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Berlusconi va a juicio y Bossi dicta hoy veredicto

'Il Cavaliere' sale mal parado de la vista del 'caso Mills' 

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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, volvió a sentarse ayer en el banquillo de los acusados durante la celebración de una nueva audiencia del caso Mills, en el que está imputado por haber sobornado al abogado británico David Mills a cambio de su testimonio favorable en dos antiguos procesos judiciales.

Había pasado un mes ya desde su última comparecencia ante el Tribunal de Milán, donde se desarrollan los cuatro juicios (Mills, Mediaset, Mediatrade y Ruby) a los que se enfrenta Il Cavaliere. Su recibimiento fue solitario, muy distinto al de otras ocasiones en las que solía esperarle a las puertas de la Corte un grupo de irreductibles seguidores a sueldo de su partido, el Pueblo de la Libertad (PdL), con pancartas, gritos y cánticos contra la magistratura.

La vista, de la que Berlusconi no salió bien parado, duró cuatro horas justas, pero no es el único juicio al que se enfrenta este fin de semana. Hoy, en Pontida, a una hora escasa de la capital lombarda, los gerifaltes de la Liga Norte, su socio en el Gobierno, se reúnen como cada año con sus militantes. Y de allí saldrá con toda seguridad un ultimátum que puede terminar finiquitando el Ejecutivo italiano.

El caso Mills es, si cabe, el más claro de todos los procesos contra Berlusconi, ya que el letrado que da nombre al juicio fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión en 2009 por aceptar el soborno de 600.000 dólares del que se acusa a Il Cavaliere y cambiar así su testimonio en los procesos All Iberian y Sme.

Estos se remontan a 1997 y 1998, y el primer ministro estaba acusado de falsear las cuentas de Fininvest, financiar ilegalmente al Partido Socialista de su amigo Bettino Craxi, y corromper a la Guardia de Finanzas y la Policía judicial. Por casualidades de la rocambolesca Justicia italiana, Mills se libró de la cárcel, ya que, cuando el Supremo emitió su sentencia, el delito había prescrito.

La versión de los abogados de Berlusconi en lo que se refiere al caso Mills, sostiene que la decisión del Supremo no era correcta, ya que Il Cavaliere nunca pagó ese dinero al letrado británico. Según ellos, el pagador fue el armador napolitano Diego Attanasio, que le habría dado esa cifra para que la invirtiera. Mills en aquella época se dedicaba a levantar empresas poco transparentes con dinero de terceros que les reportaban pingües beneficios.

Pero ayer Attanasio, al que se considera la pieza clave del proceso, estaba en la sala y contestó con un 'no' bien claro a la pregunta '¿Regaló alguna vez 600.000 dólares a Mills?', que le acababa de formular el fiscal Fabio de Pasquale. 'No, no habría habido ningún motivo para que yo le regalara esa cifra de dinero a Mills', dijo.

Las cuatro audiencias que estaban previstas hasta final de mes fueron aplazadas a julio, pero, en cualquier caso, Berlusconi nunca será condenado por el proceso Mills. El tiempo de prescripción se cumple en enero de 2011 gracias a que el Gobierno aprobara en abril el Proceso Breve, una ley que adelanta la caducidad de los juicios para las personas que no han sido condenadas nunca.

La peor condena, sin embargo, le puede llegar hoy a Il Cavaliere desde Pontida. El líder de la Liga, Umberto Bossi, debe rendir cuentas ante miles de militantes muy decepcionados por la derrota en las municipales y la incapacidad del Gobierno para aprobar las reformas históricas que siempre ha prometido a los secesionistas padanos. Ayer exigió el traslado de cuatro ministerios al Norte, pero para mantener la legitimidad ante los suyos, Bossi está obligado a desafiar a Berlusconi y no hay que descartar nada. La Liga ya dejó en la estacada a Il Cavaliere en 1995 al retirarle su apoyo al año de que comenzara su primer mandato.