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Berlusconi vuelve al poder con una victoria contundente

El magnate de medios ganó gracias al voto en el norte de Italia, la parte rica e industrializada

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Silvio Berlusconi se convertirá por tercera vez en el primer ministro de Italia. Proclamó su voluntad de 'modernizar el país en los próximos cinco años'. La coalición conservadora que dirige, el Pueblo de la Libertad (PdL), obtendrá la mayoría absoluta en el Congreso y se hará también con el control del Senado si se confirman los resultados provisionales, que le dan siete puntos de ventaja sobre Walter Veltroni, líder del Partido Democrático (PD).

El líder de centroizquierda reconoció su derrota y llamó a Berlusconi para felicitarle. 'El resultado es claro aunque tenemos que esperar los datos definitivos: la derecha gobernará el país', dijo.

A sus 71 años, pero más joven que nunca gracias a la cirugía estética, Berlusconi ha vuelto a seducir a los italianos. El líder conservador se declaró 'conmovido por los resultados' y anunció su intención de empezar a trabajar lo antes posible. Una de las primeras tareas será solucionar la crisis de la basura en el sur del país, dijo Berlusconi.

Il Cavaliere, quien gobernará con el apoyo del partido federalista de Umberto Bossi, la Liga Norte, señaló que 'vendrán años difíciles' y prometió dar ayudas a las familias, en especial a los ancianos y a los jóvenes.

Como en elecciones anteriores, Berlusconi alcanzó sus mejores resultados en el norte, la región más rica e industrializada, a la que le debe su éxito. 'Italia no se puede gobernar sin el apoyo del norte pujante', sostiene Stefano Folli, director del diario económico Il Sole 24 Ore.

Y es a ese norte pudiente, que se siente amenazado por la globalización y a la crisis económica de la península, al que deberá responder cuando asuma el Gobierno.Veltroni tendió la mano a los vencedores para colaborar: 'Haremos oposición como una gran fuerza reformista pero renovamos nuestra plena disponibilidad para afrontar inmediatamente las reformas que necesita el país'.

La gran perdedora de las elecciones es la Izquierda Arco Iris, que podría quedarse sin representación en el Congreso si no alcanza el 4% de los votos. Su líder, Fausto Bertinotti, reconoció que era una 'derrota absoluta' y anunció su dimisión. Bertinotti señaló que 'la izquierda no ha sabido entender los cambios de la sociedad italiana'.

También dimitió Enrico Boselli, el líder del Partido Socialista, después de que su formación no llegase ni siquiera al 1% de los votos.