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Bangladesh aún trabaja para minoristas pese a los desastres

El derrumbe de un edificio de fábricas en Bangladesh en el que murieron más de 300 personas esta semana es un crudo recordatorio de los riesgos de la industria minorista global en su búsqueda de una producción barata

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A pesar de todos los accidentes, ha habido pocas señales de que los temas de seguridad y otras cuestionadas condiciones laborales estén enviando ondas expansivas a los grandes minoristas occidentales, sus accionistas o las personas que compran la ropa en Estados Unidos, Europa y otros lugares.

A pesar de una serie de accidentes que han causado la muerte a centenares de personas en los últimos meses, docenas de los principales minoristas y fabricantes de prendas de vestir siguen operando en Bangladesh.

El país envía alrededor de 15.600 millones de dólares (casi 12.000 millones de euros) de ropa confeccionada cada año, alrededor de un 80% de sus exportaciones totales. El 60% de las exportaciones de prendas de vestir de Bangladesh va a Europa; Estados Unidos es el destino del 23% y Canadá asume un 5%, según datos del Ministerio de Comercio de Bangladesh y fuentes del sector.

Aproximadamente 18 meses antes de la gran tragedia anterior de Bangladesh - un incendio en noviembre en una fábrica textil que mató a 112 personas - accionistas de los almacenes Wal-Mart tuvieron la oportunidad de opinar sobre el tema de la seguridad. Con casi un margen de 50 a 1, rechazaron una propuesta que exigía a los proveedores que informen anualmente sobre la cuestión de seguridad en sus fábricas.

"Exigir informes a los proveediores "podría llevar a mayores costes para Walmart", dijo la compañía En su argumento, la dirección de Wal-Mart dejó clara su posición: exigir a los proveedores facilitar esos informes "podría llevar al final a costes mayores para Walmart y unos precios más elevados para nuestros clientes, lo que redundaría en nuestros accionistas y clientes y colocaría a Walmart en una desventaja competitiva", dijo la compañía.

Poco después del incendio, Wal-Mart y el grupo Sears admitieron que sus artículos habían sido producidos en el taller de modas Tazreen a pesar de haber negado a esa fábrica su autorización como proveedor.

Bangladesh no es el único lugar de fabricación de ropa y mano de obra barata que ha desencadenado preocupaciones sobre las condiciones laborales. Desde Vietnam, al protectorado estadounidense de Saipan , a los masivos talleres en China, las empresas occidentales se han encontrado implicadas con los lugares donde los requisitos de seguridad y salubridad de los trabajadores son a menudo cuestionados.


Desastres como el del 24 de abril en un edificio de talleres de ocho pisos en Bangladesh no han cambiado el cálculo para los fabricantes de ropa y minoristas. Los productos más baratos atraen a los compradores. Y la mancha, en su caso, parece ser manejable.

Los tribunales, los mercados y las bolsas bursátiles parecen decirles que tienen razón.

Compradores como Mohini Raichura están tomando decisiones que justifican las estrategias de los minoristas. Raichura, una trabajadora benéfica de 30 años de Londres, estaba comprando el viernes en Primark, una tienda de descuento propiedad de Associated British Foods, a pesar de saber que algunos de sus artículos se fabricaron en el taller que se derrumbó dos días antes.

"Voy allí porque es barato. Es terrible. Realmente me hace sentirme mala persona", dijo Raichura. "Pero usted sabe, yo trabajo para una organización humanitaria, estoy al límite de ingresos, y pago un alquiler en Londres, y por eso lo justifico".

Los consumidores siguen adquiriendo productos de marcas como Faded Glory de Wal-Mart, hallados entre los escombros de Tazreen, y de Joe Fresh Loblaw, encontrados entre las ruinas del derrumbe de la fábrica de esta semana.

Las acciones de Loblaw subieron desde la tragedia de esta semana, mientras que las acciones de Sears y Wal-Mart han subido desde el incendio de Tazreen el pasado noviembre. Ese desastre, en el que las puertas bloqueadas impidieron a los trabajadores huir del fuego, no pareció tener ningún impacto apreciable en las ventas de las tiendas Wal-Mart y Sears después de que ambas reconocieron que sus artículos se hicieron allí.

Los sistemas judiciales del mundo no lo han desincentivado tampoco. Por ejemplo, en 2005, una demanda presentada en un juzgado de California en nombre de los trabajadores de fábricas de Bangladesh, China, Indonesia y otros países acusando a Wal-Mart de no ocuparse de las condiciones laborales de los trabajadores en las fábricas de sus proveedores.

Sin embargo, el caso fue finalmente desestimado, y según una búsqueda en la base de datos legal Westlaw de Thomson Reuters, no ha habido demandas en Estados Unidos contra Wal-Mart o Sears sobre asuntos similares desde el incendio de Tazreen.

La mayoría de los minoristas creen que los riesgos se pueden manejar. Michael Silverstein, socio titular y director gerente del Grupo Boston Consulting, dijo que la atracción de sitios como Bangladesh supera los riesgos y la mayoría de los minoristas creen que los riesgos se pueden manejar.

"Bangladesh es una fuente muy viable para los minoristas de ropa. Tiene un coste laboral muy bajo, buena eficiencia operativa y como produce grandes cantidades, los costes de la cadena de suministros son muy bajos también", dijo Silverstein. "Obviamente las condiciones de seguridad y salud se deben vigilar estrechamente. Los proveedores deben ser supervisados y visitados con frecuencia".

Wal-Mart y otras empresas han prometido intensificar sus auditorías de seguridad, formación y conversar con las autoridades gubernamentales. A principios de mes, Wal-Mart dijo que donaría 1.600 millones de dólares en ayuda para iniciar una nueva academia de formación en Bangladesh