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Berlín remata el año de calvario de Merkel

Los sondeos dan por hecha la tercera victoria consecutiva del candidato socialdemócrata en la capital alemana 

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Para los alemanes, este será el último domingo electoral de 2011; para Angela Merkel, supondrá el remate de un año de calvario, en el que ha perdido cinco de seis comicios regionales . Berlín será la séptima y última cita con las urnas, en la que no se esperan sorpresas. El Ayuntamiento berlinés seguirá siendo rojo, tras la previsible victoria de los socialdemócratas del SPD, que lo gobierna desde 2001.

Pero si se cumplen los pronósticos, el SPD abandonaría a La Izquierda como socio, para gobernar en coalición con los Verdes, a los que los sondeos auguran un ascenso meteórico. Ambas formaciones ganarían así fuerza de cara a las futuras elecciones generales de 2013. Por último, la crisis profunda de los liberales (FDP) les sacaría de la Cámara regional, dejando espacio para el Partido Pirata, con muchas posibilidades de entrar en su primer Land.

La CDU ha perdido cinco de los seis

El partido de la canciller, la Unión Cristianodemócrata (CDU), inició su caída libre en mayo de 2010, al perder el mayor estado de Alemania, Renania del Norte-Westfalia. Con esta derrota, la oposición le arrebató la mayoría en el Bundesrat (Consejo Federal), poniéndole las cosas más difíciles para aprobar futuras reformas. Y la debacle continuó en la segunda ciudad del país, Hamburgo, y en Baden-Wurttemberg, baluarte democristiano desde hacía 60 años.

La razón fundamental tiene una base económica. Merkel apostó por contribuir con reticencias al segundo rescate griego y por ampliar el fondo europeo de estabilidad financiera, en contra de la opinión de la mayoría de la sociedad alemana. Por ello, la dama de hierro ha recibido puñaladas, entre otros, del presidente de la República federal, Christian Wulff, o el excanciller Helmut Kohl. A ello se le suman algunas decisiones impopulares, como la suspensión del servicio militar obligatorio, y otras que respondían a maniobras electoralistas, como el fin de la energía nuclear en Alemania para 2014, tras Fukushima.

Las diferencias con el FDP, sus socios en el Gobierno, por asuntos como la reforma sanitaria o la rebaja de impuestos no han ayudado a la canciller. Para colmo, la CDU se ha visto salpicada por varios escándalos, que se saldaron con la pérdida de algunos pesos pesados: el expresidente federal, Horst Köhler, por defender el uso del Ejército con fines lucrativos en Afganistán; el antiguo ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, acusado de plagiar su tesis doctoral; y recientemente, el exlíder de la formación en Schleswig-Holstein, Christian von Boetticher, quien mantuvo una relación sentimental con una menor.

Sus socios liberales han quedado fuera de cuatro estados por no llegar al 5%

Por eso, un resultado flojo de su candidato en Berlín, el periodista Frank Henkel, no haría sino empeorar aún más el panorama. Quién sabe si quizás no podría desencadenar un adelanto electoral, como ya intentó en su día Gerhard Schröeder.

Pese a todo, el gran perjudicado ha sido el FDP, empeñado en mantener su fuerte ideología económica-liberal por encima de todo. Los liberales han salido ya de cuatro parlamentos regionales, al obtener resultados por debajo de la cuota mínima, el 5%.

Los Verdes aspiran a ser la tercera fuerza en Berlín y entrar en el Gobierno

La crisis es tan profunda que, aunque ha intentado atribuirse a la figura de su exlíder, Guido Westerwelle, ha continuado con su sucesor, Philipp Rösler. El único objetivo al que aspira su candidato en Berlín, Christoph Meyer, es a continuar en la Cámara.

Esta debilidad la ha aprovechado el partido socialdemócrata. El SPD ha desbancado por mayoría aplastante a sus rivales conservadores en cuatro estados federados y Berlín no será la excepción. Las encuestas dan por seguro que su candidato, el popular y carismático Klaus Wowereit (alias Wowi) volverá a salir elegido como alcalde por tercera vez consecutiva. Este berlinés y homosexual declarado tiene a la capital rendida a sus pies. Muchos incluso no descartan que Wowi pueda ser ascendido como candidato federal del SPD a la cancillería, aunque por ahora el favorito para el puesto es Peer Steinbrück.

La otra estrella en ascenso son los Verdes. El grupo ecologista, nacido a finales de los setenta al calor del movimiento antinuclear, se ha convertido 40 años después en la tercera formación más votada, con el 19% de respaldo federal. El debate en torno a la energía nuclear, el tren Castor de residuos radioactivos o el proyecto ferro-viario Stuttgart 21 les han ayudado a ganar posiciones, más allá del partido de la clase media acomodada y con conciencia ecologista del Este de Alemania que fueron.

Con su apuesta para Berlín, la jurista Renate Künast, se espera que sean terceros y que los socialdemócratas se decanten por ellos como socios de Gobierno. De hecho, para casi la mitad de los berlineses, la fórmula rojiverde sería una solución 'buena para la capital'.