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Bush creía que su vicepresidente era el "Darth Vader" de su Gobierno

En sus memorias, que saldrán el 9 de noviembre, reconoce haberse sentido como "el capitán de un barco que se hunde" durante su presidencia

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El próximo 9 de noviembre saldrá a la venta Decision Points, título de las memorias del ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en las que cuenta cómo vivió episodios como el 11 de septiembre, la guerra de Irak y la tragedia del Katrina, entre otros. 

Sin embargo, ya han comenzado a conocerse detalles sobre su contenido. Uno de los más interesantes relata cómo Bush consideró sustituir al vicepresidente Dick Cheney (el 'Darth Vader de su Gobierno', según la BBC) cuando este le presentó su dimisión en 2003, pero que decidió mantenerle en su cargo por su mano firme. Aún así, reconoce que si hubiera aceptado su renuncia, eso habría ayudado a 'demostrar' que él 'estaba a cargo' de la situación. 

También reconoce su enfado por no haber encontrado las armas de destrucción masiva que justificaron la invasión de Irak en 2003. 'Nadie estaba más enfadado que yo cuando no las encontramos. Sentía mucha rabia cada vez que lo pensaba y aún lo siento', asegura.

Reconoce que el Katrina fue 'el peor momento' de su presidencia

El ex presidente de Estados Unidos no se da por aludido cuando le hablan sobre la situación económica que dejó tras su marcha. Bush considera que el superávit que le dejó su antecesor, Bill Clinton, era 'una ilusión' que se basaba en 'la asunción de que el boom de los 90 continuaría'. Además, defiende el rescate al sistema financiero impulsado por la administración Obama como 'una señal' de que no se permitiría 'que el sistema financiero americano fallara'. 

Bush critica a su vez la actual política económica de Obama al asegurar que la crisis 'no debería convertirse en una excusa para subir impuestos', que para el ex presidente 'sólo minan el crecimiento económico necesario para recuperar nuestra fuerza'.

'Cualquiera que sea el veredicto sobre mi presidencia, no estaré cerca para escucharlo'

Sobre el huracán Katrina, cuya gestión generó numerosas críticas en 2005, Bush asegura que su error inicial fue errar en la comunicación sobre su preocupación por las víctimas de la tormenta. También reconoce que fue un error haber sobrevolado la zona en el Air Force One mientras la ciudad se hundía bajo las aguas. 'Ese fue el peor momento de mi presidencia', asegura cuando le recuerdan las críticas que le tildaban de racista por su gestión. 

Por muchas de estas razones, Bush resume su etapa en la Casa Blanca con una metáfora: 'Me sentí como el capitán de un barco que se hunde'. 

Pese a todo, a Bush no le importa lo que se piense sobre su presidencia, de la que salió con una valoración paupérrima de tan sólo el 30%. 'Cualquiera que sea el veredicto sobre mi presidencia, estoy contento con la idea de que no estaré cerca para escucharlo', afirma.