrés Allamand, ha sido enfático en que el Ejecutivo ha actuado "según indica el protocolo". No obstante, las familias temen un posible "encubrimiento" de las presuntas negligencias debido a que el presidente de la ONG era cuñado de Allamand.