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Berlusconi da un golpe de efecto y esquiva las urnas de nuevo

Il Cavaliere aprueba el federalismo fiscal pese a que fue rechazado en el Parlamento y refuerza su alianza con Bossi. La Cámara paraliza los registros por el caso Ruby

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Umberto Bossi no es un hombre de muchas palabras, pero cuando habla, suelen temblar los cimientos de Roma. 'Si se rechaza el federalismo fiscal entonces iremos al voto', lleva repitiendo meses el líder de la Liga Norte. Y si hay algo que no quiere el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, es adelantar las elecciones.

Por eso, esta tarde se sacó de la chistera la aprobación del decreto ley que transfiere más competencias a los ayuntamientos, condición única y exclusiva de su socio de Gobierno para no llegar a las urnas. Es un golpe de efecto que ha dejado sin margen de maniobras a la oposición, que por la mañana, en la comisión bicameral del Parlamento, había conseguido paralizar la propuesta.

La votación sobre la reforma federalista acabó con 15 votos a favor y 15 votos en contra y según la normativa, 'en caso de empate, la propuesta se considera rechazada'. Pese a todo, los pesos pesados del Pueblo de la Libertad (PdL) de Berlusconi y de la Liga, se reunieron anunciando que el Gobierno seguiría adelante.

Opciones había, aunque ninguna pasaba por una aprobación fulminante. Pues así sucedió. Después de ese encuentro a la hora de la comida, Bossi salía de la reunión diciendo que no tomaría una decisión hasta ver cómo terminaba la otra votación del día.

El Parlamento votaba sobre el caso Ruby, el caso que investiga la Fiscalía de Milán por el que acusa al premier de haber cometido un presunto delito de abuso de poder y prostitución de menores.

El Parlamento quita la competencia a la Fiscalía de Milánpor 315 votos a favor y 298 en contraLa Cámara debía decidir si permitía o no a los fiscales registrar las oficinas del contable de Il Cavaliere, Giuseppe Spinelli. Tema que fue rechazado con 315 votos en contra y 298 a favor.

Con este resultado, el caso Ruby entra en aguas pantanosas porque los parlamentarios aceptaron, además, quitarle la competencia a los fiscales y dársela el Tribunal de Ministros.

La Fiscalía manifestó ayer su propósito de pedir el juicio inmediato para Il Cavaliere, pero ahora el proceso se alargará y posiblemente acabe en el Tribunal de Apelación, que deberá decidir de una vez por todas de quién es la competencia.

¿Qué tenía que ver Ruby con el federalismo? El margen de la votación y la nueva estrategia. Bossi pidió esperar porque sabía que su coalición con Berlusconi se encontraba en minoría tras la salida de los 37 diputados de Futuro y Libertad el pasado mes de noviembre.

El leguista quería hacerse una idea de los votos reales del Gobierno. Inmediatamente después de la bicameral, los hombres de Berlusconi habían comenzado a repetir al unísono que el resultado era 'sólo un parecer consultivo' y que el Ejecutivo aún podía aprobar el federalismo.

La opción más factible era presentar el texto, tal y como estaba, al Senado y al Parlamento. Pero los 315 votos, más el de Il Cavaliere, que no votó, significaban que la coalición había recuperado la mayoría, ya que la Cámara está compuesta por 630 diputados.

Con el viento a favor, el primer ministro convocó un Consejo de Ministros a las 19.30 horas. Sobre las nueve, Bossi mandaba un comunicado en el que anunciaba que 'el decreto sobre el federalismo municipal ha sido aprobado definitivamente. Los ayuntamientos tendrán así los recursos necesarios y no tendrán que ir a pedir [a Roma] con el sombrero en la mano. El dinero se quedará en el territorio que los ha producido'.

Bossi hablaba y los cimientos de Roma temblaban. En lugar de volver a reescribir un decreto desde cero, los ministros crearon un nuevo decreto legislativo copiando todos los contenidos del rechazado por la mañana y lo aprobaron por la vía rápida.

El texto queda pendiente de la firma del presidente de la República, Giorgio Napolitano. La oposición asistía consternada, 'lo que ha pasado hoy es algo gravísimo', dijo Rosy Bindi del Partido Democrático.

Y Bossi y Berlusconi celebraban un pacto que aparenta estable. Aparenta, porque el Tribunal Constitucional, si hubiera un recurso de por medio, aún podría anularlo.