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Un avión robot de EEUU mata a un líder de Al Qaeda

El Pentágono lanza dos bombardeos en apenas 24 horas en Waziristán del Norte. Badar Mansoor estaba acusado de decenas de asesinatos

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Un alto dirigente de Al Qaeda en Pakistán, Badar Mansoor, murió este jueves víctima de un ataque de las Fuerzas Armadas de EEUU contra el bastión talibán de Waziristán del Norte, junto a la frontera de Afganistán, según informaron fuentes paquistaníes. El bombardeo, el segundo lanzado con un avión robot en la zona en menos de 24 horas, mató al menos a otros tres supuestos terroristas. Según el canal de televisión Khyber, la aeronave disparó sus misiles contra un refugio insurgente en Miran Shah.

Mansoor estaba acusado de ordenar los asesinatos de decenas de personas, tanto en Pakistán como en el extranjero. Aunque Al Qaeda no ha hecho público un comunicado de confirmación, la agencia AFP contactó con fuentes cercanas al líder local, que aseguraron que había fallecido en el ataque aéreo.

Ataque contra un bastión talibán en Pakistán, junto a la frontera afgana

Mansoor, objetivo de los servicios de inteligencia estadounidenses desde hace años, tenía un largo historial como combatiente: antes de convertirse en un referente de Al Qaeda, formó parte del grupo islamista armado Harkat-ul-Mujahideen y de los talibanes de Pakistán.

Además de por entrenar a terroristas, Mansoor estaba en busca y captura por ordenar ataques como el de Lahore, en mayo de 2010, en el que varios suicidas se inmolaron en mezquitas de la minoría musulmana Ahmadi. Murieron 90 personas.

El Gobierno de Islamabad tacha de 'inaceptables' las acciones de drones'

El miércoles, otro ataque de estos aviones, llamados drones (zánganos, en castellano), acabó con la vida de otros diez supuestos insurgentes en las afueras de Miran Shah. En Pakistán, los ataques de los aviones no tripulados norteamericanos tienen como objetivo a los grupos talibanes y las redes yihadistas. Sin embargo, organizaciones de defensa de los derechos humanos han denunciado en repetidas ocasiones que los bombardeos también siegan vidas de civiles.

El programa de naves no pilotadas de la CIA, elemento clave en la estrategia antiterrorista de Estados Unidos en la región, presuntamente fue suspendido tras una ofensiva de la OTAN en noviembre, que mató a 24 soldados paquistaníes y desató la furia de Pakistán. Islamabad, que años atrás colaboraba de forma más estrecha para lanzar estos ataques, reaccionó a esta declaración calificando los bombardeos de 'inaceptables'.

Los ataques en las caóticas zonas pastún del noroeste paquistaní, junto a la frontera con Afganistán, fueron reanudados el 10 de enero.

Obama apoyó por primera vez en público esta táctica hace sólo diez días

El presidente de EEUU, Barack Obama, considera que los drones son uno de los principales instrumentos de su política antiterrorista, especialmente en países con los que su nación no está técnicamente en guerra. Obama reconoció el pasado 30 de enero en público, por primera vez, que estos aviones atacan en Pakistán a supuestos miembros de Al Qaeda y del movimiento talibán.

No obstante, no es frecuente que Estados Unidos o Pakistán hagan declaraciones sobre los ataques de los drones. Washington se vanagloria públicamente de su eficacia, pero mantienen un fuerte hermetismo sobre los resultados de sus ataques. El Gobierno de Islamabad, aunque los critique públicamente, podría estar dando en secreto una carta blanca a los ataques del Pentágono, según algunas fuentes.