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Berlusconi se enfrentará a otra moción de confianza

El Parlamento no aprobó ayer un artículo de los Presupuestos Generales de 2010 y deja al Gobierno italiano al borde del abismo

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¿Un problema técnico como lo define Silvio Berlusconi o es que ya no existe el Gobierno como sostiene la oposición? El primer ministro italiano se verá obligado a someterse a la segunda moción de confianza en un año después de que el Parlamento votara ayer en contra de la aprobación del artículo 1 de las cuentas generales del Estado de 2010, algo que sólo había sucedido una vez en la historia italiana y que en 1988 forzó a la dimisión al primer ministro Giovanni Goria.

La situación es grave no sólo para Berlusconi sino para Italia como país, ya que como ha explicado esta mañana la Junta que regula el funcionamiento de la Cámara Baja, la no aprobación del artículo 1 implica la anulación del resto del documento con el balance del año pasado.

La votación de ayer se cerró con 290 votos a favor y 290 votos en contra y no fue aprobada porque la mayoría estaba fijada en 291. Los números de Berlusconi en el Parlamento hasta ahora suelen rondar los 316 votos favorables, pero tras la debacle de ayer se han vuelto a disparar las dudas sobre si será capaz de acabar la legislatura sin que sus propios diputados le manden a casa.

Porque más que las cifras, lo que ha provocado un terremoto en el Ejecutivo es la ausencia del ministro de Economía, Giulio Tremonti, durante la votación, o el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi.

Napolitano ha pedido a Il Cavaliere que demuestre que está en condiciones de seguir gobernando Como ellos, tampoco votó el exministro Claudio Scajola, al que los medios han colocado en los últimos días al frente de una rebelión de los exdemocristianos dentro Pueblo de la Libertad para exigir a Berlusconi su dimisión y la formación de un Gobierno técnico hasta el final de la legislatura en 2013. Lo mismo sucedió con los denominados Responsables, un grupo de tránsfugas formado el pasado mes de diciembre para salvar a Il Cavaliere de una moción de censura.

El presidente de la República, Giorgio Napolitano, es el único que tiene en su mano disolver las Cámaras y llamar a las elecciones. Hasta la fecha, cada vez que había problemas en el Ejecutivo, había tratado de mantenerse al margen y confiar en la palabra de Il Cavaliere. Pero esta mañana ha emitido un comunicado muy significativo en el que exige a Berlusconi que demuestre que aún conserva una mayoría suficiente en el Parlamento para gobernar. 

'La no aprobación del artículo 1 de las cuentas generales del Estado y las innegables manifestaciones de tensión en el seno del Gobierno, con la consiguiente incerteza para la adopción de las medidas prometidas o anunciadas, suscitan dudas y preocupaciones que no pueden evitar que haya una reflexión institucional', reza la nota de Napolitano, que añade: 'La cuestión es si la mayoría gubernamental está en grado de operar con la cohesión necesaria [...] Le corresponde al primer ministro dar una respuesta creíble'.

En los últimos meses las tensiones en el Ejecutivo italiano han sido cada vez más frecuentes, con numerosos grupúsculos como el de Scajola pidiendo un paso atrás de Berlusconi, y constantes disputas públicas entre Il Cavaliere y Tremonti que no han ayudado precisamente a afrontar la profunda crisis económica que atraviesa el país.

Y esa división ha tenido su reflejo en el Parlamento a la hora de votar, obligando a Berlusconi a someter cada decreto ley nuevo al voto de confianza para asegurarse su aprobación. El voto de confianza, por una parte, impide que la oposición pueda enmendar artículos de las leyes que se debaten y acelera los tiempos en el Parlamento. Pero por otra obliga a todos los miembros del Gobierno a votar en masa ya que si no lo hicieran en la práctica sería como una moción de censura.

Tal y como ha anunciado el presidente del Parlamento, Gianfranco Fini, Berlusconi comparecerá mañana ante el Parlamento a las 11.00 horas y la moción se desarrollará el viernes.