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Ayuno contra la represión siria

Aliaa Mustafa al Tabbaa se encuentra desde el viernes frente a la embajada de Siria

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Mujer siria, 42 años, licenciada en Bioquímica, en proceso de doctorarse en Genética y ahora también en huelga de hambre, con dos objetivos: que terminen las torturas en su país y que los criminales sean juzgados por tribunales internacionales. Aliaa Mustafa al Tabbaa se encuentra, desde el viernes, en el Paseo del Prado, frente a la embajada de Siria, para pedir a los gobiernos de todo el mundo que no sigan de brazos cruzados ante esas masacres.

Hace ya siete meses que la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio se está movilizando en Madrid, pero la repercusión de sus actos ha sido mínima. El Gobierno de Al Asad sigue asesinando, deteniendo y torturando impunemente a los manifestantes.

Aliaa sabe que probablemente no consiga demasiado y no tiene, según sus propias palabras, 'ninguna intención' de suicidarse, pero también entiende que un gesto tan valiente, como es dejar de comer, puede llamar más la atención que cualquier manifestación.

Al Tabbaa hace una huelga de hambre junto a la Embajada de Siria en Madrid

Además, Aliaa cree que es lo mínimo que puede hacer cuando en su país han muerto ya miles de personas. 'Este mismo lunes murieron cinco niños a tiros... no hay derecho', se indigna.

'El viernes fui a la Embajada y no me atrevía a entrar, pero vi llegar al embajador y traté de entregarle una carta en ese momento. Él, que iba con tres guardaespaldas, me denunció a los policías que estaban junto al edificio, diciendo que quería atacarle', explica Aliaa.

Finalmente, esa carta fue pegada en un árbol junto a numerosas pancartas y banderas sirias, en pleno bulevar frente al museo madrileño. Allí permanece desde entonces Aliaa, acompañada por amigos y seguidores de diversas nacionalidades. Duerme al raso o dentro del coche de algún simpatizante.

'Ninguna organización internacional ha hecho nada en serio por Siria porque no interesa', denuncia la bioquímica. 'Es indignante ver cómo ha muerto tantísima gente y sigue sin que nadie haga nada por evitarlo'.

'Ya hay más de 6.000 muertos y más de 10.000 desaparecidos'

La gota que colmó el vaso de la paciencia de Aliaa fue la muerte del joven activista Giaz Mattar. 'Estos jóvenes son las joyas de Siria. Su único delito fue tratar de hacer entender a los soldados que todos allí son hermanos.

Su cadáver fue entregado a la familia en una bolsa, como lo habría hecho cualquier envíode FedEx', explica emocionada. Confiesa que siempre que mira las fotos de Mattar, que lleva en una carpeta, le dan ganas de llorar. 'Mi aspecto no es de cansancio, sino de pena', subraya.

Aliaa afirma que los datos que ofrecen los organismos internacionales no son ciertos: 'Se habla de 2.700 muertos, cuando ya pasan de 6.000, además de los más de 10.000 desaparecidos y 100.000 detenidos'.

La gente le da ánimos al pasar y no ha tenido ningún incidente con miembros de la Embajada. Aunque los últimos días ha notado la presencia de varias personas deambulando a su alrededor que le parecen 'sirios que apoyan al régimen'. 'Hay pocos sirios contra mí, pero muchos no vienen a menudo por miedo a represalias'.