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Brasil pide explicaciones a EEUU por el espionaje a Rousseff

La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense interceptó llamadas, e-mails y SMS de la presidenta brasileña y de su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto

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El Gobierno brasileño informó este lunes de que ha pedido explicaciones 'rápidas' y 'por escrito' a Estados Unidos, sobre la denuncia de que sus servicios de inteligencia espiaron los teléfonos y correos electrónicos de la presidenta Dilma Rousseff.

El canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, explicó en una rueda de prensa que planteó esa exigencia al embajador de EEUU en Brasil, a quien convocó hoy mismo, tras ser informados sobre el supuesto espionaje a Rousseff. 'Transmití la indignación del Gobierno brasileños con estos hechos' y 'manifesté que la violación de las comunicaciones de la presidenta es inadmisible, inaceptable, y constituye una violación de la soberanía brasileña', declaró.

Pese a que se le preguntó más de una vez, Figueiredo no quiso responder preguntas sobre la visita de Estado que Rousseff tiene previsto realizar a Washington el día 23 de octubre. 'No estoy aquí para hablar de esa visita', respondió incluso cuando se le preguntó directamente sobre si pudiera ser cancelada.

El espionaje a Rousseff 'constituye una violación de la soberanía brasileña' 

En la rueda de prensa participó también el ministro de Justicia, José Eduardo Cardoso, quien afirmó que el espionaje es 'mucho más inaceptable' porque la víctima ha sido la jefa de Estado, pero también porque es realizado por un 'país amigo', con el que Brasil tiene incluso una 'sociedad estratégica'.

Cardoso, no obstante, dijo que el Gobierno brasileño esperará por las nuevas explicaciones que ha pedido y que sólo luego decidirá qué tipo de 'respuesta' dará a esta situación. No obstante, aseguró que, como consecuencia de anteriores denuncias sobre el espionaje estadounidense en Brasil, el Gobierno insistirá en llevar ese asunto a 'todos los foros internacionales' y propondrá 'normas globales para garantizar la privacidad' de los ciudadanos, las empresas y más aún las autoridades.

Según afirmó este domingo el canal de televisión Globo, los servicios de inteligencia de Estados Unidos espiaron el contenido de conversaciones telefónicas y correos electrónicos intercambiados por Rousseff con decenas de asesores. La cadena también denunció en su programa Fantástico que otro de los espiados fue el ahora presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuando aún era candidato.  

Esas nuevas denuncias se apoyaron en documentos entregados por el exanalista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) Edward Snowden al periodista Glenn Greenwald, columnista del diario británico The Guardian, que reside en Río de Janeiro. El novio de Greenwald, el brasileño David Miranda, fue retenido en Londres por la policía británica hace quince días, lo que generó un incidente entre Brasil y el Reino Unido, que se sumó al malestar ya causado en el Gobierno brasileño por el espionaje de Estados Unidos.

Brasilia llevará el asunto a 'todos los foros internacionales' 

Según ha explicado Globo, la información sobre el espionaje a los dos mandatarios latinoamericanos se fundamenta en una presentación de la NSA cuya información solo era accesible para cinco países: Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. En el documento, fechado en junio de 2012, se explica en detalle cómo se espían las comunicaciones de Rousseff y Peña Nieto y se celebra, al final, el 'éxito' del trabajo.

La cadena también ha dado a conocer otro documento filtrado por el exanalista Snowden a Greenwald en el que Brasil encabeza una lista de países sobre los que Estados Unidos tiene dudas. El documento, 'Identificando los retos para el futuro', formula la pregunta 'amigos, enemigos o problemas' e incluye, además de Brasil, a Egipto, India, Irán, México, Arabia Saudí, Somalia, Sudán, Turquía y Yemen.

Las primeras denuncias de Snowden sobre espionaje global causaron una fuerte reacción del Gobierno de Rousseff, que con sus socios del Mercosur denunció el caso ante la ONU. Esas denuncias centraron también la visita que hizo a Brasil el pasado 13 de agosto el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry. El jefe de la diplomacia estadounidense recibió una fuerte queja de Brasil por la 'interceptación electrónica'.

Según el Gobierno brasileño, ese espionaje 'puede atentar contra la soberanía, contra los derechos individuales e incluso contra los derechos humanos'. La respuesta de Kerry no fue del todo satisfactoria, pues si bien dijo que 'entendía' las quejas, afirmó que las actividades de los servicios de inteligencia estadounidenses son 'legales' y además 'necesarias' para garantizar la seguridad global.