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El bloqueo incesante estrangula Gaza

Los palestinos temen que Israel no cumpla su promesa de aliviar el embargo

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En su amplio despacho, situado en la quinta planta del Ministerio de Economía de Hamás en Gaza, Ziyad Al Zaza recibe a sus huéspedes con café árabe amargo y dátiles jordanos dulces, todo ello introducido en la Franja a través de los túneles con Egipto, mientras la puerta se abre y se cierra sin descanso y una pléyade de funcionarios, guardaespaldas y empresarios entran para tratar con el ministro distintos asuntos.

'La solución no pasa porque Israel permita una importación limitada de materiales de construcción por parte de la UNRWA [la agencia de la ONU para los refugiados palestinos], porque apenas se notará. Para responder al crecimiento demográfico de la Franja de Gaza desde el 2008, se requieren 56.000 viviendas nuevas y esto no lo puede hacer la UNRWA', comenta Al Zaza.

El responsable de las finanzas de la Franja acusa al primer ministro de Israel de engañar al mundo. Binyamin Netanyahu quiere que la comunidad internacional crea que el bloqueo ha terminado, cuando en realidad se mantiene con casi los mismos parámetros de los últimos cuatro años. 'Es cierto que ahora podremos importar crema de afeitar, mayonesa, caramelos, pimienta y otras especias o trajes de baño, pero no nos dejan traer cemento y hierro, que es lo que necesitamos para reconstruir Gaza, ni materias primas para la agricultura y la industria', apunta Al Zaza.

Hamás lleva tres años en el poder en Gaza y por primera vez se escuchan críticas abiertas contra la organización fundamentalista entre la gente corriente. Hace unos días, el primer ministro de Hamás, Ismail Hanniya, acudió a un estadio de fútbol donde fue abucheado por los presentes a pesar de contar con una amplia protección. Esto nunca había ocurrido y, según algunos analistas, responde al descontento del sector más joven de la población palestina de la Franja.

Sin embargo, el profesor Muhaimar Abu Saada, de la Universidad Al Azhar de El Cairo, sostiene que Hamás está bien establecido en Gaza. 'Creo que la división entre Cisjordania y Gaza ya es definitiva, al menos durante los próximos años. El proceso de reconciliación palestino no ha conducido a ninguna parte y no se puede ser optimista', afirma Abu Saada.

La presión internacional tras la matanza cometida el pasado 31 de mayo en el asalto a la flotilla con ayuda humanitaria para Gaza está empujando a Israel a levantar el bloqueo endurecido en los últimos cuatro años, desde la victoria electoral de Hamás en enero de 2006, pero los palestinos temen que Israel únicamente realice algunas maniobras de distracción, o, como dice el ministro Al Zaza, 'reestructure el bloqueo pero no lo termine'.

Hamás ha creado una lista de productos que no permitirá entrar en Gaza. Se trata de productos agrícolas, que cultivan los campesinos palestinos, que ya abundan en el lugar y que sólo arruinarían más a los productores locales. Se trata de tomates, sandías, pepinos, fresas y flores. Los palestinos se quejan de que Israel permite deliberadamente la entrada de ciertos materiales a sabiendas de que luego no se podrán utilizar, como el vidrio. Los israelíes autorizan la importación de vidrio pero no permiten la entrada de cemento y metales, así que con el vidrio solo no se puede hacer nada.

El ministerio de Economía de Gaza estima que el desempleo supera el 50% , aunque cree que experimentaría una reducción significativa y se quedaría en el 20 % sólo con que se levantara el bloqueo. Pero esta es una decisión que depende exclusivamente del Estado hebreo. 'Israel quiere quitarse de encima la presión internacional pero creemos que no levantará el bloqueo', comenta Al Zaza.

De la misma opinión es Raji Surani, director del Centro Palestino para los Derechos Humanos, para quien nada ha cambiado desde que el pasado día 20 Netanyahu anunció un alivio del bloqueo. 'Antes había un bloqueo y ahora hay un bloqueo inteligente. El castigo colectivo es un crimen que debe perseguirse. Vivimos en el siglo XXI y no podemos tolerar una conspiración de silencio entre Israel y Occidente'.

Surani comprende que Israel tiene derecho a defenderse y no se opone a que el Ejército israelí ataque a Hamás, pero lo que en su opinión es intolerable es que se castigue colectivamente a un millón y medio de civiles. 'La Cruz Roja, la ONU y otras muchas organizaciones aseguran que el bloqueo es injusto; ahora le toca actuar a la comunidad internacional'.

'En realidad, estamos asistiendo a una institucionalización del bloqueo', se lamenta Surani. 'Lo que se discute ahora es si son 100 o 120 los camiones que se dejan entrar en Gaza cada día. Creo que la perspectiva debería ser más amplia y también el nivel de moralidad debería ser más amplio'.