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Bush y Putin se despiden sin lograr ningún acuerdo

EEUU no logra convencer a Moscú de la instalación del escudo antimisiles en Europa del Este

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George Bush y Vladímir Putin presumen de llevarse genial y tener una gran confianza mutua. Pese a toda su química personal no han logrado ponerse de acuerdo sobre el escudo antimisiles estadounidense, el desafío nuclear iraní, el estatus de Kosovo y la ampliación de la OTAN en Europa del Este.

En su última cumbre como presidentes, Bush esperaba persuadir a Putin para que diera su visto bueno a la creación de bases en Europa para desarrollar el escudo antimisiles. EEUU dice que Rusia se beneficiaría de una posible agresión iraní o de cualquier otro país que lanzara un misil de largo alcance.

Pero Moscú considera que se trata de una medida disuasoria destinada únicamente a los proyectiles rusos, que junto a los chinos son los únicos que podrían cumplir los requisitos en los que se basa el sistema antimisiles.

Durante el último año Estados Unidos ha desarrollado conversaciones con Polonia y la República Checa para instalar en sus territorios una estación de radar y un centro de lanzamiento de misiles interceptadores.
En los últimos meses los mensajes enviados desde Moscú recordaban a los empleados durante la Guerra Fría. El sistema está inspirado en el programa conocido como Guerra de las galaxias con el que Ronald Reagan pretendía superar militar y tecnológicamente a los soviéticos en los años 80.

Mucho por hacer

“Tenemos que trabajar más en este tema para convencer a los rusos de que el sistema no tiene por objetivo a Rusia”, dijo ayer Bush.
“No se trata de lenguaje diplomático. Quiero ser muy claro en este asunto. Nuestra actitud respecto a los planes de América no ha cambiado”, afirmó  Putin.

El todavía presidente dejará su puesto a Dimitri Medvedev el próximo 7 de mayo. Putin aprovechó el fin de semana para presentar a Bush a su sucesor. Las primera impresión que el presidente de EEUU se llevo de Medvedev fueron muy positivas. “Sólo me he reunido con él durante 20 minutos. Podéis tomar nota: He quedado impresionado y espero poder trabajar con él”, dijo Bush.

Lo cierto es que en la Casa Blanca ya se muestran resignados a no lograr ningún acuerdo importante con Moscú hasta la llegada del sucesor de Bush en enero del año próximo.

La lista de acuerdos por lograr que dejan a sus sucesores es larga y de complicada solución. Mientras Moscú colabora con Teherán en el desarrollo del programa nuclear iraní, con fines pacíficos según ambos, Washington aboga por aumentar la presión y las sanciones. Los rusos colaboran en la construcción de una central nuclear y en el envío de uranio enriquecido.

Rusia no tiene previsto reconocer la independencia de Kosovo, alentada por EEUU, y la sigue considerando una provincia de Serbia. La intención de Washington de ampliar los países miembros de la OTAN a los vecinos de Rusia y anteriores miembros del Pacto de Varsovia es rechazada frontalmente por Moscú.

Pese a todos los desacuerdos, la cumbre de la despedida tuvo un toque nostálgico. Bush recordó que tras su primer encuentro en 2001 siempre ha confiado en Putin. “Te mira a los ojos y te dice lo que piensa. Ha sido muy sincero. Para mí, es la única manera en la que se puede alcanzar el entendimiento”, dijo Bush.

Última cena

Putin destacó las cualidades que más admira del mandatario estadounidense: “Siempre he apreciado sus grandes cualidades humanas. Su honestidad, su franqueza y su habilidad para escuchar al compañero. Eso es algo de gran valor”.

La confianza mutua se ha forjado sobre todo en los momentos íntimos, donde ambos suelen hacerse bromas y regalarse cumplidos. En la cena del sábado, a la que fueron sin corbatas, un grupo de cosacos amenizó musicalmente la velada. Los dos  dirigentes se animaron a bailar juntos.

“Me alegro de que la prensa no me viera bailar lo que me pidieron que bailara”, dijo Bush. Putin no quiso dejar mal a su invitado: “Pudimos ver que eres un gran bailarín”.