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Belén, asediado por colonias judías en Navidad

Vera Baboun, la alcaldesa de Belén, quiere ser optimista respecto al futuro de la población donde, según la tradición cristiana, nació Jesús. Pero el distrito de Belén está rodeado por 18 colonias judías que se han expandido exponencialmente desde los acuerdos de Oslo de 1993, lo que descubre que los planes de Israel son diferentes de los de la alcaldesa.

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Imagen de una protesta en la ciudad de Belén / REUTERS

Imagen de una protesta en la ciudad de Belén / REUTERS

BELÉN. - La Iglesia de la Natividad está en obras. Un equipo de restauradores dirigidos por expertos italianos la está renovando, especialmente la techumbre. Por todas partes hay andamios, pero aun así, grupos de peregrinos se acercan conmovidos al lugar donde según la tradición cristiana nació Jesús hace más de dos mil años. Los peregrinos bajan a la gruta y hacen una genuflexión ante una estrella de plata que señala con precisión el lugar del nacimiento.

“Jesús no solo quiere compartir el sufrimiento sino también la esperanza”, dice la alcaldesa de Belén, Vera Baboun, una mujer de la mermada comunidad cristiana. En otros tiempos, los cristianos fueron mayoría en Belén. Los había de casi todas las confesiones y la población musulmana era minoritaria.

Hoy, sin embargo, las cosas han cambiado. Los refugiados musulmanes que llegaron a lo largo del siglo XX, expulsados de Israel, constituyen la mayoría. Los cristianos apenas son el 38,7% de la población, según la alcaldesa, aunque hay estimaciones que sitúan a esta comunidad por debajo de esa cifra.

Vera Baboun es alcaldesa porque así lo ha decidido la Autoridad Palestina. La dirección palestina considera que ese cargo debe reservarse a un cristiano, de manera que, aunque constituyen la mayor parte de la población, los musulmanes nunca han desempeñado la posición de alcalde.

Vera Baboun tiene a su cargo solo una pequeña parte del distrito de Belén, que se encuentra justo al sur de Jerusalén. Entre las dos ciudades apenas hay una distancia de 8 kilómetros. La mayor parte del distrito está ocupado por Israel, que desde 1967 ha establecido 18 colonias judías que comprimen Belén desde todos los ángulos y no paran de crecer.

La población árabe del distrito –musulmana y cristiana- alcanza las 220.000 almas, de las que 20.000 viven en tres campos de refugiados, aunque el número de refugiados es mucho más elevado. En el otro lado, en los 18 asentamientos judíos viven más de 100.000 colonos, entre los que figuran numerosas personalidades políticas, como el presidente de la Kneset, Yuli Edelstein, o el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman.

Un manifestante palestino en unas protestas en Belén el 23 de diciembre / REUTERS

Un manifestante palestino en unas protestas en Belén el 23 de diciembre / REUTERS


Dos lugares del distrito de Belén están inscritos en la lista de patrimonio de la humanidad de la Unesco: la Iglesia de la Natividad y la calle de la Estrella que recorrían los antiguos peregrinos, y Battir, un lugar donde hay unos antiquísimos bancales de cultivo, aunque Battir se halla justamente al sur de Jerusalén, en una zona ocupada por Israel.
Vera Baboun comenta que la afluencia de turistas y peregrinos ha crecido en el último año. Sin embargo, los 37 hoteles con licencia andan escasos de clientes. En realidad, es necesario establecer una distinción entre “turistas” y “visitantes”. Los primeros son aquellos que pernoctan al menos una noche en Belén, mientras que los segundos llegan y se van el mismo día.

Al hallarse tan cerca de Jerusalén, muchos peregrinos y visitantes viajan hasta Belén, entran en la Iglesia de la Natividad y como mucho recorren la calle de la Estrella, y enseguida regresan a Jerusalén. Los guías de estos grupos suelen ser israelíes que no tienen ningún interés en que los turistas pernocten en los hoteles de Belén, de manera que hacen todo lo posible porque pasen la noche en los hoteles del sector judío de Jerusalén.

La calle de la Estrella es la que recorrían los peregrinos históricamente. Arranca un kilómetro al norte de la Iglesia y conduce hasta la plaza del Pesebre. Los peregrinos la recorrían a pie o en cabalgaduras. En los años noventa fue rehabilitada con dinero de la cooperación española y todavía conserva los primores de la rehabilitación.

Vera Baboun está en uno de los hosh más hermosos de Belén, a pocos metros de la calle de la Estrella. A lo largo de esta calle hay decenas de hosh. El peregrino solo veía las fachadas a la izquierda y la derecha, pero muchas entradas conducían a un hosh, es decir a un complejo de tres o cuatro edificios pequeños y de una o dos plantas que servían de residencia a una familia belenita.

En medio del hosh, todo él de piedra, había un patio que comunicaba los distintos edificios y contenía un pozo de agua que utilizaba la familia. Muchos de los hosh están siendo rehabilitados con esmero. Algunos estaban vacíos pues las familias emigraron tiempo atrás al extranjero, especialmente a Latinoamérica, desde principios del siglo XX.
Varios hosh han sido habilitados como restaurantes donde se preparan platos de cocina palestina. Sus propietarios desean atraer a turistas interesados en la gastronomía. El ayuntamiento de Belén, bajo la dirección de Vera Baboun, les está ayudando. Uno de los hosh ha sido remodelado con un gusto exquisito por una ONG cristiana europea y ahora contiene una escuela de aprendizaje de pintura de iconos, la única escuela de este tipo en todo Oriente Próximo.

El 50 por ciento de la población del distrito de Belén tiene menos de 29 años, dice la alcaldesa, quien interpreta que este dato en una señal de que la ciudad tiene por delante un futuro prometedor. No obstante, la presión de las colonias judías que rodean Belén indica justamente lo contrario. De hecho, puntualiza Vera Baboun, los palestinos solo controlan el 13 por ciento del territorio de Belén.