Publicado: 15.04.2014 10:44 |Actualizado: 15.04.2014 10:44

Las bombas no detendrán la danza

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"Soy una superviviente, no una víctima", proclama Adrianne, pidiendo a los medios que se refieran a los supervivientes de los atentados de la misma manera: "A menudo olvidáis la definición de víctima. Yo no seré una víctima, a ningún nivel, ni para los terroristas ni para la prensa". También tiene otra petición, y es que no se pronuncien los nombres de los autores del atentado, al menos en su presencia. Quiere que caigan en el olvido para que el único rastro de la tragedia del maratón de Boston sea la capacidad de superación de aquellos que la padecieron.

El lema 'Boston Strong' (Boston es fuerte) aparece en camisetas y carteles por toda la capital del estado de Massachusetts. Es la forma en la que los ciudadanos intentan pasar página y olvidar la masacre que se llevó la vida de tres personas e hirió a otras 260, de las que 16, como Adrianne, perdieron sus miembros inferiores.

Será difícil que Adrianne no vuelva a oír los nombres de Tamerlán y Dzhokar (Jahar) Tsarnaev, los hermanos de 26 y 20 años que el 15 de abril de año pasado colocaron las dos bombas caseras fabricadas con ollas a presión. El primero murió en su huída de la policía, pero el segundo fue detenido y será llevado a juicio en noviembre. La fiscalía pide para él la pena de muerte. Los dos jóvenes procedían de una familia de Daguestán, en la región del Cáucaso norte, pero llevaban una década residiendo en Estados Unidos y Jahar, que se había educado en el país desde los ocho años, era ciudadano estadounidense.

El manual para "construir una bomba en la cocina de tu madre" inspiró los atentados del maratón de Boston de hace un año y sigue siendo una amenaza para EEUU, especialmente por la dificultad de detectar estos planes terroristas. Días atrás, el manual terrorista en inglés "Inspire" publicó su último número en internet con instrucciones específicas sobre cómo preparar un coche bomba con tanques de gas y oxígeno y recomendaciones para causar el mayor daño posible en Estados Unidos.

Ese manual es considerado por los investigadores como una de las principales inspiraciones de los hermanos Tsarnaev, que coquetearan con ideas islamistas radicales y comenzaran a visitar foros y a leer manuales como "Inspire" fuera del radar del FBI o de agencias de inteligencia, que no consiguieron conectar las sospechas que no obstante manejaron, especialmente las que apuntaban a Tarmelán, el hermano mayor y el más radical.

Para las autoridades estadounidenses sigue siendo extremadamente difícil detectar a radicales que preparan ataques por su cuenta, sin relaciones y contactos con una organización definida, como ocurrió en el intento de coche bomba en 2010 en Times Square de Nueva York. Mientras tanto, Al Qaeda sigue intentando reclutar "mártires" con "Inspire", que en su más reciente número en marzo enseña a montar explosivos y recomienda colocarlos en zonas concurridas en ciudades como Washington, Nueva York, Chicago o Los Ángeles.

"Estamos ante una nueva evolución del terrorismo", indicó la semana pasada el congresista de Texas Michael McCaul, presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representante, donde se celebró una audiencia sobre los atentados. McCaul recordó que los dos hermanos habían fabricado sus explosivos en casa y habían acumulado un arsenal para supuestamente cometer después otro atentado en Nueva York.

Esos explosivos improvisados, que incluían cartuchos similares a la dinamita y otra olla de presión lista para ser activada, fueron usados contra la policía en una espectacular persecución la madrugada del 18 al 19 de abril en las afueras de Boston, en la que murieron un agente y el propio Tamerlán Tsarnaev. Jahar mantuvo la ciudad en toque de queda durante todo el día 19, mientras equipos especiales de policía y helicópteros intentaban dar con el joven, que fue hallado oculto en el bote de recreo de un vecino de Watertown, a las afueras de Boston.

Un informe de la Cámara de Representantes recordó que los avisos de la inteligencia rusa sobre Tamerlán pasaron desapercibidos, mientras que el espionaje estadounidense asegura que Moscú debió ofrecer más información que conocía. Estas contradicciones y la complejidad de conectar todo el entramado policial y de inteligencia siguen siendo puntos débiles en la lucha terrorista un año después del atentado de Boston.