Publicado: 20.05.2014 11:55 |Actualizado: 20.05.2014 11:55

Se busca al "heredero" de Naser

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Gamal Abdel Naser murió el 28 de septiembre de 1970, pero su recuerdo sigue tan vivo en Egipto que los dos únicos candidatos a la Presidencia compiten ahora en las elecciones intentando de alguna manera tomar su testigo.

En una mezquita sin grandes revestimientos en el este de El Cairo yacen los restos de Naser, que derrocó en 1952 junto a un grupo de oficiales al rey Faruk y dos años más tarde asumió el poder, inaugurando una serie de gobiernos militares. Apenas hay algunas flores junto a su tumba y entre las fotografías pegadas a la pared se ha colado un cartel con los rostros de Naser y Abdelfatah al Sisi, anterior jefe del Ejército y principal favorito en los comicios de la semana que viene.

Hay quien llama Naser II a Al Sisi, explica el nostálgico Hasan Jalifa, a quien le gusta merodear a menudo por el sepulcro de su ídolo y rendirle homenaje cada vez que hay oportunidad. Con Al Sisi y el político Hamdin Sabahi -declarado admirador de Naser- disputándose la Presidencia del país, Jalifa se decanta por el primero, aunque con reservas. "Al Sisi todavía deberá cumplir sus promesas y Sabahi no hizo nada" como parlamentario durante el régimen de Hosni Mubarak (1981-2011), afirma este miembro del movimiento naserista.

Tras el golpe de Estado, los seguidores Al Sisi le han identificado con Naser en las calles

El aspirante izquierdista, que tiene un busto de Naser en su despacho, sigue recordando al difunto líder, en cuya provincia natal, Asiut, inició su campaña electoral. Sabahi defiende la "justicia social" que propugnó el carismático Naser con una política económica basada en el socialismo y el nacionalismo, si bien reconoce que los tiempos ya no son los que eran y que esas ideas han de adaptarse.

Fuentes de su equipo explican que su candidatura cuenta con socios de todo el espectro político, por lo que han elaborado un programa más amplio que incluye objetivos como combatir la pobreza o reforzar la democracia y la independencia de Egipto.

Aunque las alusiones a Naser son constantes, ninguno de los dos candidatos se aventura a compararse directamente con quien llevó a cabo la reforma agraria, la nacionalización del canal de Suez o la construcción de la gran presa de Asuán, mientras en el plano exterior luchó contra Israel e impulsó el panarabismo y el movimiento de los países no alineados. "Ojalá fuera como Naser", afirmó recientemente en una entrevista Al Sisi, en respuesta a quienes lo ven como su "sucesor".

 

Tras protagonizar en julio pasado el derrocamiento contra el islamista Mohamed Mursi, los seguidores del exmariscal no han dudado en relacionarlo con Naser en las calles. Le agradecen haber devuelto a la sombra a los Hermanos Musulmanes, como ya hiciera en 1954 el entonces mandatario al ilegalizar dicha organización, tras un limitado periodo de gracia.

Conforme la elección presidencial se acerca, Al Sisi parece querer huir de presuntas similitudes con Naser y ni siquiera su campaña quiere hacer comentarios al respecto. Prefieren centrarse en vender la imagen de alguien que puede estabilizar la economía y la seguridad de Egipto a medio plazo, poniendo punto final a las turbulencias vividas desde la revuelta de 2011 que derrocó a Hosni Mubarak.

"Sabahi se ha inspirando en Naser tradicionalmente, mientras que (esa vinculación) con Al Sisi es algo reciente" Sin embargo, entre los múltiples apoyos que ha recabado su candidatura está el de Hoda Abdel Naser, hija del expresidente e historiadora especializada en el legado de su padre. En una carta abierta publicada al mes siguiente de la caída de Mursi, esta profesora universitaria pidió a Al Sisi que se presentara a los comicios tras "haber logrado en menos de dos meses lo que los políticos no pudieron hacer en décadas".

"Los líderes opositores no están a su nivel en este gran momento que Egipto está viviendo", destacó Abdel Naser, que calificó el apoyo al exmilitar de "apabullante". También recordó que su padre estableció que los militares "no deben intervenir en política y si quieren hacerlo deben antes quitarse el uniforme", un principio seguido a rajatabla por Al Sisi cuando en marzo decidió presentarse a las presidenciales, pese a quienes le critican por seguir representando los intereses castrenses.

Para el analista del centro de estudios políticos y estratégicos Al Ahram Amr Hashem Rabie, "Sabahi se ha inspirando en Naser tradicionalmente, mientras que (esa vinculación) con Al Sisi es algo reciente". Rabie apunta a Efe que ambos candidatos se imitan mutuamente y han lanzado propuestas similares, sobre todo en relación con la lucha contra la pobreza y los proyectos de envergadura como en la era de Naser. No obstante, matiza que las circunstancias han cambiado, lo que no evita que los egipcios sigan buscando a un líder de la talla de Naser para resolver los asfixiantes problemas del país.