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"Ayudaremos al rescate desde aquí abajo"

Los mineros chilenos atrapados agradecen en un vídeo la presión familiar que mantuvo la búsqueda

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Se les vio contenidos, parcos en palabras e intentando aguantar el tipo. Así aparecieron en un vídeo 30 de los 33 mineros que se encuentran atrapados a 688 metros de profundidad en una mina en el norte de Chile.

Los familiares lloraron viendo las imágenes de sus seres queridos. Lo más importante es que están vivos, pero verlos delgados, sucios y con la barba crecida les produjo mucha tristeza. Todos aparecieron desnudos de la cintura para arriba, a causa del 90% de humedad que hay en el lugar de su encierro. La mayoría de los obreros tenían puestos sus cascos de seguridad. Sus rostros tiznados intentaban sonreír a la cámara a la vez que enviaban saludos a su familia, a su pueblo, a los vecinos de su barrio. Pero fueron pocos los que lograron hablar sin que se les quebrara la voz.

Los trabajadores conmovieron al país una vez más, ya que, antes de terminar la grabación, entonaron el himno nacional. El inmigrante boliviano Carlos Mamani, que tenía su primera experiencia laboral en una mina cuando quedó atrapado, dijo con desdén: 'Saludo a todos los que me están viendo, a todos los que están preocupados por mí en Bolivia'.

El Gobierno de Chile sólo dio a conocer 25 minutos de la filmación que en total fue de 45 minutos. Se pudo ver que los mineros han destinado una de la galería para reuniones; 'Este es como nuestro casino', dijo Mario Sepúlveda, que ofició de presentador. Fabricaron un juego de dominó con papel y tinta: 'En esta zona, también nos sentamos a planificar, porque desde las profundidades de la tierra nosotros vamos a ayudar a nuestro propio rescate', dijo Sepúlveda, que estuvo encargado de guiar a la cámara por todo el recorrido.

El vídeo enseñó que con cartones y camillas médicas han improvisado camas y según relató Sepúlveda se turnan para el descanso. También han dispuesto una zona para colocar los cepillos de dientes y algunos medicamentos. 'Quiero dar las gracias a las familias de mis compañeros, que insistieron para que nos buscaran. Si no fuera por ellos, estaríamos muriendo aquí', dijo un afectado minero en medio del saludo a su familia.

'Quiero saber si vamos a salir antes del 18 de septiembre', dijo otro a la cámara. Cada año, en esa fecha, se conmemora que Chile se independizó de España. Este año, adicionalmente, se celebra el bicentenario de la declaración de independencia.

El equipo médico ha determinado que, para no desanimarlos, es preferible que los trabajadores no sepan que deberán aguardar cerca de cuatro meses para ser rescatados.

La pequeña cámara que recogió estos testimonios les llegó a través del agujero que se ha destinado a la comunicación. El objetivo era captar imágenes de ellos y que enviaran sus saludos pero se ha decidido que, en lo sucesivo, la cámara será utilizada con fines terapéuticos. Desde ayer, los mineros comenzaron a grabar sus heridas y lesiones en la piel. Según el ministro de Sanidad, Jaime Malianich, las imágenes permitirán conocer su salud y hacer seguimiento del estado de ánimo de los trabajadores. El decaimiento y la desesperación puede ser el principal problema.

Uno de los dueños y gerente general de la mina San José, Alejandro Bohn, compareció diez horas ante la Fiscalía de Atacama en calidad de inculpado por cuasi delito de lesiones gravísimas por el accidente anterior al derrumbe que sufrió el operario Gino Cortés, donde perdió una pierna. El empresario llegó al tribunal acompañado por un equipo de abogados de uno de los bufetes más caros de Chile.

Es sólo uno de los casos a los que hace frente la empresa. El 23 de agosto, las familias de 26 de los mineros interpusieron una querella por cuasi delito de homicidio en contra de la propietaria de la mina San José. Los abogados de la mina advirtieron poco después del accidente de que lo más probable era que la compañía se declarara en quiebra.