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Bruselas promete ayudas a países de origen y tránsito para que sirvan de tapón de la inmigración hacia Europa

La Comisión Europea propone movilizar 8.000 millones de euros en cinco años para "lograr objetivos en gestión migratoria a corto y largo plazo". La UE prevé penalizaciones en las áreas de la cooperación al desarrollo o el comercio si no hay resultados.

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La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, y el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans. - EFE

BRUSELAS.- La Comisión Europea pretende condicionar su ayuda a países de origen y tránsito de inmigrantes a que se comprometan a frenar la inmigración hacia Europa. Bruselas, según anunció este martes su órgano de Gobierno, promete una serie de "incentivos" que sirvan de recompensa para los que "cooperen eficazmente". Pero en el caso de que no "se cumplen las expectativas", la UE podría imponer penalizaciones y recortar su cooperación al desarrollo o "reconsiderar" las preferencias arancelarias que concede a estos países, según fuentes comunitarias.

El plan de la CE pasa por alcanzar pactos individuales. Para ello, Bruselas movilizará 8.000 millones de euros en cinco años para lograr objetivos en gestión migratoria a corto y largo plazo en países africanos, principalmente. Entre las promesas está ayudar a estos países a mejorar sus marcos legislativos e institucionales y la gestión de sus fronteras ─incluyendo la atención a los refugiados─, e integrar en la política de desarrollo y de comercio de la UE una "mezcla de incentivos positivos y negativos".

La estrategia de la UE también incluye crear plataformas de colaboración contra mafias migratorias e impulsar "rutas legales" para los inmigrantes, por medio por ejemplo de un esquema global de reasentamiento liderado por la ONU para "un reparto justo de personas desplazadas" (la CE hará una propuesta para un sistema estructurado de reasentamiento próximamente). "Los traficantes han encontrado un nuevo modelo de negocio en el Mediterráneo. No podemos permitirlo", indicó el vicepresidente primero de la CE, Frans Timmermans, en la presentación de la iniciativa ante el pleno del Parlamento Europeo.

En primer lugar, la Unión Europea (UE) buscará cerrar acuerdos con Jordania y Líbano, que acogen a gran cantidad de refugiados en sus territorios, y a continuación con Níger, Nigeria, Senegal, Mali y Etiopía, mientras incrementan el compromiso con Túnez y Libia, según la comunicación ─documento no legislativo─ de la CE.

La CE quiere a corto plazo que el fondo fiduciario creado para África sea reforzado con 500 millones de euros del Fondo Europeo de Desarrollo (FED) y otros 500 de los Estados miembros, para "salvar vidas en el Mediterráneo y en los países de origen y tránsito", incrementar el retorno de inmigrantes a esos países y "permitirles estar cerca de su hogar evitando emprender viajes peligrosos".

Esa nueva aportación se unirá a otros 3.600 millones del fondo de emergencia para África; 1.000 millones del fondo para la crisis siria; casi 2.400 millones de contribuciones de la UE y sus países para Líbano, Jordania y Siria (ofrecidos en la última conferencia de donantes en Londres), y 1.000 millones de ayuda macrofinanciera para evitar la inestabilidad económica en Túnez y Jordania.

A largo plazo, el objetivo es crear un "nuevo y ambicioso" plan exterior de inversiones en países en desarrollo, al estilo del Plan Juncker, al que la CE dedicará 3.100 millones de euros que, a su juicio, pueden impulsar inversiones por valor de hasta 31.000 millones que tienen el potencial de incrementarse a 62.000 millones si los Estados miembros y otros socios igualan la propuesta.

Mejorando el clima empresarial en estos países, Bruselas espera reducir las causas raíces de la inmigración irregular haciendo frente a factores políticos, sociales y económicos. "No debemos tener miedo a implicar al sector privado", destacó la coautora de la estrategia, la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, quien aseguró que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) debe tener un papel a la hora de facilitar esas inversiones.

En el debate parlamentario, el líder del grupo del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, insistió en que "tiene que haber consecuencias comerciales" con los países que no cumplan, al tiempo que pidió "ayudar primero a la juventud europea que no tiene trabajo" frente a los inmigrantes. El jefe del grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D), Gianni Pittella, opinó que el BEI no debe "dedicarse sólo a financiar proyectos con triple A; en África, no los hay, son proyectos arriesgados", y zanjó que "no se sostiene que los jóvenes africanos vayan a quitar el trabajo a los jóvenes europeos".

Por su parte, el líder de los liberales (ALDE), Guy Verhofstadt, expresó reservas "si se trata de multiplicar el acuerdo con Turquía", ya que "para los refugiados ésa no ha sido la solución a sus problemas", mientras que la líder de Los Verdes, Ska Keller, señaló que "la solución tiene que hallarse dentro de la UE, no externalizar el problema".